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“La gracia, la paz, el amor y la misericordia
de Nuestro Señor Jesucristo
descanse abundantemente sobre ustedes.”
(San Vicente
Pallotti OCL 146)
25 de marzo de 2004
A TODOS LOS MIEMBROS
DE LA UNION DEL APOSTOLADO CATOLICO
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
El
Eclesiastés nos recuerda que “Hay un momento para todo y un tiempo
para cada cosa bajo el sol” (Qo 3, 1). El 14 de noviembre de 2003
fue un tiempo para celebrar, un tiempo para dar gracias por el don
de la erección canónica de nuestra asociación internacional de
fieles, de derecho pontificio, y por la aprobación de su Estatuto
General ad experimentum. Fue un tiempo de regocijo en este
“momento oportuno para proceder en ese
sentido para dar pleno cumplimiento a los ideales fundacionales de
San Vicente Pallotti, y ofrecer un nuevo impulso a la difusión del
carisma propio de la Unión
del Apostolado Católico en la
Iglesia y en el mundo” (cf. Decreto de reconocimiento
canónico).
Ahora, empieza a desenvolverse el período de cinco años de
experimentación. Es un tiempo de agradecimiento continuo pero
también de intenso estudio. Sigue siendo un tiempo para celebrar,
pero también un tiempo para actividad e iniciativa renovadas. El
Consejo de Coordinación General trabajó larga y duramente para
llegar a ese día de alegría. Ahora todos los miembros y las
estructuras de la Unión de los niveles nacional y local deben
provechar este tiempo trabajando juntos de una manera nueva. El de
la implementación del Estatuto General de 1999 fue el tiempo ágil
de los comienzos; el actual es tiempo para un crecimiento
ponderado.
Los
próximos meses y años prometen ser tiempo de gracia, pero también
se deben caracterizar por esfuerzos concertados de parte nuestra.
Hay mucho por hacer, y el arzobispo Rylko, en su homilía en
ocasión del triduo de este año para la Fiesta del Fundador,
estableció el tono que debe marcar nuestro esfuerzos. Afirmó la
vitalidad de la visión de Vicente haciendo notar que la Iglesia de
hoy, “tiene necesidad de ustedes y de su compromiso apostólico”.
Subrayó que nuestro carisma “no ha envejecido, no ha perdido su
frescura original y sigue atrayendo a nuestros contemporáneos” y
nos pidió “darle gracias al Espíritu Santo por esta frescura
permanente del carisma de la UAC, signo de esperanza por todos
ustedes.”
Los
comentarios del Arzobispo nos ofrecen una orientación para mirar
los desafíos que nos aguardan. No debemos tener miedo ni
impacientarnos. Hay mucho para hacer y es mucho lo que se ha
hecho. Hay artículos del Estatuto General que están funcionando
parcialmente y otros cuya implementación estaba pendiente de la
aprobación oficial. Este tiempo de experimentación no es un
problema a resolver, sino una oportunidad que hay que asumir, una
oportunidad para todos nosotros, para que la gracia del momento
nos lleve a un futuro lleno de esperanza. Requiere que empecemos
ya, aunque a un ritmo que respete nuestra realidad.
Éste
debe ser para nosotros un tiempo para la reflexión y un tiempo
para la acción. El tiempo para plantar continúa; pero ahora es
también el tiempo para cosechar lo que ya se plantó. Hay desafíos
a encarar y frutos a madurar, de manera que nos conozcan por esos
frutos del Espíritu que son nuestra responsabilidad (cf. Mt 7,
16), frutos buenos que durarán. Si queremos sacar el máximo
provecho de este período de experimentación, tenemos que avanzar
con prudencia, de manera que lo bueno no se pierda y que haya
oportunidad para considerar y discernir, para producir
frutos gracias a la perseverancia. (Lc 8, 15).
A
la luz de todo esto, el Consejo de Coordinación General estuvo
reunido el 31 de enero y el 1º de febrero de 2004 para reflexionar
sobre las implicaciones del reconocimiento oficial de de la
Iglesia a la Unión y la oportunidad que presenta la aprobación de
nuestros Estatuto General ad experimentum. Con esta carta
compartimos con ustedes algunas de nuestras reflexiones además de
las decisiones que hemos tomado al comenzar esta etapa nueva e
estimulante en la historia de la Unión.
Los cinco años del período de experimentación
Estos cinco años son para nosotros un tiempo de gracia, tiempo
para reflexionar sobre nuestra herencia, sobre la experiencia que
hemos tenido de la Unión, las esperanzas que hemos nutrido para su
crecimiento, los pasos que debemos dar para vivir estos años con
fidelidad dinámica en todos los niveles – internacional, nacional,
local y personal. Es tiempo para hacernos serias preguntas y
compartir sus respuestas. Es un tiempo para vivir con renovada
frescura la visión y la espiritualidad que nos constituyen, nos
sostienen y nos impulsan a dar testimonio de las gracias que hemos
recibido.
