Inicio

Opinión

Teología General

Rutas Argentinas

Archivo de fotos

Filosofía

Teología palotina

Volver a Portada de Cerros del Sur

 
Volver a Parque Nacional Nahuel Huapi

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La zona de los cerros Inviares y Claussen

 

Esta nota forma parte del libro "Guía de Excursionismo de Montaña en el Parque Nacional Nahuel Huapi, de Raúl Llusá,  y está protegida por las leyes nacionales de derecho de autor.

 

Recorrida de la zona de los cerros Inviares – Claussen

Zona del Alto Valle del Aº Rucaco

 

25 al 28 de enero de 2006

 

Por Raúl F. Llusá

 

Día 1

 

Subo por Telecabina Amancay y Telesilla a Estación Superior de Punta Princesas. Llego a las 16.00 hs. De allí subo a Punta Nevada y comienzo el cresteo llegando a la zona de Cancha de Fútbol a las 19.00 hs. A las 19.30 comienzo a bajar al Valle del Aº Rucaco, llegando al bosque a las 20.30. Acampo en el primer arroyo que baja del Catedral.

 

Día 2

 

Salgo a las 9.40 con mochila liviana remontando el Valle, dejando el campamento armado. A las 10.50 estoy al pié del filo que se sube para llegar al Paso de la Breccia Negra. Sin subir, tomo rumbo sur para alcanzar y trepar el filito divisorio que divide al gran plató en dos: el Norte, que es el que atraviesa la senda de alta montaña que se usa para la travesía Catedral-Jakob, y el Sur, encerrado entre los cerros Inviares y Claussen. Este filo de poca altura se desprende del filo de la Breccia Negra y discurre hacia en ENE. Alcanzo la cumbre del morro principal, en la mitad del filo, desde donde veo las posibles rutas a seguir. Como los accesos más francos están todavía demasiado cubiertos de nieve con bastante inclinación, y no quiero mojar mis viejas botas desprovistas ya del Goretex protector, y llenas de agujeros de todo tipo, decido avanzar hacia el Inviares, mi primera meta, usando los espolones rocosos que bajan del filo Breccia Negra-Inviares. La opción se muestra dificultosa porque hay pasos bastante trabados por torres y pasos incómodos. A veces bajo al manchón de nieve para sortear algún paso un poco dificultoso. Hago una pausa de una hora para almorzar algo de queso y pan, y descansar un poco. Durante toda la travesía me hidrato continuamente: el sol pega muy fuerte. Continúo la trepada y alcanzo la cumbre del Inviares a las 15.00 hs. Mi altímetro indica 2065 msnm. La vista es espectacular en 360º. La laguna Jacob allí abajo. Se alcanza a ver gente tomando sol en los Lomos de Ballena del refugio. La Laguna Témpanos se presenta llena de témpanos. Un espectáculo poco frecuente. Me quedo en la cumbre hasta las 16.00 hs., porque estoy cansado. Desde la cumbre, el Claussen se muestra lejano, y para alcanzarlo hay que bajar unos buenos 200 metros y volverlos a subir, ya que el filo no es a nivel: hay una gran depresión entre ambos cerros. Por lo mismo, decido en primer término que el Claussen bien puede quedar para otra ocasión. De cualquier forma determino bajar por el filo de unión entre ambos cerros, en dirección SE, para luego bajar directamente al Plató Sur evitando el nevé. En la bajada voy viendo en toda su amplitud el Valle del Fresco 2, encerrado entre el filo que recorro y el filo que, al O, parte en dirección S arrancando del Cº Constructores. Llego a la Depresión. Aquí debería comenzar a bajar. En la marcha, mi voluntad me lleva hacia el Plató, pero mis piernas, en motín activo, comienzan a subir por el filo del Claussen, pese al cansancio. Atravieso pedreros y espolones rocosos, hasta que a las 18.05 el cerro se acaba. Estoy en la cumbre del Claussen. El altímetro marca 2220 metros. Como en el Inviares, la vista es sobrecogedora. Allá a lo lejos los Lagos Mascardi y Guillelmo. Veo el Cordón Serrucho, el Piltriquitrón, el Donat y muchos cerros más de los que no se ven desde los filos convencionales. Confirmo una intuición que abrigaba desde antes: el Claussen baja, hacia el SE, de manera abrupta. Lo cual indica que el cerro que se ve desde la Ruta 258 (Bariloche-El Bolsón) al SO del Catedral Sur no debe ser identificado con el Claussen, sino que amerita ser considerado como un cerro independiente. Es por ello que en el Croquis lo sitúo como Cerro Sin Nombre.

A las 18.20 comienzo a bajar para alcanzar los pedreros que me dejarán en el Plató Sur. Me equivoco y me enrisco en una canaleta que me enfrenta a serias dificultades para destreparla. Pierdo unos cuantos minutos hasta que remedio el error. Por pedreros y arenisca cómoda, alcanzo los mallines del Plató Sur, y subo al Filo Divisorio por el E del morro principal, para no trepar demasiado. De allí al Plató Norte, y bajo por la senda habitual al Campamento, que alcanzo, cansado pero contento, a las 20.30.

 

 

Día 3

 

A las 9.00 salgo a recorrer el Valle del Rucado luchando contra los muy cargados mallines. No alcanzo la cascada Rucado porque veo que se me hace tarde para volver al campamento, desarmar y llegar a Jacob y a la Laguna Témpanos, que quería ver de cerca con sus témpanos abundantes. Así que vuelvo pero con mayor conocimiento de este hermoso valle.

