UNIÓN DEL
APOSTOLADO CATÓLICO
MEMORIA Y
PROFECÍA
DE LA
UNIÓN DEL APOSTOLADO CATÓLICO
Bicentenario
del
nacimiento de San Vicente Pallotti
1795 - 21
de abril - 1995
ROMA 1993
COMPOSICIÓN DEL DOCUMENTO
PRESENTACIÓN
INTRODUCCIÓN
I. ESTAMOS LLAMADOS A LA
UNIDAD
II. VIVIMOS UNA VOCACIÓN
APOSTÓLICA
III.ANIMADOS POR UN SOLO
ESPÍRITU
IV. REALIZAMOS UNA MISIÓN
APOSTÓLICA COMÚN
V. FORMAMOS UN VERDADERO
CUERPO
VI. CAMINAMOS Y SERVIMOS
JUNTOS
VII. RESPONDEMOS A LOS DESFÍOS
DEL 2000
CONCLUSIÓN
PRESENTACIÓN
A TODOS
LOS MIEMBROS Y ASOCIADOS
DE LA
UNIÓN DEL APOSTOLADO CATÓLICO
Queridos hermanos en
Jesucristo,
El tiempo
es oportunidad. Y, sin embargo, aunque tengamos "la conciencia del
trascurrir del tiempo no somos capaces de abarcar del principio al fin, toda la
obra de Dios". Lo que sabemos es que "hay un tiempo para cada cosa.
Un tiempo para nacer,...un tiempo para reunir,...un tiempo para buscar"
(Cf.: Qo 3). Además, creemos que, por la vida y la enseñanza de Jesucristo,
aprendemos a "interpretar el tiempo presente" (Cf.: Lc 12,56).
Celebrar
en 1995 el Bicentenario del nacimiento de nuestro Fundador San Vicente
Pallotti, será para todos nosotros una oportunidad para reunirnos, el tiempo de
conmemorar a un santo que trató de vivir permanentemente bajo el impulso del
amor de Cristo, que trató de ser la vida misma de Cristo. Su manera de ser
cristiano, es una fuente especial de inspiración para quienes estamos llamados
a participar del don del Espíritu Santo que hemos recibido por medio de él.
Éste es
el tiempo de contribuir a la evangelización de nuestra época según la santidad
de nuestros orígenes. Es la oportunidad de buscar la plenitud de vida en
nuestro carisma y de dar testimonio de esa vida. Estamos llamados a colaborar
en el redescubrimiento de nuestros orígenes. Es un tiempo de memoria y
profecía.
San
Vicente Pallotti le pide al Señor en una oración que, por obra de Jesucristo,
lo liberara de toda desviación innata o adquirida (Cf.: OO CC X, 339-340). Hoy
podríamos repetir esa oración, para que el Señor nos libre de los enquistamientos
y las deformaciones que adquirimos en el curso de nuestra historia por no
haber sido fieles a los dones de la gracia.
Si nos
abrimos a las mociones del Espíritu, en fidelidad al don que nos trasmitió
San Vicente Pallotti, podemos abrirnos camino para revelar la novedad del
Evangelio y responder a las necesidades del hombre contemporáneo.
El
documento que les presentamos ahora es, deliberadamente, más memoria que
profecía.
En un
primer momento se había pensado publicar un documento definitivo que interpretase
nuestro carisma para los tiempos y los desafíos que hoy, en el seno de la
familia palotina. En cambio ahora, para acompañar y guiar nuestras celebraciones
de 1995, el Concilio Internacional publica este documento como "instrumento
de trabajo". Es un documento "ad intra" con la intención de
hacer algunas reflexiones sobre nuestras tradiciones y orígenes.
El
objetivo de las celbraciones propuestas es ayudarnos a todos a seguir a
Jesucristo en el espíritu de San Vicente Pallotti. Por eso queremos que el
momento presente sea un tiempo de renovación espiritual y de conversión, y una
oportunidad para comprender más en profundidad el contenido espiritual y apostólico
del carisma.
Se ha
pensado publicar al final de las celebraciones de 1995 un documento definitivo,
que será más "ad extra" y que resaltará los aspectos proféticos del
rol y de la naturaleza de nuestra fundación en la Iglesia y en el mundo actual.
Queremos estar abiertos a los signos de los tiempos. Es un desafío para la
Unión del Apostolado Católico pero con la concersión continua del
evangelizador esperamos dar plenitud a una misión eficaz.
Desde un
punto de vista práctico, queremos darles prioridad a las espectativas que
surgirán del uso y del estudio de este documento. El proceso de renovación, en
el que estuvimos involucrados en estos últimos años, comenzó con la propuesta
del Concilio Vaticano II a todos los Institutos Religiosos para que se
renovaran y volvieran a las inspiraciones originales de los fundadores. Para
nosotros este proceso comenzó con las Asambleas Extraordinarias de los
distintos Institutos de la familia palotina.
Al
redescubrir los orígenes, se le dio importancia particular al hecho de que
Vicente Pallotti había subrayado el llamado de todos al apostolado. Que había
puesto como tarea se su fundación la de despertar la conciencia a todos los
fieles, y de evidenciar la necesidad de la colaboración constante y eficaz
(Cf,: OO CC I,4-5).
La idea
clave es, por tanto, "trabajar juntos", que no es lo mismo que
"trabajar para". Las Asambleas Generales para la renovación, no
llegaron a propuestas específicas sobre el modo de alcanzar y estructurar esa
"solidaridad apostólica". Se limitaron a recomendar a las distintas
Provincias y Regiones a buscar las oportunidades de hacer experiencias de distintas
"modalidades organizativas y directivas", de modo que, en su momento,
se pudiese encontrar soluciones concretas y apropiadas.
Todavía
estamos esperando ese momento. En los tiempos de las Asambleas para la
renovación, cada Instituto deliberó en forma autónoma y no se hizo mucho en
términos de colaboración y "solidaridad".
Hoy la
situación ha cambiado totalmente. En los últimos veinticinco años se han dado
muchos pasos y ha habido un desarrollo notable de la conciencia de las
potencialidades, de la naturaleza y de la importancia de la Unión del
Apostolado Católico en la realidad contemporánea.
Hay que
reconocer, sin embargo, que las expresiones permanentes de
"colaboración" y de "solidaridad" no son tan numerosas
como quisiéramos. Por otra parte tenemos que reconocer que el éxito y la
decadencia de muchas iniciativas de colaboración en el apostolado han estado
vinculados al traslado de una persona, que ha faltado continuidad y que se
han mantenido muchas veces en un clima de incertidumbre.
Con este
documento queremos remover esos factores y darles un realce especial a los
siguientes puntos:
Primero.
Queremos darle prioridad a la formación y a la conversión. Este documento será
una oportunidad para investigar y profundizar nuestra conciencia sobre el carisma,
en un porceso que tiene que hacer uso del Manual de Formación "Llamados
por Nombre" con la modalidad que se decida en cada lugar.
Segundo.
Por medio de este documento deseamos promover un debate crítico. A todos les
encomendamos clarificar nuestra "identidad auténtica" para que se
convierta en la afirmación misionera de nuestro rol en la Iglesia y en el
mundo de hoy.
Tercero.
Vemos la necesiad de una mayor comunión entre todos los que se sienten llamados
a participar de la vida y el desarrollo de nuestro carisma. Vemos que se
necesitan oportunidades periódicas de fraternidad, de formación, de mesas
redondas para deiscernir las iniciativas apostólicas. Que se necesita
desarrollar todos los aspectos posibles de nuestra igualdad como cristianos y
como miembros de la Unión del Apostolado Católico.
En este
documento se llama "Centro de Coordinación" al instrumento que
promueve la comunión. Tal vez podamos encontrar una expresión mejor, como,
por ejemplo, un "Forum", un encuentro de reflexión según el Espíritu
de nuestro carisma, "tiempo juntos" (Cf. Hch 2,46). Tales encuentros
contínuos nos ayudarán a todos a crecer en la conciencia del carisma, lo que
será útil cuando llegue el momento de reflexionar sobre los aspectos más estructurales
de la Unión del Apostolado Católico.
Estamos
convencidos de que exiten espectativas, a veces difusas, por realizar tales
"centros". Creemos que pueden llegar a ser auténticos centros de
discernimiento para el desarrollo futuro y para la eficacia apostólica y
espiritual de la Unión.
No hay
que entenderlos como estructuras jurídicas. Se los propone como ejemplo de
relación entre todas las expresiones de la Unión del Apostolado Católico,
entre todos los llamados a ser cristianos según la vida espiritual y eclesial
de nuestro carisma.
En
nuestros debates tenemos claro de que un "forum" de diálogo y de
intercambio puede ser un punto vital de crecimiento para el futuro desarrollo
local, nacional e internacional. Puede abarcar, de un modo creativo, todas
las experiencias contemporáneas de comunión, sin interferir en el estilo de
vida interno ni en el compromiso de cada grupo, comunidad o instituto. A las
personas interesadas, a los jefes de grupos y a los superiores de las
comunidades de la Unión del Apostolado Católico, les recomendamos que se
reúnan y comiencen a darle vida a esos centros. El grupo reunido llevará a los
hechos toda diposición adecuada a las exigencias y a los objetivos locales y
al llamado que contiene este documento (Cf.: nn. 38-42). Los centros podrían
llevar a cabo el compromiso de organizar las celebraciones del Año Jubilar en
el plano local.
