EL ESTATUTO
GENERAL DE LA UNION
DEL APOSTOLADO
CATOLICO COMO DESAFIO
P. Huber Socha SAC
Traducción
del Sr. Luis Angel Alvarez (UAC)
Vallendar, 31 de Enero de 2005
Introducción
En su Homilía durante el triduo
de la fiesta de San Vicente Pallotti del 2004, el presidente del Pontificio
Colegio para los Laicos (PCL), el arzobispo Stanislaw Rylco, expresó “Este acto
(el decreto de erección canónica de la Unión del 28 de Octubre de 2003)[1] significa sobre todo una
autorizada confirmación de la actualidad del carisma de San Vicente Pallotti,
en la vida de la Iglesia, (…) una confirmación de la vitalidad de un carisma
que, no obstante el paso de los años y de generaciones de cristianos, no ha
envejecido, no perdió su frescura originaria y continua fascinando a muchos de
nuestros contemporáneos, (…) entre los cuales suscita todavía grandes frutos de
santidad y de celo misionero.. La erección canónica de vuestra Unión significa
para ustedes un nuevo envío por parte de la Iglesia, un renovado mandato
misionero. ¡La mies es mucha! Ninguno puede permanecer ocioso. ¡La Iglesia les
dice a todos ustedes Vayan! Para ustedes es el momento de reemprender la marcha
concientes de los trabajos y los desafios que se
atraviesan en el camino delante de la Iglesia en los inicios del milenio. Vivir
el carisma en forma responsable quiere decir sobretodo, preservar la fidelidad
al pensamiento del Fundador. Pero no una fidelidad estereotipada, sino una
fidelidad creativa y capaz de afrontar los desafíos siempre renovados que el
mundo contemporáneo lanza a la Iglesia. Vivir el carisma quiere decir vivirlo
en plenitud en la vida personal y comunitaria. Solo si esta puesto al servicio
de la misión de la Iglesia, el carisma conserva su vitalidad. Y el vuestro
posee abundantes riquezas y, a pesar del paso de los años, nos reserva todavía
muchas sorpresas a quien sabe acogerlo con un corazón abierto y generoso.
Reinicien la marcha con la mirada puesta en la persona de Jesucristo,
contemplando su mirada sobre la escuela de Maria Reina de los Apóstoles.[2]
¿Que significa para nosotros
este llamado? Se podrían señalar los siguientes pasos:
1. La Unión del
Apostolado Católico.
Una contribución
a la Evangelización al inicio del tercer milenio.
El Papa Juan Pablo II no se
cansa jamás de invitar a hacer un mayor esfuerzo para una evangelización cada
vez mas extensa[3].
Al mismo tiempo sostiene que eso no es tarea solo de algunos cristianos; se
trata mas bien de un desafío que pertenece esencialmente a cada cristiano por
sus misma condición de tal y que cada fiel debe afrontar: el compromiso
misionero “no podrá demandársele solo a un grupo de «especialistas» sino que
debe comprometer la responsabilidad de todos los miembros del pueblo de Dios”,
y debe ser vivenciado como “compromiso cotidiano de las comunidades y de los
grupos cristianos”.[4]
San Vicente Pallotti estaba
convencido que Dios quería dar a la Iglesia, mediante la Unión, los medios y
los caminos para el mayor logro de sus deberes misioneros.[5] Esta convicción ha sido
confirmada definitivamente por el decreto del PLC del 28 de Octubre de 2003.
Junto a los llamados del Papa y de los Obispos para un nuevo comienzo
misionero, el decreto es un llamado urgente dirigido a nosotros para difundir,
plenamente, con todas nuestras fuerzas a la Unión, del modo previsto y deseado
por Pallotti.[6]
2. Extender la
mirada sobre la misión originaria.
Después del Concilio Vaticano
II[7] los Consejos y Asambleas
Provinciales de la Sociedad del Apostolado Católico. Se hicieron dueños de una
nueva visión sobre el conjunto de la Fundación de Pallotti, pero no todas las
Comunidades locales y los miembros quedaron muy entusiasmados. No obstante los
numerosos documentos de las Asambleas Generales y del Consejo General, muchos
de ellos no se dejaron desprender de su modo consuetudinario de ver a la
fundación de Pallotti, ni se encaminaron hacia la Unión.