Una observación que considero de interés para los que hacen la excursión normal de Catedral a Jacob: la torrentera que baja del catedral termina en un bosque de lengas.

 La senda tuerce a la izquierda (O) y sale al primer mallín, que suele estar muy cargado. Desde la salida del bosque se ve la dirección de marcha hacia un poste que nos muestra el rumbo a tomar. Pero se puede evitar este primer mallín  muy fácilmente: justo antes de salir al mallín, si miramos a la izquierda, vemos una picada que continúa por el bosque. Recórrala confiado: caminará un poco más pero no se mojará los pies. Al cabo de 10 o 15 minutos habrá que salir del bosque a cielo abierto, por una senda seca bien marcada. 5 o 10 minutos después se acaba lo seco, pero son pocos metros y si presta atención puede pasar casi sin mojarse. La senda entra entonces en el bosque, y atraviesa un primer arroyo. Aquí hay lugar para acampar, pero los hay mejores más adelante. Atravesará uno o dos chorrillos más hasta llegar a un arroyo importante que baja desde el Sur (a su izquierda), del Valle que se encuentra entre el Catedral y el Claussen.  En esta zona, una vez cruzado el arroyo, se encuentra el lugar de acampe más amplio. ¡Cuidado con el fuego!

Desde aquí, unos 20 minutos después, se atraviesa otro arroyo caudaloso luego del cual, unos metros después y a la derecha de la picada hay otro lugar de acampe. Desde aquí comenzamos a subir entre lengas achaparradas y pedreros. Es el comienzo de “La Bocha”, que al rato comienza a subir más exigentemente, hasta alcanzar el Plató. Desde el primer bosque hasta el último acampe hay unos 30 o 40 minutos. De aquí al Plató, a paso de rezongue, unos 40 minutos más. Del plató al Filo de la Breccia Negra, 35 minutos.

 

Volviendo al relato: desarmo el campamento y recorro lo que acabo de describir. Almuerzo en el Plató, y allí me alcanza un médico madrileño, José, que hace Catedral Jacob en solitario. Conversamos un rato y me pasa valiosos datos de direcciones de tiendas de montaña en Madrid y Barcelona. Pasa un australiano que nos saluda y sigue. El madrileño comienza a subir y yo me quedo un rato más. Poco después subo al filo directamente (los otros zigzaguearon hacia el norte) y llego al Paso a las 14.20. Me quedo disfrutando del magnífico día hasta las 15.30, y aprovecho para escribir el manuscrito de este relato. A las 15.30 comienzo a bajar por el pedrero cada vez más erosionado. Recuerdo que hace 30 años atrás se bajaba esquiando por la arenilla. Ahora es imposible. Termino la torrentera que desemboca en el mallín a las 16.00. Al principio voy evitando los mallines, pero al cabo, al llegar al arroyo, me canso, me quito los botines, me pongo las alpargatas y sigo por el arroyo disfrutando del refresque. Llego al refugio enseguida, pongo la ropa a secar y disfruto. A las 17.30 subo a Témpanos, en media hora. Cruzo con cierta dificultad el arroyo que desagua la laguna, que está muy caudaloso, y avanzo hacia el fondo de la laguna, donde me quedo un rato. Retorno al refugio a las 20.00 hs. Cena, cigarrillos, conversaciones varias con Claudio Fidani, que me cuenta lo que pasó en una reunión que hubo ayer en el Club Andino respecto al proyecto de ampliación, renovación y construcción de refugios, con el aporte de un préstamo a  largo plazo de la Secretaría de Turismo de La Nación, y luego me voy a dormir.

 

Día 4

 

Con la idea de bajar temprano, para estar un rato en los piletones, preparo todo mi equipo para salir a las 10.00. A esa hora llegan un muchacho y una chica que vienen sin mochila del Valle del Rucado, para avisar que había un chico con vómitos desde las 2 de la mañana, con signos de deshidratación, y con pérdidas de conocimiento. Claudio me pregunta si tengo mi radio, le contesto que sí, y me dice que me prepare porque quizá deberíamos salir al Valle. Se comunica por el equipo del Refugio con Parques, y luego de media hora de idas y venidas, nos dicen que nos quedemos en el refugio, que ellos mandarían un equipo de rescate por el filo, con un paramédico de Parques. Con todas las idas y venidas, se han hecho las 12.30. A las 13.00 salgo con  mucho tiempo, y disfruto de la bajada, sabiendo que tengo micro en la ruta 79 a las 19.30.

 

Conclusión: una grata expedición de montaña, con lo útil de esas dos cumbres que no había hecho antes. Lo único lamentable: en el Hostel donde pernocté, me robaron la cámara de fotos, que me dolió por la cámara pero especialmente por las fotos irrecuperables (unas 200) de esta expedición; de la laguna Témpanos con témpanos, de los valles y filos recorridos, de unas huellas de puma que encontré en la zona de Témpanos, de una orquídea silvestre en Rucaco, de una vertiente, de la familia de Claudio y muchas otras cosas más. Lamentable porque quienes me robaron la cámara eran muchachos jóvenes de clase media, no gente pobre que la cambia por un poco de comida. Pero en fin: las fotos las sacaré de vuelta. Lo importante es los cuatro días de montaña intensa que he disfrutado, pese a que a mis 48 ya no me resulta fácil el esfuerzo físico, especialmente con la carga de quien va en solitario, con carpa, calentador, combustible y comida, y al hecho de que ahora voy mucho, pero mucho más lento que antes.

 

Croquis de la zona relevada