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Partiendo desde Trelew, pasando por
Gaiman, Florentino Ameghino, Las Plumas, Valle de los Mártires,
Los Altares y Tecka. |
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La Ruta 25 une la ciudad de
Trelew con la pequeña localidad de Tecka, luego de
recorrer 513 km por la estepa chubuteña, en buena
parte acompañando al río Chubut. Razones históricas y
pasiajísticas hacen que este recorrido sea
insoslayable para los amantes de las rutas argentinas.
Puede ser hecho con igual provecho tanto en dirección
este-oeste, de Trelew a Tecka, como en sentido
contrario. |
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Gaiman
Saliendo de Trelew, a 16 km, y
sobre nuestra mano izquierda, la ciudad de Gaiman,
antigua colonia Galesa, es el primer punto a
visitar. Recorra sus calles arboladas, cruce por
el puente principal el Río Chubut. Antiguas
capillas, construcciones típicas de la
arquitectura galesa, rostros que denuncian la
ascendencia de aquellos primeros colonos... todo
contribuirá a transportarlo a un lugar mágico y
distinto.
Si tiene que pernoctar en
carpa, el Cuerpo de Bomberos posee un camping que
explota con precios reducidos, baños con agua
caliente y costa de río. Sumamente recomendable. |
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Dique Florentino
Ameghino
Retomando la ruta, 99 km más
adelante un desvío a nuestra izquierda nos permite,
recorriendo 12 km, llegar al Dique Florentino Ameghino,
una maravilla que no nos podemos perder. Es más: el
lugar amerita dedicarle al menos una mañana o una
tarde. La entrada suelo hacerla con música de Lorrena
Mc Kennit o de Enia. Pruébelo. |
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Entrando a Florentino
Ameghino |
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El ripio hace curvas y contracurvas
entre bardas y riscos de un color ocre intenso. De
pronto, en alguna curva, comenzaremos a ver las aguas
de profundo azul del Embalse. En minutos llegamos a un
lugar en donde comienza un túnel de unos cien metros o
un poco más, que nos lleva a la parte superior de la
represa. Aquí conviene hacer una parada para observar,
de un lado, las aguas del embalse, y por el otro, allá
abajo, las instalaciones de la central eléctrica y el
pequeño pueblito de Florentino Ameghino, que pronto
visitaremos. |
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Central eléctrica y Florentino Ameghino |
Florentino Ameghino |
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Recorriendo el dique en
toda su extensión, un camino en caracol
que se abre a nuestra izquierda nos dejará
en poco tiempo en Florentino Ameghino.
Aquí es preciso recorrer a pie sus calles
de tierra, flanqueadas por hermosos
árboles, y gustar el silencio y la
tranquilidad tan propias del lugar.
Una posibilidad es ir
hacia el fin de la ciudad, al sur, donde
la ruta provincial 31 sigue hasta empalmar
con la ruta 3. Sin seguir la ruta, podemos
buscar, por alguno de los cañadones que se
abren a nuestra derecha, mirando hacia el
sur, la forma más cómoda de subir a los
riscos que rodean a Florentino Ameghino,
para caminar (con cuidado) por esos filos
que nos regalan hermosas vistas del
pueblito y el embalse. |
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Fin de
Ameghino, por el sur |
Caminando
por el filo de los riscos |
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Después de haber
disfrutado Ameghino, hemos de seguir
nuestro camino. Nuevamente en la ruta 25,
haremos 74 km más hasta llegar a Las
Plumas, un pequeño poblado que cuenta con
hotel, despensa y estación de servicio.
Aquí podemos hacer un alto cerca del Río
Chubut, que se cruza por el puente de la
ruta, o por otro puente, mucho más angosto
y bonito, que está en el pueblo.
Recorriendo Las Plumas
podremos apreciar el monumento al caballo
Malacara, que salvó la vida del galés
Evans en un encuentro con los tehuelches,
sensibilizados por la campaña al desierto.
VEA LA HISTORIA AQUI.
También veremos el
convento de unas hermanas mexicanas que
realizan aquí un trabajo cristiano de
enseñanza, promoción humana y
acompañamiento pastoral por estas extensas
regiones del Valle de los Mártires.
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Las Plumas |
| Desde Las
Plumas continuamos recorriendo el Valle de los
Mártires hacia el oeste. Cabe destacar,
empero, que si uno posee un vehículo de doble
tracción hay aquí numerosas huellas que
permiten paseos extra. Por ejemplo, al lugar
en donde sucedió la arremetida de los
tehuelches contra los galeses; o a los bosques
petrificados de Chubut. Para esto último,
infórmese en Las Plumas o en Los Altares. |
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Huella al
lugar de la matanza, pocos km. antes de
Las Plumas |
Campamento en
la huella, en la estepa chubutense |
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Más adelante, unos 50 km,
comienza el Valle de las Ruinas. Las formaciones
rocosas que flanquean la ruta se vuelven hermosas.
El río nos acompaña a la derecha. Así llegamos al
Valle de Los Altares, pudiendo ver, allá lejos y a
nuestra derecha, las formaciones rocosas
erosionadas por el viento, que asemejan viejos
altares monumentales. A 105 Km. de Las Plumas, el
pequeño poblado de Los Altares nos brinda
oportunidad de un descanso. hay una bien atendida
estación de servicio, y seguramente se nos
acercará Rosario, un pequeño vendedor de puntas de
flecha, que se hizo acreedor, por su fidelidad al
oficio, de ser cantado por Hugo Giménez Aguero en
una de las canciones de su último disco compacto.
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Ruta 25, Valle de Las Ruinas |
Río Chubut, en el Valle de Los Altares |
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Ruta 25, Valle de
Los Altares |
Los Altares |
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Seguimos nuestro viaje, y a 47
km encontramos un desvío hacia el norte (a nuestra
derecha), que es la Ruta 25 pero provincial, que
llega a esquel por ripio pasando por Cerro Cóndor,
paso del Sapo, Gualjaina y otros sitios. Nosotros
seguimos por la ruta 25. |
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Caballada al
costado de la ruta |
Atardecer en la estepa |
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La travesía continúa siempre hacia el Oeste,
pasando por Cajón de Ginebra Grande y Cajón de Ginebra Chico,
Pampa de Agnia con su laguna de Agnia hacia el sur, a nuestra
izquierda, Matagrande, y, a 313 km. de Los Altares, llegamos por
fin a Tecka, donde abandonamos la ruta 25 para tomar, hacia el
norte, la Ruta 40, que al cabo de 99 km (algunos de ellos en mal
estado por abundantes pozos) nos dejan el Esquel. |
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Viejo Expreso Patagónico: "La
Trochita" |
Esquel |
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En esquel ya comienza otra historia,
que comentaremos en otro artículo. Pero aquí volvemos a
insistir en un punto: recorra la ruta 25. Disfrútela.
Disfrute lo que la estepa patagónica ofrece a aquellos que
se dejan cautivar por el embrujo de sus distancias
infinitas, de sus bardas y sus riscos, de sus ríos y sus
matas negras. Estamos seguros de que no lo lamentará.
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