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El Parque Provincial
Aconcagua, situado íntegramente en la Provincia de Mendoza,
fué creado en 1983 por una ley provincial, y tiene una
extensión de 71.000 hectáreas. El cerro Aconcagua es
enteramente argentino, ya que lo separa de chile la Quebrada
de Matienzo.
En toda la zona del parque
domina, a partir de los 3000 metros de altura, la vegetación
altoandina, representada de manera principal por gramíneas
xerófilas. La zona del Parque Provincial Aconcagua es alta, y
por ende las temperaturas son reducidas aún en el verano,
tanto más bajas cuanto mayor es la altura que vamos
alcanzando.
En diciembre-enero las
temperaturas medias de Plaza de Mulas oscilan entre 0 y 5
grados centígrados, aunque con mal tiempo suelen descender
hasta los 15º bajo cero, y con buen tiempo pueden llegar hasta
unos placenteros 20 grados.
Es preciso recordar que toda
la zona está expuesta a los vientos húmedos del Pacífico, que
como sucede a lo largo de toda la cordillera, depositan su
carga de humedad en forma de lluvias y nieve en toda la
versante occidental, para llegar más secos al oriente. La
meteorología suele cambiar en cuestión de horas, y llevar un
altímetro-barómetro que nos ayude a predecir estos cambios
climáticos es una precaución muy aconsejable.
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Geología |
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El Cerro Aconcagua fué
durante mucho tiempo considerado como un volcán extinguido.
Así aparece consignado en el Diccionario Geográfico
Argentino, de Francisco Latzina, fechado en 1891, pero es un
error.
Tiene una antiguedad de unos
150 millones de años, y fué elevándose, en sucesivos pulsos, a
causa de fuerzas de compresión y diferentes plegamientos de la
corteza terrestre.
Este levantamiento progresivo
del terreno motiva la paradoja de encontrar sedimentos marinos
a grandes alturas, ya que en algún momento pasado lo que hoy
es cerro formó parte del lecho marino del océano Atlántico.
También es dable hallar remanentes volcánicos, producto de
pretérita actividad en la zona.
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Historia |
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La voz quechua “Aconcagua” (Ackon
Cahuac) significa “Centinela de Piedra”, si bien no hay
unanimidad al momento de establecer la toponimia correcta de
este gigante de los Andes Australes, que con sus 6959 metros
se establece no sólo como el cerro más alto de América
(terminada la controversia entre la altura del Aconcagua y el
Ojos del Salado, en Catamarca, de 6930 metros, cuando en 1989
una comisión argentino-italiana, en el marco del Operativo
Cóndor, determinó con exactitud la altura del Aconcagua,
utilizando complejos instrumentos de alta precisión) sino
también de todo occidente. El Ojos del Salado se quedó con el
mérito de ser el volcán más alto del mundo.
Hay quienes sostienen que el
topónimo proviene del aimará, de las voces “Acon” y “Cagua”,
que significan monte nevado.
Este cerro presenta, en la
actualidad, distintas variantes para acceder a su cima norte o
principal, y su poco menos alta cima sur (6930). Desde la
frecuente ascensión por la ruta “clásica” o normal, sin
demasiadas dificultades de tipo técnico (aunque abundantes
problemas de otro tipo, como por ejemplo la altura), hasta la
impresionante escalada de la pared sur, además de la variante
conocida como del “Glaciar de los Polacos”, y otras rutas.
Charles Darwin, en 1832,
consignó la imponencia de este cerro, en el curso de una
excursión terrestre durante su recordada expedición a bordo
del “Beagle”.
Pero corresponde al
científico alemán Paul Güssfeldt el mérito de ser el primer
hombre que acarició la idea de llegar a la cumbre del coloso
de América, luego de haber visto desde lejos la figura del
Aconcagua en el curso de su exploración de los andes chilenos.
En marzo de 1883 se hizo acompañar por seis personas más: tres
arrieros y tres peones, avanzando desde el río Putaendo, y
realizando dos intentos en el curso de los cuales llegó hasta
apenas 500 metros de la cumbre norte, siendo obligado a
retornar por la adversa meteorología de esa época del año, su
equipo deficiente y un doloroso problema de dolor de muelas,
que trató de aliviar mediante el empleo de opio. A él
pertenece la primera medición moderna de la altura del cerro,
realizada a fuerza de teodolito y aneroide: 6970 metros, con
error poco significativo en relación a la marca actual. El
glaciar Güssfeldt, al norte del Aconcagua, recuerda la proeza
de este científico alemán.
Cabe decir que por entonces
una leyenda atribuía la presencia de metales preciosos en este
cerro, lo que ayudaba a la motivación de los no montañistas.
Güssfeldt realizó, a su
regreso a Europa, una labor propagandística importante sobre
las bellezas y las posibilidades andinísticas de estas lejanas
tierras sudamericanas.
Una expedición inglesa
liderada por Edward Fitz Gerald, que comenzó en diciembre de
1896, posibilitó que el baqueano suizo Matías Zurbriggen se
alzase con el honor de ser el primer ser humano en pisar la
cumbre, hazaña que llevó a cabo el 14 de enero de 1897 por la
ruta hoy llamada clásica.