Hasta los años cincuenta del
siglo pasado, para gran parte de la Sociedad del Apostolado Católico,
Schönstatt ocupaba el lugar de toda la Fundación, después de las dolorosas
experiencias Schönstatenses[8], muchos cohermanos no querían tener mas nada que ver con la obra de
Pallotti o la interpretaban solo como una unión espiritual, si bien el articulo
n. 3 de las viejas Constituciones, recordara el “Apostolado Católico” en el
sentido originario del Fundador[9]. Efectivamente la mayor
parte de los Palotinos se veían y se comportaban como miembros de una comunidad
que solo se distinguía de otras miles de congregaciones similares y ordenes
religiosas solo por tener a Pallotti por fundador.
El Evento del 14 de Noviembre
de 2003 invita a cada seguidor de San Vicente Pallotti a acoger su visión
integra y original que nos ha dejado como herencia. Después de la erección de
la Unión por parte de la Sede Apostólica es aun mas actual y urgente lo que el
Rector General de la Sociedad escribiera después de las celebraciones del
Bicentenario del Nacimiento de San Vicente Pallotti: “« Muchos y diversos son
los caminos a través de los cuales Dios nos ha llamado a vivir como Palotinos.
Muy a menudo esos caminos están lejos de haber sido motivados por una atracción
concreta del carisma como tal. Quizás se
haya tratado de un “misionero” o de un “amigo”, o de un “pariente” o de
cualquier simple evento o encuentro casual, que se convirtieron en el
instrumento que nos condujo a formar parte de nuestra comunidad. Después, debería tener lugar la que alguno definiría
como una “segunda conversión”. Cada miembro esta llamado a profundizar
constantemente el amor y el compromiso hacia la esencia espiritual y apostólica
de nuestra realidad de vida. El año Bicentenario nos ha sido de ayuda en este
proceso».”[10]
Cada miembro es calurosamente
exhortado a tomar conciencia a reconocer y sacar conclusiones concretas que la
Sociedad del Apostolado Católico tiene que considerar «como punto de partida el
ser parte integral e integrante de una comunidad mayor, la Unión del Apostolado
Católico. Por eso la renovación de nuestra identidad especifica requiere un
examen de conciencia sobre nuestro rol y sobre nuestras obligaciones dentro del
contexto de la Familia Palotina.»[11]. Esta compañía, esto es
la Unión, es una novedad que hasta ahora no existía dentro de la Iglesia y
nuestra Sociedad quedara inconclusa hasta que esta compañía no sea asumida.[12]
Estoy convencido que la
conversión de los seguidores de San Vicente Pallotti se completará. Para
corresponder a la vocación en la Unión, por la Unión y con ella, hace falta una
conversión total en la visión de la sociedad, en la formación de todos, en la
organización concreta de la vida de las comunidades palotinas y en la elección
de las obras y las actividades.[13]
3. La Unión como
Asociación espiritual visible.
A veces se escucha opinar que
donde se colabora con inspiración cristina, donde se cree y se ama, ya existe
la Unión; y esta no necesita de un ordenamiento o una estructura mayor. Lo
importante es despertar, donde sea posible, la conciencia de la
corresponsabilidad e invitar al apostolado cotidiano. Reunir y asociar en el
sentido de San Vicente Pallotti a estas personas inspiradas y motivadas, hoy en
día ya no es posible o necesario. Donde se vive el amor de Dios y se responde a
él, ya existe y se concreta la Unión.
Pallotti y el Pontificio Consejo
para los Laicos lo ven en forma distinta: donde se vive, se ama y se colabora,
se vive la Iglesia y se contribuye a la realización de la misión de la Unión.
Pero no habiendo esto acaecido para todos los hombres[14], la misión de la Unión
aun no se llevo a cabo. Como la Iglesia, la Unión no es nunca el fin, sino el
medio para alcanzar el fin, esto es servir para abrir a todos los hombres a la
fe, al amor y a la colaboración apostólica.[15]
Con el decreto del 28 de
Octubre de 2003 del PLC fueron reconocidos no solo el concepto del apostolado
de Pallotti y su espiritualidad, si no también su fundación como estructura
comunitaria y asociación visible. La Comunidad de los Sacerdotes y Hermanos
(Palotinos) esta obligada a asumir esta realidad, porque es parte de su Ley y
consagración.