Estamos
gustosamente dispuestos a acompañar el desarrollo de los centros con
consejos y sugerencias sobre su composición, y respondiendo a todas las
preguntas que nos hagan.
Confiamos
en que el proceso que iniciamos nos haga crecer espiritual y apostólicamente.
Animamos a todos los miembros y asociados de la Unión del Apostolado Católico a
que se dejen involucrar en los desafíos, revigorizados por la toma de conciencia
de la promesa que hizo Dios a San Vicente Pallotti.
Como
Consejo Internacional de la Unión nos sentiremos felices en responder a todas
vuestras sugerencias y cuestionamientos. Las comunicaciones se pueden dirigir
al Secretariado UAC, Piazza San Vincenzo Pallotti 204, 00186 Roma, Italia, o
al Superior respectivo.
Pidiendo
la intercesión de María, Reina de los Apóstoles, rogamos que, gracias a una
colaboración eficaz, podamos responder con éxito a los designios y a los
desafíos del amor cristiano, dando cada uno de nosotros, como apóstoles de
Jesucristo, nuestra contribución personal e insustituíble, sobre todo por
medio de la oración (Cf.: OO CC I,3). Rogamos que el Año Jubilar 1995 sea un
año de gracia para todos los miembros y asociados de la Unión del Apostolado
Católico. Rogamos sin interrupción unos por otros.
Roma,
abril 21 de 1993
Por el
Consejo Internacional:
P. Seamus
Freeman SAC
Rector General de la Sociedad
del Apostolado Católico
Hna.
Lilia Capretti
Superiora General de las
Hermanas del Apostolado Católico
Hna. María Knaus
Superiora General de las
Hermanas Misioneras del Apostolado Católico
Llamado a la unidad
Yo, que estoy preso por el Señor,
los exorto a comportarse de una manera digna
de la vocación que han recibido.
Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia,
sopórtense mutuamente por amor.
Traten de conservar la unidad del Espíritu
mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu
así como hay una misma esperanza
a la que ustedes han sido llamados
de acuerdo con la vocación recibida.
Hay un solo Señor, una sola fe y un solo bautismo.
Hay un solo Dios y Padre de todos
que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.
Sin embargo,
cada uno de nosotros ha recibido su propio don
en la medida que Cristo los ha distribuido.
Él comunicó a unos el don de ser apóstoles,
a otros profetas y a otros predicadores del Evangelio,
a otros pastores o maestros.
Así organizó a los santos para la obra del ministerio
en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe
y del conocimiento del Hijo de Dios,
al estado de hombre perfecto
y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.
Así dejaremos de ser niños sacudidos por las olas
y arrastrados por el viento de cualquier doctrina
a merced de la mlicia de los hombres
y de su astucia para enseñar el error.
Por el contrario, viviendo en la verdad y en el amor
crezcamos plenamente, unidos a Cristo.
Él es la Cabeza
y de él todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión
gracias a los ligamentos que lo vivifican
y a la acción armoniosa de todos los miembros.
Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor.
Efesios 4, 1-7 y 11-16
INTRODUCCIÓN
"Antes
de dar comienzo a las obras
debemos
considerar cuáles serían, en ese caso,
los
pensamientos de nuestrro Señor Jesucristo...
en una
palabra, tenemos que imaginarnos
ver en
todo a nuestro Señor Jesucristo ... nuestro modelo"
OO CC III, 36
Unión del
Apostolado Católico
1. San Vicente Pallotti (1785-1850) intuyó
que para vivir la vecación cristiana y participar en la misión salvífica de la
Iglesia en el mundo, es esencial la unión de todos los miembros de la Iglesia y
su colaboración en la realización de un objetivo común.
Para esto
fundó la Unión del Apostolado Católico a la que "le confió la tarea de
despertar en todos los católicos una profunda conciencia de su vocación al
apostolado y de reavivar en ellos la caridad para llevarla a pleno
cumplimiento".(1)
Constituida
desde sus comienzos por sacerdotes, religiosos y seglares laicos, la Unión
está abierta a todos los miembros del Pueblo de Dios y reúne a los que se
inspiran en los ideales del Fundador en todo el mundo. Institutos fundados
por el mismo San Vicente Pallotti, los que surgieron posteriormente y un gran
número de seglares laicos comprometidos individualmente u organizados en
grupos o comunidades.
Para
hacer resplandecer y actualizar la inspiración originaria de San Vicente
Pallotti, la Unión del Apostolado Católico propone iniciativas que favorecen
el desarrollo de la misión confiada a la obra palotina en la Iglesia, y que evidencian
los puntos centrales que hay que conservar y promover.
Bicentenario
1995
2. A las puertas del Bicentenario del
nacimiento de San Vicente Pallotti que toda la familia palotina celebrará en
1995, queremos aprovechar la ocasión para reflexionar sobre su carisma,
herencia de la Unión del Apostolado Católico(2).
Las
celebraciones no deberán ser apenas un recuerdo del pasado ni la mera
organización de actos y manifestaciones, sino una renovación espiritual de la
vida en el seguimiento de Jesucristo a ejemplo de San Vicente Pallotti. Un
impulso para hacer nacer nuevas iniciativas tendientes a difundir la fe y
reencender la caridad del modo más apropiado para nuestro tiempo.
Objeto
del documento
3. En ese sentido, este documento se propone
motivar la refleción sobre los puntos sobresalientes del carisma. "Memoria
y Profecía" significa confrontar el pensamiento de San Vicente Pallotti
con la situación actual y proyectar el futuro. La memoria del carisma de
nuestro Fundador alimentará la profecía del mensaje. La "memoria"
se hará "profecía" para todos.
Este
documento de trabajo es una guía para que el camino da la familia palotina
hacia las celebraciones del Bicentenario lleven a una comprensión más profunda
del carisma, y que cada uno se haga un verdadero "mensaje".
No es un
documento definitivo. Más bien es una invitación a todos los que se inspiran en
el ideal apostólico de San Vicente Pallotti. Una invitación a evaluar los
contenidos de estas páginas y a perfeccionarlos y enriquecerlos con las respuestas
a los desafíos que cada uno vive, de modo que al final del Año Bicentenario
podamos publicar un documento definitivo.
A partir
de este documento de trabajo "ad intra" de la Unión, esperamos llegar
al final de las celebraciones de 1995, con la redacción final del mensaje
"ad extra" para toda la Iglesia de Jesucristo. Esta esperanza se
alimenta de la certeza de que estamos dispuestos a unir todas nuestras
energías apostólicas y espirituales a los de todos los fieles para asumir
los desafíos de la Evangelización del 2000.
Destinatarios
del documento
4. Este mensaje, por tanto, se dirige en
primer lugar a toda la familia palotina dispersa por el mundo, como
interpelación a todas las personas, comunidades y grupos que, atraidos por el
ideal apostólico de San Vicente Pallotti, se empeñan en hacerlo vida al
servicio de la Iglesia en el mundo de hoy.
También
será muy importante hacerlo llegar y resonar en los ambientes eclesiales donde
viven y trabajan los miembros de la UAC.
I
ESTAMOS LLAMADOS A LA UNIDAD
"La
razón y la experiencia demuestran
que,
ordinariamente, el bien que se hace en forma aislada
es
escaso, incierto y de poca duración
y que los
esfuerzos más generosos de los individuos
no pueden
salir bien, más que en cuanto estén unidos
y
ordenados a un fin común"(OOCC IV, 122)
El mundo
en busqueda de unidad
5. Impulsada por la experiencia de los
distintos pueblos y con toda la Iglesia peregrina en el mundo, la familia palotina
siente el compromiso de ser solidaria con el hombre en la búsqueda de la
verdadera unidad.
La
humanidad entera manifiesta siempre grandes aspiraciones en el camino del
desarrollo historia. Cada pueblo y nación está en la búsqueda de la unidad y
de la identidad propias y del territorio donde vivenciarlas. Conciente de que
la verdadera unidad no se puede alcanzar facilmente, el espíritu humano está
siempre dispuesto a enfrentar todas las dificultades de incomprensión y muchas
veces de tensiones que aparecen frente a esta búsqueda.
En los
últimos tiempos, hubo quienes anunciaron "el fin de la historia" y la
llegada de otra en la que se iba a garantizar una paz duradera. Los
acontecimientos recientes muestran que la unidad perfecta no se ha alcanzado y,
una vez más, que hay que buscarlda y protegerla continuamente, incluso con una
fuerza que no es de este mundo.
Es por
eso que el desafío de marchar hacia el tiempo en que "todos sean uno"
(Jn 17,21a), es, para los cristianos, cada vez mayor. El anuncio y el
testimonio del Evangelio son las grandes prioridades "para que el mundo
crea" (Jn 17,21d).
Toda la
familia palotina encuentra expresiones de este dilema en todos los países en
los que servimos y, aunque nos impulsa el deseo de la verdadera unidad,
estamos todavía muy lejos de esa realidad.
Pueblo de
Dios unido
6. El testimonio de unidad de los cristianos
es necesario para encaminar los esfuerzos de los "hombres de buena voluntad"
que luchan por superar las dificultades que les salen al encuentro en sus
deseos de unidad de todo el género humano. Pero un Pubelo de Dios plenamente
unido también es un objetivo todavía lejano.
