Asamblea
General Extraordinaria de
Grottaferrata,
Roma del 14 al 16 de Mayo de 2007.
Mensaje de Clausura
“El Espíritu de verdad los guiará a la plena
verdad” (Jn. 16, 13).
Todos nosotros miembros del Consejo de
Coordinación general de
Al mismo tiempo queremos agradecer de todo
corazón a Dios y a nuestra Madre Maria Reina de los Apóstoles, por todo lo que
nos han dado en estos días, principalmente la alegría de estar juntos, en el
trabajo y en la comunión.
En estos días de mucho trabajo nos hemos
dedicado de modo particular a la revisión del Estatuto de
Si, pues venimos de muchos países diferentes,
desde el Camerún al Brasil, desde Australia a Polonia, del Uruguay a Tanzania,
desde los Estados Unidos a Irlanda y Sud África, y de otras
muchos lugares, y por eso tenemos culturas diferentes, distintos idiomas y las más
diversas experiencias de vida. Todo este tesoro hemos tratado de ponerlo unos al
servicio de los otros, para descubrir aquello que el Espíritu Santo quisiera
inspirarnos. Eso fue lo que pedimos desde
Hubo muchos momentos de trabajo intenso y muchos
momentos de espiritualidad profunda, fuente de la que extraíamos la fuerza para
servir a nuestra familia común.
Sabíamos que muchos en todo el mundo nos
sostenían a la distancia con su oración y con su vida cristiana vivida en
unidad con nosotros. Nosotros éramos solo la expresión de esta gran comunión.
Al final de los trabajos, en
En todos nosotros ha madurado lentamente la
conciencia de ser familia, verdadera familia reunida en el nombre de Jesús
Apóstol del Eterno Padre, para reavivar la fe y reencender la caridad
dondequiera y por todos los medios, una verdad antigua pero siempre nueva para
redescubrir.
El Consejo de Coordinación General y toda
Cada cosa en estos días se desarrolló en la
simplicidad y en el servicio; cada uno, sacerdote, hermana o laico, se puso al
servicio de todos. Nos hemos conocido, nos contamos muchas experiencias, nos
hemos despedido con el compromiso de permanecer unidos en la fraternidad y en
nuestro carisma. Invitamos a todos a revivir esto donde vivimos, en las
comunidades, en las familias, en las misiones.
Regresamos cada uno a su casa y a los que viven
con nosotros con la certeza de haber dado otro paso
adelante en la historia de nuestra Unión, no solo por el trabajo realizado,
sino por Obra del Espíritu Santo.
Gracias a todos quienes nos hospedaron y un profundo
agradecimiento a Dios por los dones recibidos que procuraremos trasmitir a
todos, a
Hasta pronto!
Ad
Infinitam Dei Gloriam.