La Iglesia no esta escondida en
este mundo, pero es una “realidad compleja” en la que lo humano y lo divino, lo
visible y lo invisible, se encuentran entrelazados[16]. Si la Unión quiere
promover y contribuir al apostolado universal de la Iglesia, constituida de ese
modo, debe ella misma ser “Iglesia en pequeña escala” y participar de su
carácter comunitario[17]. Según Pallotti la Unión
no solo debería estar formada por hombres y mujeres que como individuos,
despiertan la responsabilidad e instan a la acción apostólica, que se encuentra
ya, al menos en un principio, en toda actividad pastoral; mas bien debería ser
reconocible y activa como comunidad constituida para corresponder con tenacidad
a las necesidades de los hombres y de la Iglesia y para conducir a todos a la
unidad en Cristo.
De este modo Pallotti pensó a
la Unión[18]
y como tal ha sido aceptada plenamente por la Iglesia. Como seguidores de
Pallotti somos enviados a trabajar en, con y para esta Unión, de acuerdo al
Estatuto General[19].
Debemos sin embargo estar
atentos a que la Unión no se presente como una asociación como tantas otras,
sino que se caracterice siempre por una gran apertura espiritual y jurídica. En
nuestro compromiso en la Unión y con ella dejémonos como Pallotti[20] – guiar por el respeto a
la libertad del hombre y por todo el bien que existe en la Iglesia y en el
mundo. Si uno no quiere agregarse formalmente a la Unión, no lo presionemos,
invitémoslo a vivir y actuar según su espíritu y a colaborar con nosotros.[21]
4. Hacer visible el Estatuto General (Darle un rostro…)
El proceso postconciliar de
reflexión y renovación de la Unión culmino con la aprobación del Estatuto General.
A las reflexiones, consideraciones y deliberaciones deben ahora agregarse la
acción y la vida. En el Estatuto General tenemos una guía para nuestra
contribución a la evangelización. La imagen actual de la Unión no se
corresponde del todo aun a la visión de la Fundación de Pallotti y a las
directivas del Estatuto General. Nuestra respuesta a la convocatoria del Papa y
a los signos de los tiempos debería ser por lo tanto un compromiso decidido a
hacer que el Estatuto General sea implantado y llevado a cabo allí donde
vivimos y trabajamos.[22]
Un estatuto por si solo no
puede crear una vida floreciente, si no solamente sostenerla y protegerla. El Estatuto General de la Unión puede ejercer
tal función solo cuando se lo aplica, si es posible integralmente sin
excepciones. Un estatuto no puede ni siquiera expresar plenamente la dinámica y
la riqueza de un carisma. Por esto y porque se trata del primer intento de
expresar de un modo actualizado y jurídicamente tangible la universalidad de
nuestra misión, ni siquiera el Estatuto General de la Unión recientemente
aprobado es perfecto. Sus lagunas y sus defectos pueden ser evidenciados y
removidos a condición de que nos esforcemos sobre un frente amplio y por un
periodo prolongado de llevar a la praxis este ordenamiento.[23]
La aplicación practica del
estatuto conlleva que:
-
los órganos de la Unión en todos sus niveles son
asumidos por primera vez por representantes de todas las expresiones de la vida
palotina en igualdad de condiciones.
-
también los miembros que no pertenecen a una comunidad
tienen voz en la Unión.
-
los laicos abandonan su postura, a menudo aun, pasiva y
de inferioridad frente a las comunidades
fundadas por Pallotti.
-
en la Unión pueden expresarse y ser tenidas en cuenta
nuevas ideas y experiencias;
-
al influjo de la vida concreta se mejora el Estatuto
General.
5. Apropiación del concepto palotino de apostolado.
Según el Estatuto General no es
suficiente conocer la persona y la obra de Pallotti. Esto requiere que los
miembros esten inflamados por su carisma[24] y los invita a empeñarse
personalmente y ayudarse mutuamente para hacer conocer y realizar su visión.
Solamente tal disposición interior da la fuerza para ir al encuentro de los
hombres, para descubrir en todos la buena voluntad y mantenerse unidos a pesar
de las diferencias, los malos entendidos y las tensiones, a menudo descubiertas
con dolor.[25]
Para encender y mantener en
nosotros ese fuego, es necesario sumergirnos reiteradamente en los pensamientos
de nuestro Fundador, para entender como él basó en el Amor de Dios Creador y
redentor el derecho y el deber del apostolado.. Ser creados a imagen y
semejanza de Dios es para Pallotti la insuperable dignidad que une a todos los
hombres en una comunidad solidaria, mas allá de todas las diferencias, independientemente
de las inclinaciones y las intenciones. Ser imagen de Dios es también la razón
mas profunda para la orientación universal de la Unión.