Para
asumir con esperanza de éxito este renovado empeño que exige nuestro tiempo, no
sólo se necesita de la unidad de la Iglesia, sino de la de todo el Pueblo de
Dios, de todos los bautizados, de la colaboración de todas las confesiones
cristianas. El diálogo entre las distintas confesiones y religiones exige
abrir nuevos caminos y superar las dificultades y tensiones que provienen de
actitudes fundamentalistas.
Por otra
parte tenemos viva conciencia de que la bendición de la evangelización del
mundo se realizó con graves defectos en la manera de llevarla a cabo. Damos
gracias por la encarnación de la Buena Nueva en todo el mundo pero, al mismo
tiempo, vemos la necesidad de recuperar todo lo que se perdió en las culturas
locales a causa de una concepción de inculturación en América, África,
Australia y Asia, bastante lejana de los criterios evangélicos de respeto a
los pueblos.
Juntos
para evangelizar
7. Desde esta perspectiva histórica del
mundo y de la Iglesia, se propone la Nueva Evangelización que, según la
expresión programática de Juan Pablo II, es "nueva en el ardor, nueva en
los métodos y nueva en la expresión"(3).
Llena de
esperanzas y espacios inéditos para el anuncio de un modo nuevo del único
Evangelio, la Nueva Evangelización indica que la Iglesia de los siglos XX y
XXI quiere hacerse más idónea para servir al hombre de hoy según su misión de
siempre. En continuidad con la primera evangelización de cada continente,
aportará al bien común de todos los pueblos con el úncio tesoro que tenemos los
cristianos: el Evangelio de Jesucristo(4).
Juntos en
la Unión del Apostolado Católico
8. En la Unión se siente cada vez más la
exigencia de armonizar todos los esfuerzos y las experiencias de los últimos
años. Por eso, el llamado a la unidad del Apóstol (Ef 4, 1-7 y 11-16) es una
fuente de inspiración que nos ilumina para interpretar todos estos anhelos del
mundo de hoy, verdaderos "signos de los tiempos". Sólo podemos darles
una respuesta calificada y decisiva si conservamos y vivimos la unidad del
Espíritu mediante el vínculo de la paz, y nos comportamos de una manera digna
de la vocación a la que hemos sido llamados.
Marchar
con espíritu de unidad nos puede revelar las nuevas energías que nos permitan
profundizar el conocimiento del Hijo de Dios, crecer en la caridad y colaborar
en la edificación del Cuerpo de Cristo (Cf.: Ef 4,1.3.12s).
)Promovemos
verdaderamente la unión y la solidaridad de todos los cristianos y de todas las
fuerzas apostólicas de la Iglesia a fin de hacer más eficaz su misión(5)?
)Somos
verdaderamente una sola cosa en Dios para que el mundo crea que Jesucristo fue
enviado para nuestra salvación? (Cf.: Jn 17,20s). La respuesta la dará el
compromiso común de los miembros de la Unión del Apostolado Católico.
Para
animarnos traemos a la memoria el "Llamado de Mayo de 1835" de
nuestro Fundador. El mundo está dispuesto a recoger el mensaje de unidad. Los
obreros son pocos. Roguemos al Señor que mande mensajeros de unidad al mundo de
hoy. La razón y la experiencia muestran que los cristianos responsables, unidos
y coordinados a un fin común pueden alcanzar los mejores y más durables
resultados(6).
II
VIVIMOS UNA VOCACIÓN APOSTÓLICA
"Nuestro
deber es trabajar para el Evangelio
según la
fuerza de Dios que nos ha redimido
y nos ha
llamado con vocación santa
no por
nuestras obras, sino por su gran misericordia
y por la
gracia que nos ha sido dada en Jesucristo".
(Epist. Latinæ, p. 23-24)
Vocación
y Comunión
9. En todo camino espiritual la voación
tiene un rol central y unificante. La Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento,
insiste en la iniciativa de la persona que es origen de toda vocación. El
que llama es Dios. También indica sus características fundamentales: es una
elección de Dios, un acto de amor creativo, personal y único, una realidad
dinámica y un don para la misión(7).
La
vocación es una llamada de Dios y una relación personal con Él en el amor. La
llamada proviene del Padre y se expresa por la mediación de Cristo. É les
comunica a los creyentes el Espíritu Santo, que los hace capaces de
corresponder plenamente al llamado divino. Así, la vocación cristiana es
participar en la comunión de amor de la Santísima Trinidad(8) y se puede, por
tanto, describir como elección de Dios, realizada en Jesucristo por la fuerza
del Espíritu Santo, con el fin de actualizar y difundir la presencia del amor
trinitario en la vida de los hombres.
Para
ubicar mejor la vocación cristiana en la vida de la Iglesia hay que encuadrarla
en la eclesiología de comunión que indica el Vaticano II y se desarrolló en el
período posconciliar(9). Pero, )qué se
entiende por "comunión"? El
informe final del Sínodo de Obispos de 1985 dice que "se trata fundamentalmente
de la unión a Dios por Jesucristo en el Espíritu Santo y se realiza por la
Palabra de Dios y los sacramentos. El Bautismo es la puerta y el fundamento
de la comunión de la Iglesia. La Eucaristía es la fuente y la culminación de
la vida cristiana. "La comunión en el Cuerpo eucarístico de Cristo significa,
produce y edifica la comunión íntima entre todos los fieles en en Cuerpo de
Cristo que es la Iglesia"(10).
"La
comunión eclesial se configura más precisamente como una comunión
"orgánica" análoga a la de un cuerpo vivo y operante. Se identifica
por la diversidad y la complementaridad de las vocaciones y condiciones de
vida, de los ministerios, los carismas y las responsabilidades"(11).
De esta
perspectiva de comunión eclesial emergen con fuerza todas las características
propias y comunes del pueblo de Dios: filiación divina, fraternidad cristiana,
dignidad bautismal, sacerdocio común, seguimiento de Jesús, pertenencia a la
Iglesia, responsabilidad por la misión, etc. Las distinciones entre sacerdote
y laico y entre hermana y hermano religiosos y seglar, no indican más que
distintos modos complementarios de vivir el mismo llamado.
Comunión
y Misión
10. La perspectiva de la comunión muestra
claramente la relación entre fe y misión. "La comunión y la misión están
profundamente unidas entre sí, se compenentran y se implican mutuamente de
modo que la comunión representa tanto la fuente como en fruto de la misión. La
comunión es misionera y la misión es para la comunión"(12).
La
vocación en su novedad cristiana es el fundamento y el título de igualdad de
todos los bautizados en Cristo, de todos los miembros del Pueblo de Dios.
"Es común la dignidad de los miembros, que deriva de su regeneración en
Cristo; común la gracia de la filiación; común la llamada a la perfección: una
sola salvación, unica la esperanza y e indivisa la caridad"(13).
Debido a
la común dignidad bautismal, todos los fieles son responsables de la misión de
la Iglesia(14). El apóstol San Pablo explicita los distintos modos
de ejercitar esta corresponsabilidad: "Él comunicó a unos el don de ser
apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelelio, a otros
pastores y maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio,
en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo" (Ef 4, 11s). En este
pensamiento paulino encontramos plenamente el concepto de Iglesia como
comunión.
Vocación
en la Unión
11. La Unión del Apostolado Católico se propone
como una realidad de comunón eclesial, en la que la vocación cristiana, en la
diversidad de sus expresiones, se vive individual o comunitariamente.
"La Unión está abierta a todos los miembros del pueblo de Dios: clero,
institutos de vida consagrada y laicado"(15). De hecho, apunta a la
manera original y siempre válida de ser cristianos como realización de la
propia vocación.
El
Fundador no se cansa de repetir que nadie puede ser excluido de la obra del
Apostolado Católico. En sus escritos sobre la fundación encuentramos
indicaciones concretas sobre cómo se puede vivir la única vocación cristiana en
distintas expresiones: la vocación del sacerdote y la del laico; la de la hermana
y del hermano religiosos y la del seglar.
A esto,
San Vicente Pallotti le agrega la llamada a todos al apostolado, con el deber
que tienen todos los cristianos a vivir la comunidad y la unidad. De hecho, en
la Unión del Apostolado Católico, es decir, en la unión apostólico espiritual
de sacerdotes y laicos, religiosos y seglares, en su aspiración y acción
comunes, se desarrolla con más fuerza la misión apostólica propia de cada
vocación individual y de grupo(16).
III
ANIMADOS POR UN SOLO ESPÍRITU
"La
caridad de nuestro Señor Jesucristo
mueva a
cada uno a las obras del apostolado
para ser
honrado con el nombre de apóstol,
para
tener el mérito y gozar de la gloria,
por
intercesión de la Reina de los Apóstoles".
(OOCC
III, 143)
Experiencia
de Dios, amor y misericordia
12. Vicente Pallotti nos enseña que nuestro
camino espiritual y comunitario no tienen sentido ni eficiencia sin una
verdadera experiencia de Dios.
Toda su
vida y sus escritos dan testimonio de su propia experiencia de Dios, viva y
profunda, en una íntima unión con Dios en Jesucristo. Es continuo su empeño en
participar de la vida divina, vida de comunión con la Santísima Trinidad.
Para
Pallotti, Dios está en todo y está siempre presente(17). Dios, en Jesucristo y
en la fuerza del Espíritu Santo, comunica toda su vida y su amor a todas las
creaturas(18). La primera meditación de "Dios, Amor infinito"(19),
presenta estas experiencia de Dios:
"Dios,
feliz en sí mismo, movido por su amor infinito y su infinita misericordia,
lleva a cabo la obra de la Creación para comunicarse totalmente a sus
creaturas"(20).
