|
Recorrida de la zona de los cerros Inviares – Claussen
Zona del Alto Valle del Aº Rucaco
25 al 28 de
enero de 2006
Por
Raúl F. Llusá
Día
1
Subo por
Telecabina Amancay y Telesilla a Estación Superior de
Punta Princesas. Llego a las 16.00 hs. De allí subo a
Punta Nevada y comienzo el cresteo llegando a la zona de
Cancha de Fútbol a las 19.00 hs. A las 19.30 comienzo a
bajar al Valle del Aº Rucaco, llegando al bosque a las
20.30. Acampo en el primer arroyo que baja del Catedral.
Día
2
Salgo a
las 9.40 con mochila liviana remontando el Valle, dejando
el campamento armado. A las 10.50 estoy al pié del filo
que se sube para llegar al Paso de la Breccia Negra. Sin
subir, tomo rumbo sur para alcanzar y trepar el filito
divisorio que divide al gran plató en dos: el Norte, que
es el que atraviesa la senda de alta montaña que se usa
para la travesía Catedral-Jakob, y el Sur, encerrado entre
los cerros Inviares y Claussen. Este filo de poca altura
se desprende del filo de la Breccia Negra y discurre hacia
en ENE. Alcanzo la cumbre del morro principal, en la mitad
del filo, desde donde veo las posibles rutas a seguir.
Como los accesos más francos
están todavía demasiado cubiertos de nieve con bastante
inclinación, y no quiero mojar mis viejas botas
desprovistas ya del Goretex protector, y llenas de
agujeros de todo tipo, decido avanzar hacia el Inviares,
mi primera meta, usando los espolones rocosos que bajan
del filo Breccia Negra-Inviares. La opción se muestra
dificultosa porque hay pasos bastante trabados por torres
y pasos incómodos. A veces bajo al manchón de nieve para
sortear algún paso un poco dificultoso. Hago una pausa de
una hora para almorzar algo de queso y pan, y descansar un
poco. Durante toda la travesía me hidrato continuamente:
el sol pega muy fuerte. Continúo la trepada y alcanzo la
cumbre del Inviares a las 15.00 hs. Mi altímetro indica
2065 msnm. La vista es espectacular en 360º. La laguna
Jacob allí abajo. Se alcanza a ver gente tomando sol en
los Lomos de Ballena del refugio. La Laguna Témpanos se
presenta llena de témpanos. Un espectáculo poco frecuente.
Me quedo en la cumbre hasta las 16.00 hs., porque estoy
cansado. Desde la cumbre, el Claussen se muestra lejano, y
para alcanzarlo hay que bajar unos buenos 200 metros y
volverlos a subir, ya que el filo no es a nivel: hay una
gran depresión entre ambos cerros. Por lo mismo, decido en
primer término que el Claussen bien puede quedar para otra
ocasión. De cualquier forma determino bajar por el filo de
unión entre ambos cerros, en dirección SE, para luego
bajar directamente al Plató Sur evitando el nevé. En la
bajada voy viendo en toda su amplitud el Valle del Fresco
2, encerrado entre el filo que recorro y el filo que, al
O, parte en dirección S arrancando del Cº Constructores.
Llego a la Depresión. Aquí debería comenzar a bajar. En la
marcha, mi voluntad me lleva hacia el Plató, pero mis
piernas, en motín activo, comienzan a subir por el filo
del Claussen, pese al cansancio. Atravieso pedreros y
espolones rocosos, hasta que a las 18.05 el cerro se
acaba. Estoy en la cumbre del Claussen. El altímetro marca
2220 metros. Como en el Inviares, la vista es
sobrecogedora. Allá a lo lejos los Lagos Mascardi y
Guillelmo. Veo el Cordón Serrucho, el Piltriquitrón, el
Donat y muchos cerros más de los que no se ven desde los
filos convencionales. Confirmo una intuición que abrigaba
desde antes: el Claussen baja, hacia el SE, de manera
abrupta. Lo cual indica que el cerro que se ve desde la
Ruta 258 (Bariloche-El Bolsón) al SO del Catedral Sur
no debe ser identificado con el Claussen, sino que
amerita ser considerado como un cerro independiente. Es
por ello que en el Croquis lo sitúo como Cerro Sin Nombre.
A las
18.20 comienzo a bajar para alcanzar los pedreros que me
dejarán en el Plató Sur. Me equivoco y me enrisco en una
canaleta que me enfrenta a serias dificultades para
destreparla. Pierdo unos cuantos minutos hasta que remedio
el error. Por pedreros y arenisca cómoda, alcanzo los
mallines del Plató Sur, y subo al Filo Divisorio por el E
del morro principal, para no trepar demasiado. De allí al
Plató Norte, y bajo por la senda habitual al Campamento,
que alcanzo, cansado pero contento, a las 20.30.

Día
3
A las
9.00 salgo a recorrer el Valle del Rucado luchando contra
los muy cargados mallines. No alcanzo la cascada Rucado
porque veo que se me hace tarde para volver al campamento,
desarmar y llegar a Jacob y a la Laguna Témpanos, que
quería ver de cerca con sus témpanos abundantes. Así que
vuelvo pero con mayor conocimiento de este hermoso valle.