6. Proponer (¿Ofrecer, difundir?) la Unión
El hecho de tomar en serio nuestra
responsabilidad hacia la Unión, se pone de manifiesto al hablar de esta donde
vivimos y trabajamos y cada vez que tengamos
posibilidad de hacerlo[26]. Si estamos convencidos
de nuestra misión, debemos hacer conocer la visión palotina de la Iglesia, mostrando
como ella se hace concreta en la Unión. Si llevamos la causa de Pallotti en el
corazón, debemos promoverla por todos los ámbitos donde nos parezca
conveniente, informando sobre las posibilidades que ella ofrece para la tutela
de la dignidad de cada hombre, para dar sentido y orientar nuestra vida unidos
a Cristo, para experimentar la comunión y para reforzar el testimonio
misionero. Solo así la Unión se transforma en una propuesta concreta para todos
aquellos que quieren caminar y servir junto a nosotros. Solo así pueden
encaminarse y decidir libremente si son llamados a seguir el camino palotino.
La Unión se distingue de otras
muchas familias espirituales que en el transcurso de la historia se han reunido
en torno a grandes Ordenes como franciscanos, dominicos, jesuitas, salesianos,
etc. Ellas, según el modelo de la Tercera Orden, son coordinadas por la Primera
Orden y dependen de ella.
La Unión es diferente: no es
una Tercera Orden, sus miembros y sus comunidades no están coordinados por la
Sociedad del Apostolado Católico, ni sostienen simplemente su apostolado, sino
que junto a ella participan de la misión y de la espiritualidad de la Unión. Su
deber es servir a la Iglesia y con ella a los hombres. Si entonces, damos a
conocer a la Unión y llamamos la atención sobre ella, no se trata de acrecentar
nuestro influencia o nuestra reputación, sino la causa de todos los católicos,
de todos los cristianos y la de todos
los hombres, esto es el común testimonio de Cristo.
7. Las Comunidades locales, punto de apoyo para la Unión.
Las mas pequeñas unidades en la
organización de la Sociedad del Apostolado Católico son las Comunidades locales[27]. Ellas como centros
dinámicos, deben desarrollar iniciativas como si cada uno de sus miembros fuera
el Fundador de la Sociedad[28]. Si la Sociedad es la
comunidad central de la Unión y es para ella, eso debe hacerse evidente en
donde vivimos y trabajamos[29].
Las comunidades de la Sociedad
deberían por todos los medios posibles, ejercer su apostolado junto a los
miembros de la Unión[30], y si debieran abandonar
actividades y obras, antes deberían considerar cuales podrían ser asumidas por
ellos. Dado que la Unión aun se encuentra en etapa de crecimiento, puede ser
necesaria la ayuda de nuestras Comunidades locales, poniendo a su disposición
sus propios ambientes y otros recursos.
El compromiso de una Comunidad
por la Unión se demuestra sobre todo cuando, en su esfera de influencia, ayuda
a reunir a los entusiastas de Pallotti. Desde el comienzo, sin embargo, es
importante evitar de dar la impresión que ella sea la única protagonista de
tales iniciativas o que solo intenta ganar colaboradores o benefactores para si
misma. Desde un principio de debe procurar una participación conjunta y con
iguales derechos. Según los escritos de Pallotti, los Palotinos y las Hermanas
Palotinas, no obstante su actividad inspiradora y movilizadora hacia toda la
Obra, en el lugar donde se hallasen deberían subordinarse a la Procura
correspondiente[31].
Del mismo modo también las comunidades centrales, cuando colaboran en la
formación de una asociación o en un proyecto de la Unión, deberían involucrarse
y ser iguales entre iguales.[32]
Según el Estatuto General, la
Unión esta plenamente radicada y lista para actuar en un lugar determinado, si
existe un Consejo de Coordinación Local. Su institución presupone ya la
existencia de miembros individuales y comunidades que se sienten comprometidas
con el carisma de Pallotti. Las comunidades de la Sociedad del Apostolado
Católico, son particularmente responsables que tales expresiones de la vida
palotina sean representadas y coordinadas por un Consejo de Coordinación Local.[33]
8. Aun mas trabajo?
Frente a las grandes
expectativas sobre la Unión que asumen nuestras comunidades, no es extraño
escuchar esta actitud de defensa: ¿Otro trabajo mas? ¿Que mas debemos hacer?
