|
LA TEOLOGÍA DEL APOSTOLADO
EN SAN VICENTE PALLOTTI
P. Achylles Alexio Rubim SAC
PRESENTACIÓN
Mucho se ha escrito sobre “las ideas de Pallotti” sin
embargo hasta el presente todo se asemeja más a una tradición oral
-y como tal, vital y familiar- que a una presentación sistemática.
Este trabajo sobre la Teología del Apostolado forma
parte de una serie de monografías que últimamente han aparecido en
el ámbito palotino, todas ellas con la intención de aportar y
esclarecer ideas para la realización práctica de la obra de
Pallotti en la Iglesia actual.
Todos estos escritos se apoyan en la frondosa
literatura que nos dejara San Vicente Pallotti. Es admirable el
trabajo que realizó el P. Moccia en la recopilación de las “Obras
Completas”, pero hay que aceptar que por su extensión y su estilo
asaz complicado son accesibles tan solo a los investigadores. Eso
ha motivado la elaboración de selecciones como la que ha realizado
el mismo P. Achylle en su publicación de “Textos de Pallotti” obra
a la que hace permanente referencia en el presente trabajo.
El P. Achylle Alexio Rubim es uno de los “padres” del
nuevo Colegio Máximo Palotino. No sólo con su impulso en la línea
de la espiritualidad, sino también con su profundo arraigo en la
filosofía aristotélico-tomista, ha conseguido impulsar en nuestro
continente una corriente clara y vigorosa en orden a la concepción
de la realidad y de la Iglesia y, por lo tanto, en la práctica de
la familia palotina.
Debido a su preferencia por un estilo coloquial, el P.
Achylle es reacio a transcribir sus ideas, por lo cual se torna
aún más valioso el hecho de recibir, aunque sea de vez en cuando,
una entrega como esta.
La “Teología del Apostolado en San Vicente Pallotti”
apareció en 1979, y desde entonces ha sido de gran utilidad y
provecho para las comunidades palotinas, especialmente para los
grupos de laicos. Por eso, vemos la necesidad de una nueva edición
con el objetivo de difundir esta eclesiología en el comienzo del
segundo siglo de la presencia de la Unión del Apostolado Católico
en América del Sur.
INTRODUCCIÓN
Se acostumbra ubicar a un autor o a un fundador en el
tiempo en que vivió para entenderlo mejor Es muy importante, pero
en el caso de san Vicente Pallotti, como en el de muchos otros
fundadores, estamos llamados a interpretarlo no sólo a luz de su
tiempo sino esencialmente a la luz del tiempo en que vivimos
nosotros. Permanentemente tenemos que volver a reconsiderar las
ideas de nuestro fundador.
Nuestras asambleas anuales intentan repensar en forma
práctica y “traducir” a Pallotti con el lenguaje del Concilio
Vaticano II. En realidad, todas las congregaciones e institutos
religiosos fueron invitados por el Papa a actualizar su propia
fundación a través de asambleas extraordinarias. La razón es
evidente porque en la Iglesia, cada fundación anticipa un aspecto
del carácter profético y misterioso de la promesa. La Iglesia
misma es un misterio y como misterio se la conoce y se la realiza
pero, al mismo tiempo, permanece aún desconocida y no realizada.
En otras palabras, la realidad de la Iglesia como ministerio se va
conociendo y realizando progresivamente a través de los tiempos.
En cada tiempo se revela nuevamente a los hombres de su época como
siempre idéntica y siempre distinta, siempre antigua y siempre
nueva y a los cristianos nos corresponde estar vigilantes para
percibir en cada época “la nueva imagen de la Iglesia”. El
Concilio Vaticano II fue uno de esos momentos sobresalientes de
esta revelación como fueron para nosotros, en América latina, lo
mismo fue Medellín y lo será también Puebla.
Lo mismo se puede decir de toda fundación religiosa.
Las fundaciones participan del misterio de la Iglesia, y sus
miembros deben aguzar siempre más la sensibilidad para poder
percibir en cada etapa el modo en que su propio carisma se puede y
se debe manifestar. De ahí la relatividad del elemento
“constituciones”. Estas tienen ciertamente un gran valor, pero son
letra más o menos fija, y una congregación avanza más por la
renovación continua y cotidiana de la conciencia de su carisma que
por el perfeccionamiento de sus leyes. Así una asamblea, por
ejemplo, más que una instancia donde se elaboran resoluciones que
serán cumplidas posteriormente, es un encuentro donde se
reflexiona y donde crece la conciencia de familia en una
permanente renovación del espíritu del fundador.
Para una congregación como la nuestra es muy
importante pues incentivar a todos al estudio, la investigación y
la reflexión sobre su fundador, como también promover la vivencia
de encuentros entre ellos. Una comunidad no avanza por tener un
buen reglamento sino por lo imponderable del espíritu y del
carisma de su fundador, lo que despierta, estimula y hace vivir.
Habría que orientar toda nuestra sensibilidad a percibir ese
imponderable. La certeza de que al menos por algunos viven el
carisma y el espíritu del fundador confirma a la comunidad en su
caminar en la esperanza.
Teniendo en cuenta estos elementos nos animamos a
volver a reflexionar sobre la teología del apostolado en San
Vicente Pallotti.
1. UNA TEOLOGÍA MOTIVADA POR LA NECESIDAD
Aunque no fue propiamente un teólogo de profesión
Pallotti estaba en condiciones de tratar temas de verdadera
profundidad teológica debido a los estudios que hizo, a los
contactos que siempre mantuvo con la enseñanza teológica y por su
propia índole reflexiva. Pallotti tiene sobre el apostolado
verdaderos elementos de teología, pero su intención no era hacer
teología sino únicamente en función de su fundación, y todo lo que
encontramos en sus numerosos escritos es el fruto del empeño por
profundizar su concepción del apostolado.
Estas reflexiones teológicas se orientaban en dos
direcciones. En la dirección de las autoridades jerárquicas,
frente quienes tenía que aclarar y defender sus puntos de vista y
su carisma, y en dirección a todos los cristianos para mostrarles
el derecho y el deber del apostolado y exaltar su belleza y sus
méritos.
Hay un texto en el que Pallotti manifiesta
expresamente a las autoridades eclesiásticas la necesidad urgente
de elaborar una verdadera y profunda teología del apostolado. Al
aplicarse a la defensa de sus ideas -revolucionarias para su
época- Pallotti se expresa así:
“Será necesario -o al menos conveniente- una
declaración autentica y teológica que se pueda publicar en el
Decreto o Breve de confirmación de la institución canónica. Una
tal declaración podría ser bien argumentada”
3.
|