Esa
imagen de Dios comunicándose a sí mismo en el amor, la encontramos
frecuentemente en los escritos palotianos como comunicación de la vida de
Jesús(21) y de sus méritos, de la Madre de Dios, de todos los Santos y de toda
la Iglesia(22). En el siguiente texto vemos cuán compenetrado y convencido
estaba Vicente Pallotti de esta comunicación de Dios:
"Dios
mío, misericordia mía infinita,...infinitamente comunicable en todo
momento,... tú, Bondad infinita, amas comunicarte infinitamente. Y donde hay
mayor miseria, ahí encuentras mayor capacidad para comunicarte"(23).
13. Esta experiencia de Dios como amor y
misericordia es el don del Espíritu Santo que Vicente Pallotti descubre en la
fe. Don que le fue concedido para hacerlo participar de la plenitud de la vida
divina. Don recibido para poder experimentar en la vida propia la comunión con
Dios, y para poder vivirla en la comunión con los hermanos.
Dado que
este don, por su naturaleza, es amor comunicable, y el Santo lo ha recibido
como miembro del Cuerpo Místico que es la Iglesia, se constituye en una
realidad eclesial para despertar y renovar la comunión con Dios en
Jesucristo, en la comunión eclesial.
Seguimiento
de Jesucristo, Apóstol del Padre
14. Para realizar la vida cristiana en la
comunión de Dios, el centro debe ser Jesucristo, "modelo divino para todo
el género humano"(24). Como "Apóstol del eterno Padre(25), cumple
el mandato, sobre todo, en la obra de amor y misericordia. Él les revela a
todos los hombres el amor y la misericordia del Padre. Esta es la
característica esencial de la personalidad de Jesucristo: *... yo
conozco al Padre y doy mi vida por la ovejas.+ (Jn 10, 15)"(26).
Él cumple su obra en la comunión de amor y misericordia del Padre y en la
comunión con todos los hombres que viene a salvar, haciéndose en todo igual a
ellos y dando la vida por ellos.
En su
"Llamado de Mayo" de 1835(27), Pallotti describe, con palabras
impresionantes, los sentimientos de Jesús como Apóstol del Padre. Esa nota
característica de Cristo es la fuente y el motivo principal para propiciar una
nueva forma de vida en la Iglesia.
15. "Siguiendo (a Jesús) -dice el Papa-
los miembros de la Unión del Apostolado Católico, especialmente los laicos,
deben llevar su mensaje al mundo. Ser mandados al mundo, ser apóstoles para
el mundo, se arraiga en la invencible esperanza de que Cristo venció al mundo
(Cf. Jn 16,33).
Por eso,
el cristiano vive en el mundo en dos dimensiones. Se dirige al Señor unido a
toda la Iglesia orante, y en ella y con ella recibe la fuerza para ir a la
humanidad. Del mismo modo, San Vicente Pallotti deseaba que sus hijos apoyasen
su vida apostólica en una profunda comunión con Dios para poder dar un testimonio cristiano más auténtico al mundo.
Él estaba
absolutamente convencido de que la eficacia de este testimonio depende de la
medida en que la vida de Jesucristo, Apóstol del eterno Padre, se fefleje en
los miembros de la Unión del Apostolado Católico"(28).
16. El seguimiento de Jesucristo, Apóstol del
eterno Padre, implica una vida cristiana según el modelo de Cristo-Enviado por
el Padre y le confiere a la espiritualidad palotina una marcada característica
apostólica y una fuerte dinámica. Esta forma de vida es el don del Espíritu
Santo que le fue otorgado a la Unión por medio del Fundador, para realizar su
vocación apostólica y para contruir la Iglesia.
Para
realizar esta espiritualidad de Cristo-Enviado se pueden indicar cinco puntos
que caracterizan a Jesús como Apóstol del Padre:
Jesús
tiene conciencia de la misión, y la actitud del que es enviado.
El
mandato proviene de alguien no lejano, sino siempre presente y en contínua
comunicación.
No es
sólo una escucha sino también una contemplación, un mirar al que envía.
No es
sólo escucha y contemplación sino también acción. Acción que depende del que
envía.
Es
también imitación. Hacer lo que se le hace ver en el que lo envía(29).
Ejemplaridad
de María, Reina de los Apóstoles
17. Estrechamente unida a Jesucristo, María es
testigo y modelo de apóstol para todos los cristianos. Su testimonio proviene
de su comunión con Dios y con todos los hombres. Como su Hijo, es instrumento
de manifestación y de realización de la misericordia de Dios para con el
hombre. Por eso se la reconoce como Reina de los Apóstoles.
Su
comunión con Dios la manifiesta en la obediencia y en la aceptación total para
cumplir su voluntad. Jesús es el mismo apostolado. María es quien, por
obediencia al Padre, trae a Cristo al mundo.
Al pie de
la cruz de Jesús la contemplamos en su comunión con Dios y en el testimonio de
su fe. Aún viendo morir la única esperanza del cumplimiento de la promesa de
Dios, no perdió la confianza en que la Palabra de Dios se cumpliría. "A
tal punto se entregó a las obras de la mayor gloria de Dios y de la salvación
de las almas"(30). Participó en el sacrificio de la redención de su
Hijo, dispuesta a ofrecerse también ella a la muerte con Él(31).
Después
de la resurrección María da testimonio cuando "por encima de los
Apóstoles, sin potestad ni jurisdicción eclesiástica, contribuyó, en su
condición, a propagar la Santa Fe y a dilatar el Reino de
Jesucristo"(32).
En el
Cenáculo, unida a los Apóstoles en la oración, espera la venida del Espíritu
Santo(33). La presencia y el rol de María en la difusión del Evangelio
muestran su condición de Reina de los Apóstoles.
18. María -según Pallotti- es la mujer llamada
a amar, y su vida se realiza plenamente en el amor. Vive el amor de Dios
ofreciendo el Salvador del hombre al mundo y colaborando con Él en la obra de
la salvación. Está unida intimamente a su Hijo en el amor de Dios y, con la
fuerza del Espíritu Santo, conduce a todos los hombres a su Hijo.
San
Vicente Pallotti da testimonio vivo de esto cuando, al describir su
desponsorio místico con María, dice que Ella le hace conocer su divino Hijo y
se ocupa de que todo sea totalmente transformado en el Espíritu Santo(34).
Es así
que el aspecto mariano en la comunión de los creyentes con Dios aparece
claramente en el pensamiento palotiano. Es un llamado a la comunión eclesial, y
constituye la nota característica de todo apostolado que se propone la
comunión con Dios y con los demás(35).
Amor como
fuerza que mueve
19. La espiritualidad palotina alcanza el punto
culminante en el amor. Amor trinitario, amor de Cristo enviado para la salvación
del hombre y amor materno de María, Madre de la Iglesia.
"Dios
es caridad por esencia"(36) y creó al hombre a su imagen y semejanza y es
por ello que el hombre encuentra el sentido de la vida sólo si permanece en el
amor (Cf. 1 Jn 4,16), en el ejercicio constante del amor a Dios y al prójimo.
Del mismo
modo se manifestó el amor salvador de Jesús. Todo lo que Jesús realizó en su
vida terrenal proviene del amor al Padre y del amor redentor a los hombres.
Vino a encender la chispa del amor de Dios en los hombres porque el amor de
Dios es la fuente de toda vida apostólica(37).
La fuerza
del apostolado universal es la Caridad de Cristo (Cf. 2Co 5,14) que quiere
salvar a todos los hombres, y llevar a los bautizados a hacerse responsables
de muchos o, más bien, de todos.
Todos
estamos llamados a "alcanzar cada día nuevos grados de caridad con las
características que la hecen perfecta, como la describe el Apóstol San Pablo
(en 1Co 13, 4-7)"(38). La caridad perfecta es emulatriz, no busca su
propio interés, supera las ambiciones, promueve el espíritu de servicio y hace
desaparecer toda división entre los hombres.
La
caridad perfecta es capaz de construir una verdadera comunidad apostólica,
porque puede superar todas las barreras que impiden la comunión de las personas
y su dedicación al apostolado(39).
De este
amor que "ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo" (Rm 5,5) tenemos que dar testimonio porque es el don más preciado
que Jesús trasmitió al Pueblo de Dios y a toda la humanidad. También este amor
anima el compromiso de misión en el mundo. "Al misionero lo impulsa el
celo por las almas y lo inspira la caridad de Cristo, hecha de atención,
cariño, compasión, acogida, disponibilidad e interés por los problemas de la
gente"(40).
Espiritualidad
Apostólica
20. La experiencia que San Vicente Pallotti nos
dejó como herencia espiritual, del Dios amor y misericordia, de la imagen de
Cristo como Apóstol del eterno Padre y del ejemplo de María como Reina de los
Apóstoles, contituye un fundamento teológico para una espiritualidad
apostólica, y para la realización de la vocación apostólica de todos los
tiempos.
El
Concilio Vaticano II y el desarrollo posconciliar confirman este pensamiento
de Pallotti. El Concilio fundamenta el apostolado de todos los fieles sobre el
bautismo, por el que participan en la misión real, sacerdotal y profética de
Cristo, sobre el mandato misionero que Jesucristo ha recibido del Padre y que
transmitió a los discípulos para obrar en el Espíritu(41).