Una
observación que considero de interés para los que hacen la
excursión normal de Catedral a Jacob: la torrentera que
baja del catedral termina en un bosque de lengas.
|
La senda
tuerce a la izquierda (O) y sale al primer mallín, que
suele estar muy cargado. Desde la salida del bosque se ve
la dirección de marcha hacia un poste que nos muestra el
rumbo a tomar. Pero se puede evitar este primer mallín
muy fácilmente: justo antes de salir al mallín, si miramos
a la izquierda, vemos una picada que continúa por el
bosque. Recórrala confiado: caminará un poco más pero no
se mojará los pies. Al cabo de 10 o 15 minutos habrá que
salir del bosque a cielo abierto, por una senda seca bien
marcada. 5 o 10 minutos después se acaba lo seco, pero son
pocos metros y si presta atención puede pasar casi sin
mojarse. La senda entra entonces en el bosque, y atraviesa
un primer arroyo. Aquí hay lugar para acampar, pero los
hay mejores más adelante. Atravesará uno o dos chorrillos
más hasta llegar a un arroyo importante que baja desde el
Sur (a su izquierda), del Valle que se encuentra entre el
Catedral y el Claussen. En esta zona, una vez cruzado el
arroyo, se encuentra el lugar de acampe más amplio.
¡Cuidado con el fuego!
Desde
aquí, unos 20 minutos después, se atraviesa otro arroyo
caudaloso luego del cual, unos metros después y a la
derecha de la picada hay otro lugar de acampe. Desde aquí
comenzamos a subir entre lengas achaparradas y pedreros.
Es el comienzo de “La Bocha”, que al rato comienza a subir
más exigentemente, hasta alcanzar el Plató. Desde el
primer bosque hasta el último acampe hay unos 30 o 40
minutos. De aquí al Plató, a paso de rezongue, unos 40
minutos más. Del plató al Filo de la Breccia Negra, 35
minutos.
Volviendo
al relato: desarmo el campamento y recorro lo que acabo de
describir. Almuerzo en el Plató, y allí me alcanza un
médico madrileño, José, que hace Catedral Jacob en
solitario. Conversamos un rato y me pasa valiosos datos de
direcciones de tiendas de montaña en Madrid y Barcelona.
Pasa un australiano que nos saluda y sigue. El madrileño
comienza a subir y yo me quedo un rato más. Poco después
subo al filo directamente (los otros zigzaguearon hacia el
norte) y llego al Paso a las 14.20. Me quedo disfrutando
del magnífico día hasta las 15.30, y aprovecho para
escribir el manuscrito de este relato. A las 15.30
comienzo a bajar por el pedrero cada vez más erosionado.
Recuerdo que hace 30 años atrás se bajaba esquiando por la
arenilla. Ahora es imposible. Termino la torrentera que
desemboca en el mallín a las 16.00. Al principio voy
evitando los mallines, pero al cabo, al llegar al arroyo,
me canso, me quito los botines, me pongo las alpargatas y
sigo por el arroyo disfrutando del refresque. Llego al
refugio enseguida, pongo la ropa a secar y disfruto. A las
17.30 subo a Témpanos, en media hora. Cruzo con cierta
dificultad el arroyo que desagua la laguna, que está muy
caudaloso, y avanzo hacia el fondo de la laguna, donde me
quedo un rato. Retorno al refugio a las 20.00 hs. Cena,
cigarrillos, conversaciones varias con Claudio Fidani, que
me cuenta lo que pasó en una reunión que hubo ayer en el
Club Andino respecto al proyecto de ampliación, renovación
y construcción de refugios, con el aporte de un préstamo
a largo plazo de la Secretaría de Turismo de La Nación, y
luego me voy a dormir.
Día
4
Con la
idea de bajar temprano, para estar un rato en los
piletones, preparo todo mi equipo para salir a las 10.00.
A esa hora llegan un muchacho y una chica que vienen sin
mochila del Valle del Rucado, para avisar que había un
chico con vómitos desde las 2 de la mañana, con signos de
deshidratación, y con pérdidas de conocimiento. Claudio me
pregunta si tengo mi radio, le contesto que sí, y me dice
que me prepare porque quizá deberíamos salir al Valle. Se
comunica por el equipo del Refugio con Parques, y luego de
media hora de idas y venidas, nos dicen que nos quedemos
en el refugio, que ellos mandarían un equipo de rescate
por el filo, con un paramédico de Parques. Con todas las
idas y venidas, se han hecho las 12.30. A las 13.00 salgo
con mucho tiempo, y disfruto de la bajada, sabiendo que
tengo micro en la ruta 79 a las 19.30.
Conclusión: una grata expedición de montaña, con lo útil
de esas dos cumbres que no había hecho antes. Lo único
lamentable: en el Hostel donde pernocté, me robaron la
cámara de fotos, que me dolió por la cámara pero
especialmente por las fotos irrecuperables (unas 200) de
esta expedición; de la laguna Témpanos con témpanos, de
los valles y filos recorridos, de unas huellas de puma que
encontré en la zona de Témpanos, de una orquídea silvestre
en Rucaco, de una vertiente, de la familia de Claudio y
muchas otras cosas más. Lamentable porque quienes me
robaron la cámara eran muchachos jóvenes de clase media,
no gente pobre que la cambia por un poco de comida. Pero
en fin: las fotos las sacaré de vuelta. Lo importante es
los cuatro días de montaña intensa que he disfrutado, pese
a que a mis 48 ya no me resulta fácil el esfuerzo físico,
especialmente con la carga de quien va en solitario, con
carpa, calentador, combustible y comida, y al hecho de que
ahora voy mucho, pero mucho más lento que antes.
| |
|
Croquis de la zona
relevada
|
 |
|