|
|
|
Matanza absurda de delfines como "ceremonia de iniciación":
repugnante. |
|
Montañismo y Exploración Septiembre |
 |
|
Montañismo y Exploración
Nº 259:
|
 |
|
Montañismo y Exploración
Nº 258:
|
|
 |
|
|
|
Boletín Nº 16 del Centro Cultural Argentino de Montaña. Ver. |
|
 |
La zona del Punta Negra, en
el Parque Nahuel Huapi |
|
|
|
|
Juani
Tomaselli en el Plata y el Rincón |
 |
|
|
|
 |
Seba Machicote
relata su ascenso al Aconcagua |
| |
|
Datos para subir al Domuyo
(en construcción) |
 |
| |
|
Fede Pérez cuenta
su experiencia en el Lanín |
 |
|
|
Pablo Otegui y Sebastián Roncal en Vallecitos |
 |
|
Felicitaciones a
nuestros amigos Pablo y Ronqui. Los estimulamos a que nos
manden pronto un relato pormenorizado con todas las
recomendaciones del caso. (Y lo mismo a Pali, Seba y Emi sobre
las recomendaciones para Tupungato). Gracias a todos. |
 |
| |
|
Por qué
Cerros del Sur |
| |
|
"Debemos ascender hacia las cumbres. Siempre. «Con el alma en
mangas de camisa». Y con nuestro cuerpo, con nuestro pesado
cuerpo, que debe subir también" |
| |
|
Hacia las
cumbres es una página de varios intereses. Pero no en último
lugar está el montañismo, que ha ocupado mis años y mis sueños
durante mucho tiempo, y cuento con que seguirá haciéndolo
muchos años más. |
|
La montaña representa para mí un entorno en el que puedo
tomar absoluta conciencia de mi creaturidad. Percibo, con
mis cinco sentidos, la hermandad real de todo mi
ser con el entorno. |
 |
|
|
Y se establece entonces una relación celebrante entre
ese entorno y mi espíritu.
No voy a la montaña para hacer deporte. De hecho, quienes me
conocen saben que de ninguna manera soy ni me considero un
deportista.
Tampoco voy atraído por lo desusado, lo original o lo
distinto.
Máxime cuando en los últimos años los deportes de montaña se
han extendido masivamente, y hoy son cada vez más los que se
acercan a los cerros para vivir esta experiencia inefable. |
|
No voy para ser diferente. No me quiero diferenciar del resto
por haber aprendido a disfrutar y conocer la montaña.
Ni soy más, ni mejor, porque busque las cumbres, los neveros o
los filos azotados por los cuarenta bramadores. No
desarrollo esta actividad para decir "Yo llegué, otros no
pueden". Además, yo mismo estoy impedido de llegar a muchos
sitios a donde otros han llegado y llegan.
No voy para competir. La competencia constante, la continua
autocomparación, tiene que ver más con una necesidad de
afirmación adolescente que con la serena alegría de ser quien
se es. Ni más, ni menos. No. No voy a la montaña por nada de
eso.
|
|
Voy a la montaña porque la amo, porque en ella me
siento viviendo en plenitud, con la sangre fluyendo
violentamente en mis venas. En la montaña soy feliz, en la
montaña -lo repito- me siento hermanado con el resto de las
criaturas. |
|
Si consigo alguna diferenciación, no es, ciertamente, por la
performance deportiva. En todo caso lo que me diferencia es
esta forma de percibir lo natural. Lo cual no me hace ni
mejor ni mas sabio. Simplemente me permite disfrutar de manera
intensa algunas sensaciones que otros no han descubierto, o
que habiéndolas descubierto, no las han elegido para
buscarlas y amarlas. |
|
No creo que este deporte consista, por todo lo dicho, en
aproximarnos a la montaña "utilizándola", convirtiéndola en un
"medio útil" para conseguir un fin. Como el ya mocionado de
sentirnos mejores que los demás, sea porque llegamos hasta
lugares inaccesibles; porque soportamos dificultades
especiales, o porque conocemos la manera de movernos en
ambientes inhóspitos para el común de la gente.
|
|
Cualquiera que se sienta mejor, o más que otros, por esta
circunstancia, debería recordar que todos somos "buenos" en
algo. Y que cada quién tiene -y está llamado a ocupar- su
lugar en el mundo. Y que si nosotros tenemos el mérito de
haber descubierto las bondades de esta actividad, y somos
razonablemente idóneos en ella, millones de otras personas se
destacan en numerosas otras cosas, y aún más: seguramente
habrá algunos miles de personas que sean mejores que nosotros
incluso en el montañismo. |
|
Por ello, intento siempre no instrumentalizar a la montaña mas
de lo estrictamente necesario. En todo caso, es un instrumento
para alcanzar en ella, y a través de ella, una profunda
felicidad, causada directamente por ella. Soy feliz no por
haber llegado hasta aquí, a donde pocos llegan, sino por
haber llegado hasta aquí, hasta este lugar tan bello y
particular. Las dificultades superadas me agregan alegría,
por supuesto. Pero no está en ellas la fuente de la felicidad,
sino en el hecho de poder disfrutar, en el mismo sitio, tantas
maravillas. |
|
Hay muchos que no entienden por qué amamos tanto el placer de
estar en la montaña, tan emparentado con el sufrimiento físico
de las trepadas, del clima, de las privaciones. Es, realmente,
paradojal, ya que las mismas dificultades contribuyen en parte
a nuestra alegría. Repito: no por mero espíritu de
competencia, sino, en todo caso, por el vencimiento de
nuestras propias debilidades, nuestros propios miedos,
nuestras propias limitaciones. Trepando, crecemos.
Ascendemos a nuestra plenitud. |
|
Creo que esta actividad es profundamente formativa. Es por
ello que en mi vida he llevado cientos de jóvenes al Parque
Nacional Nahuel Huapi, en los Campamentos del Instituto
Vicente Pallotti de Turdera, primero, y en el Campamento
Andino Saihueque después. Y confieso que ha sido para mí
motivo de profunda satisfacción ver que muchísimos de estos
jóvenes se dejaron cautivar por la magia de los cerros y los
bosques andinos, a punto tal de ponerlos, también, en un lugar
privilegiado de sus afectos, de sus intereses y de sus
opciones. |
|
Esta ha sido, indudablemente, mi cumbre más alta. Mi logro
montañístico por el cual estoy más orgulloso.
Raúl Llusá |