El
pensamiento palotiano sobre la caridad como fuerza que mueve al apostolado,
aparece en el Decreto sobre el Apostolado de los Laicos. "El precepto de
la caridad, que es el mandamiento máximo del Señor, urge a todos los
cristianos a procurar la gloria de Dios por el advenimiento de su reino y la
vida eterna para todos los hombres, a fin de que conozcan al único Dios verdadero
y a su enviado Jesucristo (Cf. Jn 17,3)"(42). Todos los cristianos
alcanzan el sentido de su existencia apostólico misionera en la estrecha y
vital comunión con Cristo, enviado del Padre, de la que proviene la fecundidad
del apostolado.
IV
REALIZAMOS UNA MISIÓN APOSTÓLICA COMÚN
"(Ah, no es
posible que se pierda
el que ha
colaborado
a salvar
a los otros!"
(OOCC IV, 133)
Misión
Apostólica Común
21. San Vicente Pallotti fue impulsado a
traducir en obras concretas la experiencia de Dios, amor infinito y
misericordia infinita. En el apostolado de Jesucristo, Apóstol del eterno
Padre, y en la vida de María, Reina de los Apóstoles, encuentra la imagen
espiritual que el cristiano debe seguir.
Las obras
que todo cristiano debe emprender se orientan a la realización de la comunión
con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las actividades apostólicas de
Pallotti, sus empeños y toda su obra, tuvieron ese fin. Dios, amor infinito
debe ser conocido y amado cada vez más. Por eso, tanto sus tareas apostólicas
como las previstas para su obra, se orientan principalmente a reavivar la fe
en el Dios Uno y Trino, y reencender el amor de Dios en todos los hombres y
en todo el mundo.
Para
realizar tal misión, todos los cristianos deben unirse en el apostolado
universal que consiste en hacer "todo lo que cada uno puede y debe hacer
para la mayor gloria de Dios para su propia salvación y la de los
demás"(43). Por medio de tal apostolado, San Vicente Pallotti quiere
despertar y reavivar la comunión de cada cristiano con Dios y expresarla en la
misión apostólica común.
El fin
espiritual y apostolico
22. En este contexto, debemos decir que no se
puede entender la Unión del Apostolado Católico como un conjunto socioespiritual
de personas. El Santo fundó un modo de vida eclesial con el fin de encontrarse
con Dios, Amor y Misericordia. Por tanto la Unión se considera lugar y ayuda
para vivir y realizar la comunión con Dios y con los otros. "El fin de
esta asociación es exclusivamente la santificación de los que la componen y la
propagación de la Fe Católica en todo el mundo"(44). La Unión es, por
naturaleza, una obra espiritual y misionera.
Unión de
todos en el compromiso
23. Este fin impulsa a San Vicente Pallotti a la
acción apostólica universal realizada en la Iglesia, en el seguimiento de Cristo
Apóstol y en forma comunitaria. Sobre el carácter comunitario del compromiso
apostólico, Pallotti escribe en la petición al Cardenal Vicario:
"...varios
sacerdotes romanos y piadosos laicos seculares ... se han propuesto unirse en
un vínculo de generosa caridad cristiana para procurar medios espirituales y
temporales para promover la propagación de la Santa Fe, deseando juntos ver
el momento deseado por todos los buenos y predicho por Jesús, el momento en que
habrá un solo Rebaño y un solo Pastor"(45).
Este
texto de Pallotti es significativo para la fundación palotina, por el hecho de
que sacerdotes y laicos seculares hayan
dirigido juntos una solicitud a las autoridades eclesiásticas. En esto se
expresa de manera especial la originalidad de la fundación de Pallotti, dado
que sacerdotes y laicos, hermanas y hermanos religiosos y seculares se reunen
como colaboradores de una única asociaciónión para trabajar juntos en el
cumplimiento de la misión apostólica de la Iglesia en el Mundo.
Así, el
espíritu de San Vicente Pallotti plasmado en la promoción de la unión de los
cristianos, en el compromiso común o en su participación en las uniones ya
existentes, participa en el misterio de la Iglesia como comunión con Dios y
con los hermanos.
V
FORMAMOS UN VERDADERO CUERPO
"La
caridad ejercida como la describe el Apóstol
forma el
constitutivo substancial de la pía Unión.
Si no la
tuviera,
tampoco
tendría el Apostolado Católico"
(OOCC III, 137-138)
Amor como
fundamento
24. Cuando Vicente Pallotti dice que el llamado
a todos los cristianos al apostolado proviene del mandamiento del amor, cuando
dice que el amor es el motivo principal y el fin de toda actividad apostólica,
cuando invita a imitar el amor de Jesucristo en el cumplimiento del amor a
Dios y al prójimo y cuando dice que el amor es "el constitutivo
substancial de la pía Unión"(46), anuncia y promueve el amor que se vive
en la comunión divina, en solidaridad con todo el hombre y con todos los hombres.
El amor
que el Espíritu Santo transmite a toda la Iglesia es el motivo y el fundamento
de la unión de los hombres con Dios y entre ellos. El amor de Cristo es el
elemento esencial de la comunión eclesial y, "si no lo tuviera, tampoco
tendría el Apostolado Católico"(47).
El amor
será, entonces, el fundamento del cuerpo "del Apostolado Católico".
"La Sociedad (= Unión) se funda e instituye en la Caridad para promover
en todos los fieles ... el más perfecto y activo ejercicio de las obras de la
caridad y de la misericordia para la mayor gloria de Dios, ... así todos tienen
que estar siempre animados por el verdadero espíritu de la más perfecta
caridad"(48). En este texto resuenan las palabras de San Pablo:
"viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a
Cristo. Él es la cabeza, y de él todo el cuerpo recibe unidad y cohesión,
gracias a los ligamentos que lo vivifican y a la acción armoniosa de todos los
miembros. Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor." (Ef 4, 15s).
Unión
como cuerpo visible
25. A partir de este concepto de Apostolado
Católico, podemos verificar la forma visible de la obra. Por naturaleza se
constituye como "Pía Unión"(49), "Pía Sociedad"(50),
"Pía Asociación"(51), "Pía Institución Apostólica"(52),
"Pía Sociedad Secular de Fieles"(53), "Clarín Evangélico"(54)
y "Verdadero Cuerpo Moral"(55).
Estas
denominaciones que Pallotti da a la Unión, la presentan como un organismo de
carácter apostólico con el fin de mover y unir todas las fuerzas apostólicas
existentes en la Iglesia de Jesucristo. Organismo abierto a todos los fieles y
que da la posibilidad de desarrollar el apostolado en forma organizada en la
Iglesia.
Unidad
fundamental en la Unión
26. La unidad de todos los miembros garantiza
el desarrollo del apostolado y la fecundidad de las obras apostólicas sobre la
base de la igualdad de todos los que se comprometen en el apostolado(56).
Todos los miembros de la Unión tienen el derecho de realizar la actividad
apostólica con el mismo reconocimiento de su apostolado:
"así
(la Unión) les confiere a todos los individuos de toda Clase el perpetuo
derecho al interés religioso a colaborar ... en todos los fines santos y en
todas las obras de caridad y de celo de la pía Sociedad (= Unión) como si a
cada individuo (!) se le confiara la realización e la ejecución de las obras
santas de la pía Sociedad que siempre espera, de los individuos de todas las
Clases, el uso constante, activo y eficaz de tal derecho conferido perpetuamente
a todos"(57).
Diversidad
en la Unión
27. En la fisonomía descripta por Pallotti, la
Unión está abierta a todos los miembros de la Iglesia. Clérigos y laicos,
religiosos y seculares. Individualmente o unidos en comunidades. Esta apertura
permite realizar la Iglesia-comunión en la que "los estados de vida están
tan unidos entre sí que se ordenan unos a otros. El sentido profundo es el
mismo y el único para todos. Es una manera de vivir la igual dignidad cristiana
y la vocación universal a la santidad en la perfección del amor. Las
modalidades son distintas y complementarias de modo que cada una tiene su
fisonomía original que no se puede confundir, pero que se relaciona con todas
las otras y se pone a su servicio"(58).
Esta
realidad se vive en la comunión eclesial, como lo confirman las experiencias de
convivencia y coparticipación, no sólo de trabajo sino también, a veces, de
oración y de mesa, entre sacerdotes, religiosos y laicos seculares.
La Unión
del Apostolado Católico está en condiciones de abarcar distintas vocaciones,
ministerios y carismas, y unirlos en la participación de la misión salvífica de
la Iglesia. Así aparece la Unión en su visión fundamental como realidad eclesial,
en la que el misterio de Cristo, Apóstol del eterno Padre, se comunica y se
experimenta en la vida y en la actividad de todos.
Al
servicio de la Iglesia
28. La amplitud universal, la fuerte motivación
misionera y la elección de los medios apostólicos más eficientes habilitan a la
Unión del Apostolado Católico a la participación en la misión salvífica de la
Iglesia para con todos los hombres. Además, Pallotti agrega que la Unión,
"como cuerpo auxiliar de la Iglesia"(59), quiere servirla y dedicarle
todas sus fuerzas apostólicas, inteción que hoy se puede interpretar en el
sentido de la unidad con toda la realidad eclesial y de la auténtica colaboración
en el apostolado de la Iglesia.
29. En el espíritu de universalidad y apertura,
San Vicente Pallotti expresa también su pensamiento respecto a la pertenencia
de los miembros a la Unión del Apostolado Católico que se inicia mediante una
consagración a Dios. En los escritos de Pallotti la consagración significa una
ofrenda de sí mismo a Dios.
