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San Giorgio in Cascia, cuna del padre de Vicente Pallotti

 

Fiesta en honor al Santo

 

En la década de 1950 el entonces Postulador de la SAC, padre Giuseppe Ranocchini SAC, haciendo averiguaciones sobre el origen de la familia Pallotti, comprobó que en la localidad umbra de San Giorgio in Cascia, pueblo de origen de Pietro Pallotti, padre de San Vicente, aún había algunos descendientes de la familia Pallotti. Tomó entonces contacto con ellos, despertando un profundo interés de los Pallotti por la historia del que hasta ese momento era Siervo de Dios, en proceso de beatificación, y que alguna vez había estado en el pueblito de su padre. Más tarde el Padre Ansgar Faller SAC, prosiguio manteniendo el contacto con los Pallotti.

Plaza de la Iglesia. San Giorgio in Cascia

La campiña alrededor de San Giorgio

 

San Giorgio, situado a 200 km de Roma cerca de la ciudad de Cascia (cuna de santa Rita),  es un pequeño poblado rural que se encuentra en lo alto de una colina bastante elevada, a la que se llega remontando un camino de montaña que sube serpenteante entre olivos y trigales. Al final del camino se llega al poblado desde donde se tiene una sobrecogedora visión de las montañas de la Umbría, en muchas de las cuales se yerguen antiguas poblaciones cuyas campanas se escuchan distintamente desde San Giorgio. La antigua Iglesia de la población, dedicada a San Jorge, está cargada de historia. Se remonta al siglo XV, y sus paredes interiores lucen frescos venerables, muchos de ellos vueltos a la luz luego de obras de restauro emprendidas recientemente. Las tortuosas calles de San Giorgio convergen a la pequeña Piazza de la Parroquia, sobre la cual se encuentra, también, la casa de los Pallotti. Los habitantes de San Giorgio se dedican mayormente a tareas rurales, y viven en este lugar con alegría y sin sobresaltos.

Todos los años, desde que los Pallotti retomaron el contacto con la historia de San Vicente, se celebra, cada segundo domingo de mayo, una fiesta popular en honor al Santo, fiesta que convoca no solo a la familia Pallotti sino a la población toda de san Giorgio, e invitados especiales de Cascia y de Roma.

Al coincidir mi última estadía en la Ciudad Eterna con esta celebración, fui invitado a tomar parte del contingente de la Casa generalicia que acudiría a la fiesta, cosa que me entusiasmó sobremanera.

Salimos a las 7.30 de la mañana de la Casa General, frente al Ponte Sisto, en una “combi” alquilada en la que nos ubicamos 9 personas: las hermanas del Instituto del Apostolado Católico de Bolivia, Madre Judith Pérez y Gladys, los padres Jacob Napudakam de India, Secretario General de la SAC, Gilberto Orsolin de Brasil, Secretario de las Misiones SAC, Mercio Cauduro, Christian Martinez y Rogelio Baptistella del Colegio Internacional Reina de los Apóstoles y yo.

Luego de unas tres horas de viaje atravesando la hermosa campiña romana, llegamos a la población poco después de las 9.00. Las calles estaban engalanadas con banderitas multicolores indicando el recorrido de la procesión que tendría lugar por la tarde. El día prometía buen tiempo, y los ánimos estaban alegres. Nos recibió cordialmente el señor Marcelo Pallotti, uno de los organizadores de la fiesta, que  de inmediato nos invitó a pasar a su casa en donde se nos esperaba con un abundante desayuno campestre que alegró nuestro ánimo, ya que el viaje había despertado el apetito de los romanos (y argentinos). Durante el desayuno fueron presentándose distintos miembros de la familia Pallotti y amigos de la casa, que departieron con los invitados en una charla amigable… y políglota. Marcello Pallotti está casado y tiene siete hijos. Vive en San Giorgio. Su hermano Vincenzo Pallotti vive en Roma, y tiene una hermana, Sor Vincenza Pallotti, que es religiosa palotina.

Don Natale, párroco del pueblo

Marcello Pallotti con los padres brasileros

Finalizado el generoso desayuno bajamos a la plaza, y visitamos el pueblo y sus alrededores, en lo que invertimos la hora que faltaba hasta la misa. El día seguía prometiendo buen tiempo. Recorrimos la campiña y un establecimiento rural, hasta que las campanas nos anunciaron que era hora de ir al templo. Mientras los sacerdotes se revestían, y algunos de ellos confesaban a los habitantes del pueblo, me dediqué a observar con atención los antiguos frescos, algunos de ellos muy maltratados por el paso del tiempo y revoques con los que en alguna oportunidad fueron cubiertos, hasta ser puestos nuevamente a la luz merced a la feliz idea de algún estudioso de arte antiguo.

La misa fue concelebrada por don Natale (párroco del pueblo, quien con 84 años llenos de vitalidad dedicó su entera vida sacerdotal a la cura de almas en este pueblo, ya que fue la iglesia de San Giorgio su primer y único destino pastoral) y los curas de Roma, con la presidencia del P. Jacob Napudakam SAC. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del P. Mariano Pinasco. Un coro de jóvenes de San Giorgio ayudó a crear el clima de la celebración. Luego de la misa volvimos a la casa de los Pallotti, donde se nos agasajó con un almuerzo: un "pranzone", palabra que equivaldría a "almuerzón", correctamente así llamado por la calidad y cantidad de platos con que nos convidaron, convenientemente acompañados por vinos del país y otras bebidas.

¡Más de tres horas estuvimos sentados en las mesas, junto con la familia Pallotti y amigos, conversando, riendo y cantando junto con don Natale que, acompañado por el acordeón de un joven del pueblo, atacaba una y otra vez canzonetas típicas, con una envidiable voz de tenor. En suma: un momento fraterno y alegre, en un día muy especial.

A las cuatro de la tarde nos levantamos (con esfuerzo) para ir a la procesión. Ya habían llegado los jóvenes de la Banda de Música de Cascia, que comenzaron a interpretar distintas melodías con sus intrumentos de bronce y madera. En pocos minutos se armó la procesión, presidida por la cruz,  reliquias de San Vicente y la estatua del Santo. Con la participación de todo el pueblo, y acompañados por la Banda, comenzamos a caminar por las calles de San Giorgio, saliendo a la campiña para llegar hasta el cementerio que se encuentra en las afueras. ¡Ni los muertos dejaron de participar en la fiesta de San Vicente Pallotti!. Desde el cementerio volvimos al poblado recorriendo sus calles principales, para llegar nuevamente a la Iglesia, donde Cristian dirigió unas palabras a los reunidos y posteriormente entramos al templo donde bendijo a los presentes con las reliquias del santo.

La banda de Cascia

Don Natale en el "Pranzone"

 

Más tarde, nuevamente en el pórtico de la Iglesia, se bendijeron los frutos del país, y se compartió ¡otro refrigerio! en el que los romanos (y argentinos) prácticamente no pudimos participar, después del "pranzone". Escuchamos las palabras del "Síndaco" (alcalde) de Cascia, que aprovechó la ocasión para homenajear a dos ancianas de San Giorgio, ya que ese día se celebraba en Italia el "giorno della mamma", nuestro día de la madre.

La procesión

La procesión

Con pena pero con el corazón cargado de alegría, emprendimos poco después de las 18.00 el regreso a Roma, que se hizo lento por ser hora pico de retorno de los "domingueros" romanos, que aprovechaban los primeros calores de la primavera para salir de la ciudad. Llegamos cerca de las 22.00, cansados y felices, dando gracias a Dios por formar parte de la enorme familia palotina. 

Volviendo al pueblo

La procesión