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Es el médico Veterinario
Rubén Hallú
Por fin, la UBA pudo designar un
Rector. Es el Dr. Rubén Hallú, medico veterinario, defensor de
la Universidad gratuita, abierta y de gobierno compartido.
Hubo un gran dispositivo policial para impedir que la FUBA
(Federación Universitaria de Buenos Aires) impidiese una vez
más la sesión de la Asamblea. La misma se desarrolló bastante
desordenadamente en el
interior del Congreso Nacional,
cedido para este evento, pero se logró el objetivo de dotar a la
UBA de un Rector, pese a la acción de un número importante de
activistas que trataron de impedirlo en el interior del recinto.
No conozco en detalle los
antecedentes del Dr. Hallú, y por ende no tengo calificación para
evaluarlo como nuevo Rector.
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Sostengo sin embargo que la
modificación del Estatuto de la UBA, que muchos consideran
necesario, debe realizarse siguiendo los cauces normales y
democráticos de una Institución que, como la UBA, dispone de los
resortes necesarios como para autogestionar su renovación. Los
métodos violentos y boicotistas son, provengan de la izquierda o
de la derecha, una metodología fascista e ilegal. No dudo de la
buena intención de los jóvenes integrantes de la FUBA, aunque creo
que hay mucho contenido netamente ideológico en los reclamos y en
los métodos usados. Es de esperar que en adelante la FUBA (que
también debe ser normalizada ya que se encuentra en una crisis de
representatividad) realice sus reclamos dentro de la estructura
orgánica de la Universidad, como debe ser.
La UBA tiene un prestigio ganado y
(lamentablemente) en descenso. Debe ser recuperado. Docentes, no
docentes, alumnos y egresados deben poner todo de sí para
garantizar el acceso a la Educación Superior de todos aquellos que
tengan capacidad e intención de adquirir una sólida formación
profesional. La Universidad gratuita, libre, autónoma y de
gobierno compartido debe ser preservada y fortalecida. Se debe
crecer en el ámbito académico y fundamentalmente en la
Investigación, que es lo propio de la Universidad. Debe gestarse
un ámbito de diálogo, consenso y participación, en el que todos
los actores de la vida universitaria puedan aportar lo suyo.
También, por supuesto, los alumnos, aunque considero fundamental
el aporte del Claustro docente. La Universidad debe ser preservada
de los avatares de las intencionalidades políticas e ideológicas,
porque el ámbito universitario es un ámbito académico y
científico.
Hago votos para que la UBA pueda
superar el problema que la aquejó en los últimos ocho meses, y
avanzar en la dirección que todos los argentinos esperamos de
nuestra más importante casa de estudios superiores. |