¡Nos encontramos llenos de trabajo hasta el cuello! (N del T.
en el original:«!Siamo già pieni d´ímpegni fino al collo!»)
Ciertamente la Unión no puede
hacerse fuerte y crecer, si sentimos nuestro compromiso con ella como una carga
mas y lo asumimos mal. Luego de la confirmación de la Sede Apostólica de que la
Unión es nuestra “vocación” y que la Iglesia necesita de nuestro carisma[34], debemos por cierto
adecuar las prioridades en los ámbitos de trabajo de nuestras comunidades y en
nuestro programa personal.
Si con nuestra consagración nos
hemos declarado a favor de la misión transmitida por Pallotti, esto es dar
testimonio junto a la mayor cantidad de expresiones del pueblo de Dios de su
Amor Misericordioso a fin de que todos puedan experimentarlo y compartirlo con
los demás, deberemos poner en practica el compromiso con la Unión no como una
limitación sino como un deber.
La mayor parte de nosotros se
encuentra desbordado por sus ocupaciones, aun siendo asi
recordemos que en todo lugar y en cualquier tarea podemos llevar a cabo muchas
de las recomendaciones que el Estatuto General nos hace respecto de la Unión,
como por ejemplo estar abiertos a realizar el bien en cada hombre y en la
escucha reciproca.
Muchos seguidores de Pallotti
se identifican con la Unión y tienen buena voluntad, pero carecen de
experiencia y no saben como hacer para dar vida al Estatuto General. No existen
para hacerlo recetas ni soluciones patentadas. Hacen falta la iniciativa y la
fantasía creadora de cada seguidor. Cada uno puede rezar para que Jesús, el
Apóstol del Padre, por intersección de Maria la Reina de los Apóstoles y de San
Vicente Pallotti, les muestre y abra los caminos a recorrer. Los miembros de
cada comunidad deberían unirse y reflexionar: ¿Qué cosa es posible para
nosotros? ¿Cómo afrontar la tarea ?
En las comunidades mas
importantes seguramente habrá miembros que tengan experiencia en la
organización y el acompañamiento de grupos. Ellos están convocados a poner su
talento a disposición de toda la Unión.
El Estatuto General no puede
ser puesto en practica en todos los lados y plenamente. En donde existen pocas
expresiones de vida palotina, en los primeros tiempos habrá que improvisar, y
ser pragmáticos dando pasos de acuerdo a las posibilidades locales y personales
que nos brinda el Espíritu Santo, aunque no se adecuen de momento a las
exigencias del Estatuto General. En nuestro compromiso en la Unión, por la
Unión y con la Unión no nos serán ahorradas dificultades. Estas, a veces nos
parecerán insalvables y nos tentaran a abandonar toda esperanza. Sobre todo el
“estar juntos”, anhelo fundamental para la familia palotina, puede llevarnos a
pruebas dolorosas. Solamente podrán superarse, si con perseverancia nos abrimos
a la acción del Espíritu.
Ante las objeciones de que los
fines de la Unión fueran muy elevados y difíciles de llevar a cabo, Pallotti
respondió de este modo: « todos aquellos (miembros de la Unión) (…)
recuerden que cada vez que animados por la mas perfecta desconfianza de sí y de
la mas perfecta confianza en Dios orasen y trabajasen cuanto pudieran para la
eficaz realización de todos los fines (…),
en los emprendimientos evangélicos llegaran a realizar aun aquellos que
hubieran creído imposibles de concretar.»
[1] Pontificio colegio para los
Laicos, Decreto n. 1330/03/s61/A-74
(28 de Octubre 2003), en Unión del Apostolado Católico, Estatuto General ad experimentum, Roma 2003, pp.9-11
[2] Stanislaw Rylco, Homilía durante la Santa Misa de
acción de gracias, Basílica San Lorenzo in Dámaso, Roma 24 de Enero de 2004
(manuscrito),pp. 1-5
[3] Cfr. por ejemplo,Id.,Carta
Apostólica Novo millennio Ineunte ( 6
de Enero 2001), en AAS 93
(2001)pp.226-309 (=NMI)nn.1,8,40,58, 59
[4] NMI n.40; cfr. también n.46
[5] Cfr. por ej., San Vicente
Pallotti, Obras Completas, F. Moccia
SAC. Curia Generalicia de la Sociedad del Apostolado Católico Roma 1964-1997,
vol. I-XIII (=OOCC), aquí OOCC III, pg. 27-33. Todas las prioridades que el
Papa señala en NMI para el apostolado universal de la Iglesia en el nuevo
milenio, eran ya cuestiones urgentes para Vicente Pallotti. Estas forman parte
de su vision de una Iglesia dinámica en la que todos
son acogidos y para cuya realización él fundó la Unión del Apostolado Católico.