La
naturaleza y el espíritu de esta consagración, como explica Pallotti(60), se
expresan como reconocimiento de la obligación de todos los fieles
-eclesiásticos y laicos- de vivir siempre en Dios y de comprometer sus fuerzas
en la propia santificación y en el deber apostólico. Esta obligación deriva de
la perfecta observancia del mandamiento de la caridad que impulsa a
consagrarse totalmente a Dios y al prójimo dando testimonio vivo de la fe y
la caridad a la que todos están llamados.
A este
testimonio, Pallotti lo llama un "reclamo público" que impulsa al
miembro de las comunidades de la Unión a mantener siemre vivas las
obligaciones inherentes a su condición de bautizado y al mandamiento de la vida
perfecta en Jesucristo(61).
Animación
de la Unión
30. La idea de tener un grupo integrante o
núcleo de animación y coordinación de toda la fundación estuvo presente desde
el principio en el pensamiento de Pallotti. La expresión aparece por primera
vez en los Estatutos de la Sociedad(62). Siguiendo su pensamiento se puede
decir que este núcleo se compone de los miembros (eclesiásticos y laicales)
que se dedican a la realización de los fines de la Sociedad (= Unión)(63).
Su
finalidad principal es promover, sostener y acompañar las obras apostólicas de
la Sociedad(64). No pretende ser un organismo directivo(65), sino más bien un
grupo de colaboración recíproca para promover toda la vida y las actividades
apostólicas "como el alma que debe mantener vivo a todo el cuerpo"(66),
es decir la Sociedad (= Unión).
31. Actualmente, los institutos fundados por
San Vicente Pallotti, los surgidos posteriormente en distintas épocas, los
grupos organizados y los particulares pertenecientes a la Unión(67) están
llamados a formar, por medio de sus prepresentantes, el grupo de animación,
coordinación y conducción de toda la Unión del Apostolado Católico.
Estos
grupos, en el nivel general, el Consejo Internacional de la Unión(68), y en
los niveles locales, los Centros de Coordinación(69) continentales, nacionales
o parroquiales, están en vías de formación para ser expresión de unidad de
todos los miembros de la Unión . Se ocupan de promover la colaboración entre
todos para que la Unión en su conjunto sea eficiente el cumplimiento sus
deberes apostólicos. El Consejo
Internacional no pretende ser un organismo directivo sino más bien un grupo
de inspiración y de guía profética.
VI
CAMINAMOS Y SERVIMOS JUNTOS
"Todas
las partes deben estar conectadas de tal manera
que cada
una vigile a las otras y las tenga en movimiento
para que
ninguna caiga en la arbitrariedad,
en la
disminución del celo apostólico
ni el la
cesación de las obras"
(OOCC III, 156-157)
Coraje de caminar juntos
32. El giro eclesiológico del Concilio Vaticano
II consistió en pasar de una Iglesia jerarquizada, donde los sacerdotes se
consideraban los únicos protagonistas del apostolado, a una Iglesia comunión,
nuevo pueblo de Dios, donde cada bautizado es un sujeto activo y corresponsable
en la evangelización.
La misma
Iglesia-comunión nos muestra el camino para pasar a esa mentalidad. Hay que
hacer juntos la experiencia de comunión eclesial en el contexto de nuestra
vida y de nuestros trabajos. Actuando y marchando juntos, realizamos al
Iglesia comprometida en la Nueva Evangelización.
33. Si para participar en el compromiso
evangelizador de la Iglesia con nuestro patrimonio espiritual palotino,
quisiéramos actuar solos, como simples comunidades de la Unión, nos arriesgaríamos
a vivir una realidad palotina y eclesial imperfecta.
Quiere
decir que la Unión no podrá considerarse realmente constituída, no vivirá
plenamente ni será lugar de concientización de los fieles a su vocación, si no
estamos unidos en Cristo a toda la Iglesia ni colaboramos en el cumplimiento
de su misión apostólica.
Estamos y
trabajamos en una Iglesia que es comunidad de nacionalidades, de lenguas y de
culturas. Como miembros, grupos y comunidades de la Unión debemos estar
abiertos unos a otros y a los demás grupos apostólicos, movimientos eclesiales
y asociaciones de Iglesia.
El
intercambiar experiencias de vida espiritual y de organización con otros
grupos es un enriquecimiento y un estímulo. Colaborar en proyectos apostólicos
nos mueve a iniciativas nuevas.
Autonomía
de las comunidades y de los grupos
34. Al caminar y servir juntos hay que respetar
la autonomía de cada comunidad y cada grupo de la Unión del Apostolado Católico,
con sus propios regímenes y reglas de vida. Por otro lado en el ámbito de la
Unión, y en la línea del Preámbulo, hay que coordinar las actividades, las
iniciativas y los compromisos, como deber principal a favor de la Unión.
El
Preámbulo dice que "la coordinación de las iniciativas para promover el
espíritu común, y la colaboración en las tareas apostólicas, la realizan los
superiores competentes de mutuo acuerdo, en el pleno respeto de la autonomía
de cada una de las partes"(70).
Para
pormover eficazmente la coordinación y abarcar todas las expresiones de la
Unión se están consitutyendo los Centros de Coordinación, y ya está actuando,
aunque todavía no plenamente representativo, el Consejo Internacional de la
Unión del Apostolado Católico.
La
conducción de cada instituto o grupo queda a cargo de su respectivo Consejo o
responsables. En el caso de grupos no organizados formalmente, se hace cargo el
pastor del lugar.
Objetivos
propuestos para un camino común
35. En los últimos años se promovieron
iniciativas para reforzar y actualizar en un solo espíritu, los compromisos de
los miembros de al Unión(71). Sobre todo, las celebraciones de Año Jubilar
Palotino de 1985 en todo el mundo, y las dos peregrinaciones internacionales a
Roma, han sucitado gran interés y vida en toda la Unión del Apostolado
Católico. Se ve claro que de pequeñas iniciativas, fruto de la comunión de
todas las expresiones de la Unión, puede surgir mucha vida. Hemos comprobado
que al "caminar y servir juntos" se nos aclaran las dudas y se nos
manifiestan verdades ocultas.
Al
acercarse el Bicentenario del 95 y el Año Jubilar Cristiano del 2000,
queremos reavivar el espíritu de comunión en las distintas expresiones del
carisma palotino y retomar los pasos hacia el desarrollo del la Unión del
Apostolado Católico. Comunión de personas y de comunidades que, según el
carisma de San Vicente Pallotti, promueven la corresponsabilidad de todos los
bautizados para reavivar la fe y reencender la caridad en la Iglesia y en el
mundo y llevar a todos a la unidad en Cristo.
Formación
36. La formación de los miembros de la Unión
del Apostolado Católico es una tarea esencial para el futuro. En este campo se
deben empeñar activamente todas las comunidades, grupos y personas de la
Unión. La invitación es para todos los que paticipan de distintas maneras en
la vida de la Unión del Apostolado Católico. Nos referimos a personas de
cualquier edad, estado y condición, involucradas en el proceso siempre actual y
proféticamente abierto a los signos de los tiempos, que asumen el carisma de
San Vicente Pallotti. Carisma que, como don del Espíritu Santo anima la
familia palotina y constituye su perenne heredad.
La
formación cristiana que lleva a "la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, al estado del hombre perfecto y a la madurez que corresponde a
la plenitud de Cristo. Así dejaremos de ser niños arrastrados por el viento
de cualquier doctrina, a merced de la malicia de los hombres y de su astucia
para enseñar el error" (Ef 4, 13s).
Se trata
de una formación cristiana apostólcia que abarca toda la persona y se refleja
en la vida de un verdadero apóstol de hoy. La formación inicial y la permanente
se orientan a la santidad y a la capacitación para la misión y para realizar la
comunión.
La
exhortación apostólica "Christifideles laici" subraya la importancia
de promover, en la formación, la cultura local y vivir una fe plenamente
asumida. Una formación que se torne cultura iluminada por el Evangelio, con una
presencia incisiva en la sociedad y en la vida pública, particularmente en
la promoción de la justicia y del diálogo entre la gente y entre las
naciones(72).
El mejor
ámbito para la formación es una comunidad de sacerdotes y laicos, religiosos y
seculares. Es la expresión visible de la experiencia particular de vida
eclesial, y se funda en la comunión con un fuerte impulso del Espíritu Santo
para reavivar la fe, reencender la caridad y difundir el Evangelio de Jesús
en el mundo.
Es muy
importante que participen todos los miembros de la Unión y que colaboren en el
proceso de formación de una comunidad en la que todos sientan la necesidad de
"formarse juntos".
37. Para las exigencias de formación en la
Unión se recomienda usar el Manual "Llamados por nombre"(73), y que
sea prioritaria para los Centros de Coordinación que se están desarrollando en
los distintos países.
Centros
de Coordinación de la Unión
38. Estos centros(74) son expresión concreta de
comunión en el espíritu de San Vicente Pallotti. Expresan la vitalidad del
carisma y favorecen su desarrollo y difusión. Nacen de la necesidad de tomar
conciencia de que el camisma se apoya en la colaboración radical y concreta de
los distintos componentes de la familia palotina, y se realiza en contextos
definidos como parroquias, comunidad eclesiales, grupos de trabajo, etc.