En
este período es importante que estemos unidos en los principios
que determinarán nuestras acciones y en los objetivos que queremos
lograr. Para este fin el Consejo de Coordinación General ha
adoptado esta declaración como nuestra guía común:
Principios guías para vivir el
período de experimentación 2003-2008
-
Conciencia: Debemos crecer en la
conciencia de lo que significa haber recibido la confirmación,
por parte de la Iglesia, de la visión de San Vicente a
través del reconocimiento definitivo de la Unión como una
asociación pública e internacional de fieles, de derecho
pontificio.
-
Gratitud: Hay que vivir este período como
tiempo de piadosa gratitud, de difusión del carisma, de
iniciativas nuevas en respuesta a la obra del Espíritu entre
nosotros y de un estudio de discernimiento y análisis del
Estatuto General.
-
Colaboración: La tarea de estos cinco
años tiene que ser de todos los miembros y de todas las
estructuras de la Unión de manera que podemos dar una
respuesta auténtica a las gracias recibidas para el bien de toda
la Unión.
-
Estudio y reflexión: Donde sea posible se
tendrían que formar grupos que representen las diversas
realidades de la Unión para que se pueda estudiar el
Estatuto a la luz de nuestra realidad de vida y para que se
puedan recoger las experiencias y las sugerencias de todos los
miembros y se eleven a los distintos niveles de la Unión, del
local al general.
-
Planificación: En los niveles general y
nacional hay que establecer planes que definanan
responsabilidades especificas, criterios para evaluar el trabajo
que se está haciendo y un cronograma para su implementación.
-
Obediencia: La obediencia significa
escuchar profundamente y con respeto a los demás miembros.
Necesitamos desarrollar una profunda cultura de escucha. Es en
el silencio del corazón donde llegamos a abrirnos a los dones de
la infinita sabiduría.
-
Perseverancia: Habrá pruebas,
dificultades y problemas a resolver. Necesitamos tener paciencia
para tomarnos el tiempo necesario. Debemos tener presente que no
hay resurrección antes de la cruz. La purificación da a luz a la
verdad y al esclarecimiento.
Objetivos específicos
-
Ser todo lo que se propone y se proclama (las
acciones hablan con más fuerza que las palabras);
-
Profundizar nuestro conocimiento de lo que
significa ser miembro de la Unión como se expresa en el
Estatuto actualizado para que todos pueden vivir más plenamente
el espíritu de la Unión;
-
Promover el carisma de San Vicente Pallotti para
que se lo conozca y acepte mejor en la Iglesia local;
-
Fortalecer la vivencia de nuestra espiritualidad
y carisma con una mayor importancia a la formación de todos los
miembros;
-
Dar comienzo a las estructuras formales en los
países donde la Unión ya está presente, pero todavía no
se han formado los consejos nacionales o locales;
-
Evaluar nuestra experiencia de Unión a la luz de
nuestros Estatuto actualizado, cumplimentando plenamente todos
los artículos;
-
Involucrar todos los niveles de la Unión
en un estudio de el Estatuto General actualizado, para indicar
los artículos que hay que agregar, aclarar o eliminar.
El Secretariado General
Hay
que reforzar el Secretariado General. Durante este período el
trabajo de coordinar todas las iniciativas caerá sobre los hombros
del Secretariado General, que tendrá que asumir una creciente
responsabilidad. En vista del incremento del trabajo de ese cuerpo
auxiliar, del Consejo General de Coordinación, tomó la decisión de
designar un Secretario General a tiempo pleno para lo cual
unánimemente se aprobó el nombramiento del P. Jeremías Murphy SAC,
quien comenzará su servicio a mediados de junio de este año.
Implicancias de nuestro status como una asociación pública e
internacional de fieles, de derecho pontificio
Los
cambios efectuados en el Estatuto General reflejan nuestra
solicitud de reconocimiento como asociación publica de fieles.
Como tal no somos una federación de comunidades y grupos, sino
que, con las modificaciones hechas siguiendo las augerencias del
Consejo Pontificio para Laicos, se destaca la importancia de los
miembros individuales. Nos permitieron mantener el reconocimiento
a jure de algunos grupos con una historia mas larga en la
Unión, pero debemos estudiar la manera en que hay que tatar a los
miembros de los grupos, tanto en el Estatuto como en la vida de
los mismos grupos. El Consejo de Coordinación General se empeñará
en un estudio intensivo de este tema y desarrollará lineamientos
apropiados a medida que sean necesarias.