[6] Cfr. Martín Juritsch SAC, y
Consejo General de la SAC, El apostolado
de la Sociedad hoy, desarrollo y desafios, en
Acta SAC XIV-(1989), Societas Apostolatus Catholici, Romae satampa 1997, nn
45-48, pags. 626-629; Sociedad del Apostolado Católico, En la Unión para evangelizar, documento final de la XVII Asamblea
General (10, 24 Septiembre 1992) en Acta SAC XV (1990-1992), Societas
Apostolatus Catolici, Romae satampa 1998, pp 444-446.
[7] El Concilio Vaticano II se
desarrolló en Roma entre los años 1962-1965.
[8] Cfr. Séamus
Freeman SAC, Carta a los miembros de la
Provincia de la Santísima Trinidad de Limburgo (17 de Marzo de 1998), pgs.
3-4 (manuscrito)
[9] Cfr. Constitutiones Societatis Apostolatus
Catholici, Roma 1961, n.3, p.6
[10] Séamus
Freeman SAC. Carta del Rectore General, En
un dinamismo de fidelidad (21 de Abril 1996), en Acta SAC XVIII (1996-1998)
Societas Apostolatus Catolici, Roma 2003, n 2, pgs. 78-79 cfr. también Carta a los miembros de la Provincia de la
Santísima Trinidad op. cit. pg. 3; cfr. también Intervención del Presidente
del Consejo de Coordinación General de la Unión del Apostolado Católico (14 de
Nov. 2003) en Unión del Apostolado Católico, Estatuto General ad experimentum, Roma 2003, p.48
[11] Seamus Freeman SAC, Renovación SAC 2000- N. 1: mensaje del Jubileo 2000(Carta del 22 de
Enero de 200), Roma pp. 7-8
[12] Cfr.
Consejo de Coordinación General, Carta a
todos los miembros de la Unión del Apostolado Católico del 22 de Octubre de
1999, en Proyecto UAC 2000, Roma
1999, p. 11.” No podemos transponer el umbral del tercer milenio sin habernos
purificado a través del arrepentimiento de errores, infidelidades,
incoherencias, demoras”.
[13] Cfr. La Unión del Apostolado
Católico, Memoria y Profecía de la Unión
del Apostolado Católico. Bicentenario del nacimiento de San Vicente Pallotti (1795
Abril 1995) en Acta SAC XVI (1993-1995), Societas Apostolatus Catholici, Romae stampa 2001, n 53 p. 754; cfr. también Seamus
Freeman SAC,
Renovación SAC 2000 N. 1 op. cit.
p 11 2 El año jubilar 2000 y el 150 aniversario de la muerte del Fundador
brindan una oportunidad especial para emprender un camino de profunda
conversión personal y comunitaria en la asunción del carisma palotino y para
redescubrir de modo mas pleno su fuerza y su significado.
[14] Cfr. OOCC I, pp. 4-5
[15] Martín Juritsch SAC y Consejo
General SAC, El Apostolado de la Sociedad hoy. op. cit. nn. 34-37 pp. 618-622.
[16] Cfr. Concilio Vaticano II,
Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen
Gentium, n. 8 Ib., nn 1 y 48
[17] Según Juan Pablo II la esencia
propia y verdadera de la Iglesia se hace tangible en la comunión. (koinonia, communio), Cfr. NMI, n. 42
[18] Cfr. Martín Juritsch y Consejo
General SAC, , El Apostolado de la
Sociedad hoy, op. cit. nn. 43-44 pp.
625-626; cfr también Unión del Apostolado Católico, Memoria y Profecía, op.
cit. n. 25, pp. 732-733 y n. 33 p. 739; Séamus Freeman SAC Informe a la XVIII Asamblea General (1998) En Acta SAC XIX (1998)
Societas Apostolatus Catholici, Romae stampa 2003 p.
