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Con una serie de protestas que incluyeron la toma del Rectorado
de esa casa de altos estudios, un grupo numeroso de estudiantes
y profesores logró que fuese anulada la visita que, a invitación
del “Rector Magnificus” de la Universidad, Renato Guarini, iba a
realizar el papa Benedicto XVI el próximo 17 de enero. La causa
esgrimida por los que protestaron fue una presunta toma de
posición del papa en épocas en que se desempeñaba como Prefecto
de la Congregación para la Doctrina de la Fe contra Galileo
Galilei y la ciencia en general.
No conozco la legitimidad de estas acusaciones. Tal vez tengan
fundamento, aunque docentes y alumnos de la Sapienza no dijeron
en ningún momento, o si lo dijeron no se dio a conocer, cuándo y
qué dijo Ratzinger contra Galileo. Empero, a mi entender estas
acusaciones no condicen con la envergadura intelectual del papa
Ratzinger que en sus permanentes tomas de posición avala
reiteradamente al método científico como una manera privilegiada
de avanzar en el conocimiento de la Creación, y por ende lo
constituye en una de las formas de acercarse a Dios. Por otro
lado, el matemático de origen judío Giorgio Israel, profesor de
La Sapienza, recordó que en 1990 el entonces Cardenal Ratzinger,
en la misma universidad, había pronunciado un discurso en
defensa de Galileo Galilei
Pero independientemente de todo, y sin pretender ejercer una
defensa del papa, (cosa que no quiero hacer porque no tengo los
elementos necesarios, y además porque él no lo necesita) resulta
paradojal y sumamente triste y desesperanzador que aquellos que
por ser estudiosos, científicos e intelectuales debieran ser los
custodios privilegiados de la libertad de expresión, del libre
pensamiento y del intercambio de ideas aún en la discrepancia,
caigan en la misma intolerancia de la que suelen acusar a las
religiones en general y a la Iglesia Católica en particular,
impidiendo con metodología piquetera y filoviolenta un encuentro
como el que había organizado el rectorado de esa casa de
estudios, y al cabo tuvo que anularse. ¿No hubiese sido mejor y
más digno de la pretendida envergadura intelectual de los
protestadores, llamar a un faltazo generalizado de los alumnos y
profesores que estuviesen en desacuerdo con el visitante?
Los métodos patoteriles nacieron y se desarrollaron en las
ideologías de derecha e izquierda que por no lograr consensos
mayoritarios con los métodos ordinarios, deben obtener lo que
buscan a través de distinto tipo de violencias ejercidas para
presionar y lograr sus objetivos. Hoy se ven, a veces, los
mismos métodos en la Universidad. La UBA los vio el año pasado,
con el culebrón de la elección del Rector y el accionar de los
estudiantes de izquierda. Ahora, en La Sapienza (una universidad
venerable por su antigüedad, e importantísima tanto por la
cantidad de alumnos como por la excelencia de sus claustros)
también los profesores se suman a los métodos indignantes. Es
muy triste.
Cuando la ideología se impone, la razón se ofusca, y el bien se
aleja.
Raúl Llusá |