De
acuerdo al Art. 27 de el Estatuto General, el Consejo de
Coordinación General aprobó el contenido del acto de admisión de
miembros individuales, el que cuanto antes se enviará por carta a
los Consejos de Coordinación Nacionales .
Otra implicancia de nuestro reconocimiento como asociación
pública de fieles es la condición de los colaboradores,
especialmente la de los que no son miembros de la Iglesia (Art.
74-76). Esto también será tema de estudio para aclarar la
diferencia entre los miembros, que se dedican al crecimiento y a
la promoción de la Unión, y los colaboradores, que se asocian al
espíritu y a las obras de la Unión, tal como estuvo incluso en la
fundación original de Pallotti. Se desarrollarán y difundirán
pautas para la participación de los no-católicos en conformidad
con la enseñanza de la Iglesia
La importancia de la formación
La
importancia de los derechos y deberes de los miembros hece que la
formación sea de suma importancia para el futuro de la Unión. No
todos os Consejos de Coordinación Nacionales que se han
constituido han elaborado sus programas de formación. Durante este
período de experimentación será importante poner un énfasis
renovado en la formación en todos los niveles. Formación para
miembros y colaboradores, para miembros en roles de liderazgo y
para miembros encargados de la formación. Próximamente estarán a
disposición los lineamientos oficiales para la formación que se
han aprobado.
Completar la constitución de los Consejos de Coordinación
Nacionales
La
Unión del Apostolado Católico está presente en más de cuarenta
países. En diecisiete de ellos ya se han constituído los Consejos
de Coordinación Nacionales; a ocho de ellos ya se les aprobaron
sus reglamentos y han comenzado a funcionar. Hay mucho por hacer,
pero no hay apuro por hacerlo todo de una sola vez.
Considerando el estado actual de nuestros Consejos de Coordinación
Nacionales, el Secretariado General se dedicará durante 2004 a
ayudarlos en la revisión o redacción sus reglamentos de acuerdo a
el Estatuto General actualizado. Se desarrollarán indiciones sobre
los artículos que requieren particular atención.
Un
tema nuevo en el Estatuto General es la confirmación de todos los
Presidentes de los Consejos de Coordinación Nacionales por parte
de las Conferencias Episcopales. El Consejo de Coordinación
General está estudiando las implicancias y los procedimientos para
dicha confirmación y dará pautas para el procedimiento a seguir
por parte de todos los Consejos Nacionales (cf. Art. 46).
Habrá que dedicarse intensamente para que, antes de la primera
Asamblea General de la UAC programada para diciembre de 2005,
tanto los Consejos de Coordinación Nacionales que ya se
cosntituyeron como los nuevos, tengan aprobados sus reglamentos en
conformidad con el Estatuto General, que tengan sus Presidentes
elegidos de acuerdo a sus reglamentos y confirmados por sus
Conferencias Episcopales. Esperamos que el Secretariado General
pueda responder a todas laas solicitudes sobre estas prioridades.
Promoción de
la constitución de Consejos de Coordinación Locales
Los
Consejos de Coordinación Locales son el corazón de la Unión del
Apostolado Católico. Es ahí donde se apoya y coordina la formación
y el servicio apostólico. Estos consejos son una componente de la
Unión aún por desarrollar plenamente. El Consejo de Coordinación
General aprobó una serie de pautas para su organización y una
serie de reflexiones sobre su rol, que se difundirán en breve.
Preparación de la primera Asamblea
General
Durante este período de experimentación habrá dos Asambleas
Generales (cf. Art. 63). Dado que las reformas del Estatuto
General requieren la aprobación de una Asamblea General, se
decidió que la segunda asamblea deberá tener lugar al final del
período de experimentación, o sea en 2008. Para ello, se programó
la primera para 2005. Como en el mismo año habrá también un
Congreso General, se decidió que la Asamblea tendrá lugar unos
meses después. Por tanto, se programó la Primera Asamblea General
el 28 al 30 de diciembre de 2005.
La
fecha de la primera Asamblea dará tiempo para que un mayor número
de Consejos de Coordinación Nacionales estén plenamente
constituidos según sus reglamentos, puedan participar y provean a
su financiación.
El Congreso General de 2005
Se
sigue planificando el Congreso. El Secretariado General y la
Comisión de Organización de Polonia presentaron un informe
señalando que, con el consenso que se logró en la reunión de
noviembre pasado, se siguen reviendo los detalles básicos del
Congreso.
El
Consejo de Coordinación General aceptó el informe y estima que se
aprobará los detalles finales en su reunión del mes de junio.
El proyecto financiero
Con
la aprobación de la Santa Sede al Estatuto General podemos actual
según los artículos que tratan el financiamiento de la Unión.