Hay que
promover estos centros en los niveles regionales, nacionales y continentales.
En cada nivel hay que buscar la modalidad de realizar encuentros frecuentes y
promover la formación, la unidad y la eficiencia apostólica de toda la Unión.
Constitución
de los Centros de Coordinación
39. Los Centros se componen de representantes
de los Institutos, Comunidades, Grupos o personas individuales de toda condición
que viven el carisma de San Vicente Pallotti.
Se
constituyen por iniciativa de las comunidades, grupos o personas de la Unión,
pero siempre en coordinación con el Centro de Coordinación nacional y por
medio de él con el Consejo Internacional de la Unión.
Fines de
los Centros de Coordinación
40. Los Centros actualizan la vida y la misión
originaria de la Unión. Son centros de comunión que promueven, en un único
espíritu, el compromiso apostólico en un único cuerpo moral y con la eficiencia
de los miembros.
Para esto
usan todos los medios adecuados y oportunos para reavivar la fe y reencender la
caridad en todos los bautizados, y concientizarlos de su vocación apostólica.
Representan
un Cuerpo Central que desarrolla y favorece el llamado a todos a la santidad y
al apostolado, y animan la formación de nuevos operarios apostólicos.
Deberes
de los Centros de Coordinación
41. Los Centros locales tienen como prioridad
la formación en un período de por lo menos seis meses, incluso con el uso del
Manual de Formación "Llamados por Nombre"(75). Al final se hará la
renovación de las promesas de bautismo y un "compromiso apostólico"
pronunciado solemnemente y realizado en la vida.
El
objetivo principal de la formación es despertar en todos la conciencia de su
vocación cristiana que, por naturaleza, es también vocación al apostolado(76),
y preparar verdaderos apóstoles para la misión en la Iglesia local.
Además,
los Centros se comprometen a favorecer la comunión y la comunicación entre
todas las expresiones de la Unión en la propia área nacional o continental y
con otros Centros.
Relación
con el Consejo Internacional
42. Los Centros se mantienen en contacto con el
Consejo Internacional de la Unión, en Roma, por medio del intercambio de
informaciones y experiencias y enviando al Consejo Internacional sugerencias y
propuestas.
El
Consejo Internacional
43. El Consejo Internacional de la Unión del
Apostolado Católico(77) es un organismo vital de inspiración, discernimiento y
visión profética.
Se reune
por lo menos una vez por año. Sus miembros son personas comprometidas en vivir
la colaboración entre las distintas vocaciones y experiencias eclesiales.
En virtud
del mismo llamado al carisma, y sobre la base de la comunión, en el Consejo
Internacional todos tienen los mismos derechos y la misma responsabilidad por
salvaguardar y promover el carisma, pero no tienen competencia en temas de las
estructuras internas de los institutos, comunidades y grupos constituídos.
Finalidad
44. El rol del Consejo Internacional es
garantizar y promover la unidad y la eficiencia apostólica de toda la
Unión(78) e individualizar y desarrollar los impulsos espirituales y teológicos
del carisma.
Estos
impulsos, nacidos de las formas concretas de actuar de la Unión en sus
distintas expresiones, se asumen y se ponen a disposición de todos para que,
adaptados a las realidades locales, enriquezcan las demás comunidade que los
puedan utilizar.
Composición
45. En el actual desarrollo se torna necesario
buscar una composición más definida del Consejo Internacional de manera que
cuente con representantes de todo el mundo, laicos y sacerdotes, religiosos y
seculares, y que tal composición la determine la exigencia de la operatividad
de las expresiones locales.
La Unión
en la Iglesia local
46. La comunidad local de los fieles es la
expresión viva del Pueblo de Dios en las cirncunstancias concretas de la vida.
"La comunión eclesial, a pesar de su dimensión universal, se expresa
inmediata y visiblemente en la parroquia. Esa es la última localización de la
Iglesia. Es la Iglesia misma que vive en medio de las casas de sus
hijos"(79).
La
parroquia se propone como lugar privilegiado para realizar la misión de la
Iglesia, mediante la participación y la comunión en los deberes apostólicos y
pastorales. Particularmente, en una parroquia se puede realizar, en forma
evidente y concreta, la colaboración entre todos los componentes del apostolado,
según el carisma de San Vicente Pallotti.
La
colaboración en la caridad la dicta el mismo carisma. Es auspicioso que en las
decisiones futuras de la pequeña Iglesia local, se favorezca la presencia de
distintos institutos de sacerdotes y hermanos y de hermanas religiosas.
Por otro
lado, la parroquia es el mejor lugar de encuentro de los fieles religiosos y
seculares. La comunión que necesita la comunidad parroquial se impulsa con la
realización del carisma palotino que, a su vez, gana en vitalidad y claridad.
Desde el
grupo central que se reconoce precisamente palotino, se promueve la
colaboración con las demás comunidades de la parroquia, religiosas o
seculares, se asumen todos los carismas, se los respeta y reanima, y se
tienede a la unidad en la diversidad.
A partir
de ahí también se abre el diálogo con otras realidades, no específicamente
cristianas, incluso arreligiosas, caso activas en el territorio parroquial. Se
trata de crear la armonía entre todos los hombres de buena voluntad que
buscan el bien y el progreso, por lo menos en el plano humanitario.
Aunque en
varios aspectos esta descripción pueda parecer lejana de la realidad actual, es
el ideal al que estamos llamados. Su realización constituye una profecía para
la Iglesia que tiende al ecumenismo y a la búsqueda de autenticidad y armonía
de los variados carismas religiosos y seculares, y de los ministerios laicales
y sacerdotales.
Por lo
demás, a partir del descubrimiento de los propios roles, no ya en teoría sino
arraigados esencialmente en la cotidianidad, las vocaciones que ya existen
reciben nueva savia y las nuevas encuentran el espacio y el estímulo que
necesitan para nacer.
Servicio
apostólico en el mundo
47. Los miembros de la Unión reconocen en las
situaciones de vida en el mundo los lugares del llamado de Dios a la santidad y
a la misión. Se trata del lugar dinámico de la vida cotidiana. Son los ámbitos
del trabajo, de las relaciones profesionales, de las actividades sociales,
etc., que en Jesucristo cobran la plenitud de su significado.
La
variedad de compromisos apostólicos que señala San Vicente Pallotti, muestran
la exigencia de apertura a los signos de los tiempos y el compromiso a la
dimensión secular.
El
apostolado implica "las obras caritativas y sociales que alivian a los
necesitados de toda clase y ayudan a todos a vivir con dignidad humana en la
justicia y en la paz"(80). También la promoción social y cultural
adquiere su dimensión más profunda como colaboración en el designio de Dios
de recapitular todas las cosas en Cristo.
VII
RESPONDEMOS A LOS DESAFÍOS DEL 2000
"La
santa hilaridad y la alegría espiritual,
uno de
los preciados frutos de los dones del Espíritu Santo,
es una de
la características de los siervos del Señor...
Recuerden
que si les falta esa característica
llevarán
a Dios muy pocas almas, ya que de su trato
pocos se
enamorarán del seguimiento de Jesucristo"
(OOCC II, 162 y 164)
Desafiar
el carima palotino
48. Si bien es cierto que, al organizar el
Bicentenario de 1995 el abanico de iniciativas es muy variado, hay que dar prioridad
a las que permitan avanzar en la actualización del carisma palotino. Las
miradas se vuelven a la Unión, para cuya realización se presentan hoy nuevas
posibilidades.
Celebraciones
de 1995
49. Las celebraciones del Bicentenario desde la
Epifanía del Señor del 95 hasta la fiesta de San Vicente Pallotti en el 96, son
una etapa decisiva en el camino de renovación espiritual. Para celebrar la
unidad encontrada y por encontrar tenemos que, desde ahora, caminar y servir
juntos. Por esto, queremos proponer celebraciones locales e internacionales.
50. Con la publicación de este documento de
trabajo iniciamos la preparación de la celebración. Desde hoy hasta 1995 cada
miembro, grupo y comunidad podrá usarlo como instrumento de meditación dentro
del contexto de sus propios compromisos apostólicos, en la experiencia de
comunión y en la formación. Este será el camino de preparación en lo local. De
todas las experiencias surgirán los contenidos de las distintas formas de la
Unión para enriquecer este documento, reelaborarlo y hacer que lleguemos a un
mensaje para la Iglesia y al mundo.
Celebraciones
en el plano internacional
51. El Consejo Internacional de la Unión del
Apostolado Católico(81) propuso constituir en Roma una Comisión que prepare un
programa de celebraciones para el 95. Se prevén varias inciativas que
concretizarán los empeños de todas las expresiones de la Unión como, por
ejemplo, un congreso internacional sobre la actualidad del carisma, y la
peregrinación de jóvenes a Roma(82).
En el
congreso participarán representaciones de todos los países donde está la UAC y
contribuirán a redescubrir la personalidad de San Vicente Pallotti y sus
idelaes apostólicos, y a recoger los frutos de las experiencias hechas en todo
el mundo.
La
Comisión saldrá al encuentro de las necesidades de los que quieran hacer la
peregrinación a Roma u organizar otras iniciativas.
En la
Unión para evangelizar
52. El primer deber de la Unión del Apostolado
Católico es la Nueva Evangelización, que asegure el crecimiento de una fe límpida
y profunda, hacer que la memoria de Pallotti sea una fuerza que sucite la vida
de la Unión.