623
[19] Cfr. Unión del Apostolado
Católico, Estatuto General ad experimentum. Roma 2003 p.
49.
[20] Cfr.
OOCC I pp. 18; 51; 371-377; ==CC III pp. 2; 8-9; 11; 15; 373-374; OOCC VII p. 3
[21]
Cfr. Fieles al futuro, Documento final de
la XVII Asamblea General (1988), n. 7, 4 pp. 224-225; tb. Seamus Freeman Continuity and development Report to the
XV General Chapter of de Missionary
Sisters of de Catholic Apostolote, 13 de Marzo de 2004 (manuscrito) p. 8
[22] Cfr. Séamus Freeman SAC, Intervención del Presidente de Consejo de
Coordinación General, op. cit., p 48. también Francesco
Todisco SAC,
Don ansiado y esperado, impulso hacia el
porvenir
[23] Cfr. Séamus Freeman SAC, Carta a todos los superiores mayores y a
todos los miembros de la Sociedad del Apostolado Católico ( 21 de Junio de
1997), pp. 1-3 (manuscrito); cfr. también Séamus Freeman SAC, Informe a la XVIII Asamblea General
(1998, op. cit. p. 419;Id., Carta del presidente del
Consejo de Coordinación General a todos los miembros de la Unión del Apostolado
Católico(28 dic 2003) en Union del Apostolado
Católico Estatuto General “ad experimentum”op. cit. p.6
[24] Cfr. Unión del Apostolado
Católico, Estatuto General “ad experimentum”; op. cit., art. 22
[25]
Cfr. Ibíd., art. 6 p. 20 y art. 21 p. 24
[26] Cfr. Martín Juritsch y Consejo
General SAC, , El Apostolado de la
Sociedad hoy, op. cit. n.38 pp.
622-623; cfr. también Caminar y servir
juntos, Documento final de la XVI Asamblea General de la Sociedad del
Apostolado Católico (23 Octubre – 28 de Noviembre 1989) en Acta SAC XIV
(1989) n.15 p. 22 n. 17, p. 23 n. 23 pp.25.26; Séamus Freeman SAC, Carta a los
miembros de la Provincia de la Santísima Trinidad de Limburgo (17 de Marzo
de 1998), p. 8 (manuscrito); Id. Séamus
Freeman SAC, Carta
a los miembros de la Provincia de la Santísima Trinidad de Limburgo (11
noviembre 2003) en Dokumentation 2003 Pallottiner intern, Provincialat der nordutschen Pallottiner-provinz, Limburg, Juli 2004, n4 p.24
[27] Cfr. Ley de la Sociedad del Apostolado Católico, Roma 2001, n. 84
[28] Cfr. Ib. n. 85); Id. Séamus Freeman SAC, Carta a los miembros de la Provincia de la
Santísima Trinidad de Limburgo (11 noviembre 2003)
[29] Cfr. Martín Juritsch y Consejo
General SAC, , El Apostolado de la
Sociedad hoy, op. cit. n 50 – 51,
pp. 630-631; también Seamus Freeman Continuity and development op. cit. p.7; ); Id. Séamus Freeman SAC, Carta a los miembros de la Provincia de la
Santísima Trinidad de Limburgo (11 noviembre 2003), op. cit. pp. 16, 17
[30] Cfr. Fieles al futuro, op. cit.
n.7.2 pp. 219-221; también ); Id. Séamus Freeman
SAC, Carta a los miembros de la Provincia
de la Santísima Trinidad de Limburgo (11 noviembre 2003)op. cit. p. 13
[31] Cfr. OOCC I pp. 13-14; también Paul Rheinbay SAC Die Entstehung der Priester und
Brüdergemeinschaf in Werk
des Katholischen Apostolotes Vincenz
Pallottis 1835-1850, Vallendar
Theologische Hochschule der Pallottiner, Vallendar 1984, pp. 28, 36, 38.
[32] Cfr. Seamus
Freeman Carta del Rector General, En un dinamismo de fidelidad, op. cit n. 33
pp. 124-125
[33] Cfr. Union
del Apostolado Católico Estatuto General
“ad experimentum”op. cit. art. 44 pp. 30-31
[34]
Cfr. Stanislaw Rylko , Homilía, op. cit.,
p. 1