Aunque todavía faltan estudiar a fondo algunos apsectos de la
legislación canónica (cf. Art. 70) sobre los bienes temporales de
asociaciones públicas, el Consejo de Coordinación General anima a
todos los Consejos de Coordinación Nacionales a considerar sus
propias necesidades de un sustento económico
y a prever que oportunamente se solicitará un apoyo
económico para el Consejo de Coordinación General y para el
Secretariado General y sus actividades.
En
los próximos meses el Consejo de Coordinación General nombrará un
tesorero y una comisión financiera como está provisto en los Art.
54 “i” y 70, además de establecer criterios para la administración
de los bienes de acuerdo al Art. 54 “j”.
Estudio del Estatuto General
Es
obvio que una tarea prioritaria en estos cinco años será el
estudio de la vida de la Unión y del apoyo que el Estatuto da a
nuestros empeño en promover los ideales de San Vicente en al
Iglesia de hoy. Si bien es de carácter jurídico, el Estatuto sirve
a los ideales espirituales y apostólicos de la Unión. Es
importante que sea una ayuda y no un obstáculo.
El
Consejo de Coordinación General nombrará un equipo de asesores
para preparar los diversos problemas que surgirán y para asesorar
al Consejo en cómo resolverlos. El proceso se pondrá en marcha en
los próximos meses recogiendo las preguntas y observaciones que
llegarán al Consejo para su consideración. Mientras tantos se
alienta a los Consejos Locales y Nacionales a estudiar el Estatuto
en su propia área y a generar las preguntas que deberíamos
considerar para el mayor bien de toda la Unión. Ésta será la
prioridad del Consejo de Coordinación General para los próximos
meses.
Una palabra final
De
todo lo dicho, es claro que hay mucho por hacer y que está
apareciendo una secuencia natural de acotecimientos. Hay que
ordenar algunas cosas antes que lleguen otras. En los próximos
meses el Consejo de Coordinación General y el Secretariado General
intentarán desarrollar sobre los principios y objetivos que
trazamos, estructuras trasitorias necesarias para facilitar el
proceso de experimentación y para evaluar la eficiencia de el
Estatuto General para la vida de la Unión.
Volvemos a las palabras del arzobispo Rylko: “… la erección
canónica es una confirmación autorizada de la presencia del
carisma [de San Vicente Pallotti] en la vida de la Iglesia. La
Iglesia de hoy en el umbral del tercer milenio necesita de ustedes
y de su compromiso apostólico”, pero, además, agrega que vivir el
carisma en una manera responsable significa, sobre todo, preservar
la fidelidad al pensamiento del Fundador, no una fidelidad
estereotipada, sino una fidelidad creativa capaz de asumir con
satisfacción los nuevos desafíos que el mundo contemporáneo lanza
a la Iglesia. Vivir el carisma en modo responsable también quiere
decir tratar de vivirlo en plenitud en nuestra vida personal como
comunitaria, porque el carisma puede mantener su vitalidad
solamente si es vivido con alegría y gratitud, si es compartido
con otros y si está al servicio de la misión de la Iglesia.
Vuestro carisma contiene abundantes riquezas y a pesar del paso de
los años tiene todavía muchas sorpresas para quienes sepan
recibirlas con un corazón abierto y generoso. ¡Cómo no estar
agradecidos al Espíritu Santo por esta “perla evangélica” que se
les ha destinado gratuitamente! ¡Cómo no estar asombrados por la
fuerza con que continua uniéndolos como una sola familia
espiritual, hombres y mujeres de diversos estados de vida,
vocación, edad, cultura y procedencia!”
Para sacar el mayor provecho de estos cinco años tenemos que
redescubrir nuestro rol en la Iglesia, el rol que San Vicente nos
dio. Tenemos que ser creativos en nuestra fidelidad, diligentes en
el estudio, capaces de discernimiento en la reflexión. Tenemos que
encarar el trabajo de estos años con gratitud y entusiasmo.
Tenemos que ser generosos con nuestro corazón y con nuestro
tiempo. Tenemos que creer que tenemos un futuro lleno de
esperanza, un futuro para constituir y alimentar. Estamos llamados
a ir mar adentro ... Éste es un tiempo para
plantar, un tiempo para edificar, un tiempo para buscar, un tiempo
para callarse y un tiempo para hablar ... Un tiempo para dar y
producir fruto, fruto que perdurará.
Permanecemos unidos en oración para que el espíritu del Cenáculo
guíe nuestros empeños y para que María, Reina de los Apóstoles nos
alcance las gracias que necesitamos.
Séamus Freeman, SAC
Presidente, Consejo General de Coordinación
Grace Gabrielle O’Brien, CSAC
Secretaria General (pro tempore)
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