Urgen
rever el nuestro tejido espiritual y el de nuestras comunidades para constituir
una Unión madura, en la que la fe renovada y la caridad reencendida liberen y
realicen el significado original de adhesión a la persona de Cristo, Apóstol
del eterno Padre(83).
En el 92
se dieron pasos importantes a este respecto. Nos referimos a la Asamblea
General de las Hermanas Misioneras en enero y febrero que se desarrolló sobre
el tema "Formación para la evangelización", y a la Asamblea General
Extraordinaria de la Comunidad de sacerdotes y hermanos que se reunió con el
lema "En la Unión para Evangelizar".
Esperamos
que estos acontecimientos sean surgiente de inspiraciones para toda la Unión
del Apostolado Católico y animen a todas las comunidades y grupos a tomar el
mismo camino.
CONCLUSIÓN
53. El prepararnos para que la Unión del
Apostolado Católico sea portadora de esperanza para nuestro tiempo y para el
futuro, como lo entindió Pallotti en su "Llamado al Pueblo", es un
desafío para todos nosotros.
Se
necesita una manera nueva de pensar y actuar. Superar toda división entre
nosotros y toda tensión que obstaculice la unidad. La Unión del Apostolado
Catóilico nos ofrece a todos caminos nuevos para caminar y servir juntos e
implica involucrarnos y participar en las expresiones de la familia palotina.
Tenemos que creecer juntos en la fe y en la caridad, y encaminar juntos
nuestras tareas, con toda la Unión del Apostolado Católico. Así viviremos la
unidad y la responsabilidad común en la realización del carisma, en la Iglesia
y en el mundo de hoy.
Permanezcamos
unánimes en la oración con María, Reina de los Apóstoles y Patrona de la Unión
del Apostolado Católico, para que por su intercesión seamos colmados de los
dones del Espíritu Santo para vivir la comunión con Dios y entre nosotros.
NOTAS:
1. Preámbulo, c. "Preámbulo" es un
documento que fue aceptado y suscripto por institutos, comunidades y grupos
pertenecientes a la Unión del Apostolado Católico.
2. Cf. Preámbulo, e.
3. Discurso del Santo Padre en Haití a los Obispos
del CELAM, 9.3.1983, en "Insegnamenti VI/1, p. 698. Ver también el discurso
inaugural de Juan Pablo II en Santo Domingo, 12.10.92
4. Cf.: "Christifideles laici", nn. 33 y
34.
5. Cf. Preámbulo, e.
6. Cf.: OO CC IV, 119-124.
7. Cf. CASTAGNETTI C.: "Nuevo Diccionario de
Espiritualidad" (revisión de Stefano de Fiores y Tullo Goffi), Roma 1982,
Vocación, p. 1694-1695.
8. Cf.: Lumen Gentium, 39-42 y Christifideles laici,
16.
9. Cf. ÁNTÓN, Angel: "Eclesiología
posconciliar. Esperanzas, resultados y perspectivas" presentado por René
Latourelle en: "Vaticano II. Balance y perspectivas veinticinco años después
(1962-1987). Roma-Asís, 1987, p. 361-369.
10. II Asazmblea General Extraordinaria del Sínodo
de los Obispos, 1985. Informe final II C, 1. Cf. Christifidelis laici 19.
11. Christifideles laici 20.
12. Christifidelis laici 32. Cf. id. 17, donde dice
que la voacación a la santidad está íntimamente unida a la misión.
13. Lumen Gentium 32.
14. Cf. Christifideles laici, 15.
15. Preámbulo, g.
16. Cf.: Sociedad del Apostolado Católico: El
apostolado en la Sociedad, hoy. Desarrollo y desafíos. Roma, 1989. P. 6-7.
17. Cf. OO CC X, 131, 162, 165, 176, 232 y 737.
18. Cf. OO CC X, 366.
19. PALLOTTI, Vincenzo: Iddio, l'Amore infinito,
recopilado por J. Hettenkofer. Roma, 1936.
20. Ibidem, p. 7.
21. Cf. OO CC X, 664 y 670.
22. Cf. OO CC X, 664 y 670.
23. Cf. OO CC X, 173, 317 y 318.
24. OO CC X, 363.
25.
Cf. OO CC III,139.
26.
OO CC IV, 126.
27. Cf. OO CC IV, 119-141.
28. Juan Pablo II, Permaneced unidos en el amor a la
Iglesia en el camino de este tiempo nuestro. Discurso a los peregrinos de la
UAC, el 2,11,85), Acta SAC XII, p. 137.
29. Cf. MARTINI, Carlo M. Jesús, Apóstol del Padre,
en el Evangelio según Juan. Roma, 1981. p. 6.
30. OO CC I,7. Ver también OO CC III, 145; IV, 229 y
325 y VII, 7.
31.
OO CC IV, 129-130
32.
OO CC III, 141-142.
33.
Cf. OO CC X, 86-87.
34.
Cf. OO CC X, 195-196.
35. Cf. JURITSCH, Martín: María, modelo de la misión
de los laicos. ACTAS SAC XIII, 356-359.
36. OO CC X, 455. Ver también OO CC X, 451-452.
37.
Cf. OO CC III 175-178.
38.
OO CC III, 137.
39. Cf. OO CC III, 134.138.
40. Redemptoris Missio, 89.
41. Cf. LG 17,31.
42. Apostolicam Actuositatem, 3.
43.
OO CC III, 143.
44.
OO CC IV, 143.
45.
OO CC IV, 1-2.
46.
OO CC III, 137-138.
47.
OO CC III, 138.
48.
OO CC I, 105-106.
49.
Cf. OO CC IV, 3-4, 177, 189, 198, 207 y 245.
50. Cf. OO CC IV, 176, 270 y 355.
51. Cf. OO CC IV, 143 y 263.
52.
Cf. OO CC X, 198.
53.
Cf. OO CC IV, 263.
54. Cf. OO CC I, 4 y 5.
55. OO CC I, 2 y 3.
56. OO CC IV, 182.
57. OO CC I, 4.
58. Cristifideles laici, 55.
59. OO CC I, 6.
60.
Cf. OO CC II, 290,
61.
Cf. OO CC II, 304-305.
62. Cf. OO CC IV, 253 y 299.
63. Cf. OO CC IV, 270, 271, 399, 400, 436 y 437 y V,
47 y 48. Analizando los textos de Pallotti sobre los miembros del cuerpo
central y motor, se ven los siguientes puntos: Pa llotti habla de miembros de
la primera clase (eclesiásticos y laicales), es decir, los que deben dedicarse
plenamente a las obras de la Ssociedad (= Unión). Los que se distinguían por su
actividad apostólica y por la intensidad en el compromiso eran elegidos o
presentados al cuerpo central. Por eso, el cuerpo central no aparece como un
cuerpo autónomo sino inserto en la estructura de la Sociedad y, precisamente,
como una parte de los trabajadores activos.
64. Vicente Pallotti explica que pertenecían al
cuerpo central y motor los miembros de la Sociedad (= Unión) que debían tomar
en sus manos la dirección del Coilegio para las Misiones Extranjeras en Roma o
fuera de Roma, como también los que tenían que abrir y dirigir, en Roma o en
otra parte, una nueva casa para laq Sociedad. Finalmente, todos los que tenían
que tratar los asuntos más importantes de la Sociedad, cf. OO CC V, 260 y 261.
65. Sobre esto es importante el pensamiento de
Pallotti sobre el compromiso de los miembros del cuerpo central que, además
de "la propia perfección", deben desarrollar, guiar y coordinar toda
obra apostólica. Pallotti los llama "reguladores del Apostolado
Católico". Las obras dependen totalmente del cuerpo central porque, siendo
la pía unión del Apostolado Católico compuesta de personas de distintos estados
y condiciones, divididos en grupos, es necesario un regulador primario del que
dependan los subalternos, cf. OO CC V, 47, 48, 59, 76 y 77.
66. OO CC I, 4. Ver también VII, 4.
67. Cf. Preámbulo, g.
68. El concepto de "Consejo Internacional de la
Unión del Apostolado Católico" se formuló en las "Líneas Generales
de Animación, Coordinación y Guía de la Unión" aporbadas por los Consejos
Generales de las tres Comunidades Palotinas durante el encuentro del 15 y 16
de febrero de 1989 y publicadas en la "Carta a todos los Miembros y
Asociados de la Unión del Apostolado Católico" del 16 de junio. Sobre el
Consejo Internacional, ver también los nn 42-45 de este documento.
69. Sobre los Centros de Coordinación ver la
"Carta de los Superiores Generales de los Institutos de la Unión"
del 11 de junio de 1991, publicada
por la Comissione'86. También en los nn. 38-42 de este documento.
70. Preámbulo "h".
71. Cf. Preámbulo "h".
72. Cf. Christifideles laici 59-62.
73. "Llamados por nombre", Manual de
formación preparado por la Commissione'86 y publicado por el Consejo
Internacional en Roma, en 1989.
74. Ver nota 69.
75. Ver nota 73.
76. Cf. Apostolicam Actuositatem 2.
77. Ver nota 68.
78. Cf. Preámbulo, i.
79. Christifideles laici, 26.
80. Preámbulo, e.
81. Ver nota 68.
82. Iniciativas semejantes, en el Jubileo de los 150
años de la fundación de la UAC, en el 85, nos dieron impulsos nuevos y no serán
dejadas de lado en el Bicentenario
83. Cf. Christifideles laici, 34.