Zurbriggen era un montañista
experto, que había transitado los Alpes y el Himalaya. Era uno
de los guías alpinos más destacados de su época, que terminó
trágicamente sus días en Ginebra, donde se suicidó el 21 de
junio de 1917, a los 52 años, en medio de la pobreza y el
olvido. Amante de los extremos, encontraba en ellos una razón
para vivir. Sir Martin Conway, su compañero en algunas
aventuras, lo describía como un hombre “apasionado, disoluto,
vital y exagerado. Al mismo tiempo, amable, de corazón tierno
y personalidad atractiva”.
Otros dos integrantes de la
misma expedición, motivados por el éxito de Zurbriggen, se
lanzaron al asalto un mes más tarde, por la misma vía,
llegando también a la cumbre. Eran el italiano Nicolás Lanti,
y el inglés Stuart Vines.
Lamentablemente, el mal de
altura impidió a Fitz Gerald, alma mater de la expedición,
alcanzar la ansiada cumbre. Cabe destacar que poco después
Zurbriggen y Vines realizaron la “primera” al volcán Tupungato,
de 6550 metros.
En 1898 el inglés Sir Martin
Conway despreció la cumbre por rescatar una piqueta que lo
acompañaba siempre en sus expediciones. Este retraso hizo que
el Viento Blanco, que apareció más tarde, lo obligara a
retornar sin alcanzar la cima.
En los siguientes cuarenta
años, sólo en ocho oportunidades concluyeron con éxito
distintas expediciones a la cumbre, siempre por la ruta
clásica.
En 1926 la montaña se cobró
el primer tributo de su historia andinística conocida. Fue el
austríaco Juan Stepanek, residente en Mendoza, que subía con
su amigo también residente mendocino, el alemán Miguel Gssler.
A mitad de la ascensión, Gssler se quedó sin fuerzas y
regresó, mientras Stepanek continuaba en solitario hacia la
cima. Nunca retornó. Su cuerpo fue hallado 20 años más tarde,
congelado y momificado. Hoy descansa en el cementerio
montañés de Puente del Inca.
El 8 de marzo de 1934 le
llegó el turno de pisar la cumbre a un argentino. Fué el por
entonces teniente Nicolás Plantamura, más tarde general de la
nación. Llegó a la cima por la ruta clásica, junto con el
arriero Mariano Pasten, de origen chileno, y los italianos
Piero Ghiglione, Renato Chabod y Pablo Ceresa.
También en ese mismo mes de
marzo se llevó a cabo la conquista de la cumbre por una nueva
ruta. Una expedición polaca inauguró la versante noroeste,
internándose por la Quebrada de las Vacas y el Valle
Relinchos, para alcanzar un campo de hielo por el cual
subieron, y que desde entonces es conocido como Glaciar de los
Polacos, en homenaje a estos andinistas. Empezaron la escalada
el 5 de marzo, e hicieron cumbre, en escalada alpina, el 8 de
marzo de 1934, paradojalmente apenas unas horas después del
éxito de la expedición italiana al mando del Ingeniero Piero
Ghiglione, en la que participaba Plantamura, y que había
llegado por la ruta norte. Los polacos Stefan Daszyinski,
Konstany Narkievitcz, Stefan Osiecki y Victor Ostrowski
dejaron sus testimonios y bajaron -como es de uso- los que
habían dejado los italianos, para sorpresa de éstos que se
encontraron dos días después con los polacos en Uspallata. Los
italianos, que aún estaban festejando su triunfo, se
sorprendieron largamente al ver que los polacos tenían en su
poder sus testimonios, ya que no habían visto a ninguna otra
expedición tras ellos, y no tenían conocimiento del intento
polaco por la variante noreste.
Los polacos hicieron este
itinerario como coronación -y aprovechando el tiempo libre que
les quedaba- de un raíd en el cual habían conquistado las
hasta entonces cumbres vírgenes de los cerros Mercedario,
Ramada, Alma Negra y La Mesa, todos de más de 6000 metros.
En 1936 llegó a la cumbre
Juan Jorge Link, la primera de las cinco oportunidades en que
lo lograría, hasta su muerte en 1944, ocurrida pocos metros
más abajo de la cima, junto con su mujer, luego del quinto
ascenso. Su perro Fifí descansa, por su expresa voluntad, en
esas alturas, luego de subir con él en dos oportunidades,
metido en su mochila. En la segunda, el perro murió a causa
del frío y la falta de oxígeno.
La primera mujer en acceder a
la cumbre del coloso de América fué una francesa, Adriane
Bance, que llegó a lo más alto el 7 de marzo de 1940.
En 1947 fué vencida la
segunda cumbre del cerro, conocida como cumbre sur. Esta cima,
de 6930 metros, está ligada a la cumbre norte por una pequeña
arista de nieve dura, barrida por los vientos, y de unos 800
metros de largo.
Dos alemanes radicados en
nuestro país, Lothar Herold y Thomas Kopp, lograron la hazaña
el 7 de enero de ese año, ayudándose -a la manera de los
equilibristas- de un largo palo que les permitió cruzar la
cresta con menos riesgo. Fue en esa expedición cuando
encontraron, cerca de la cresta, el esqueleto momificado de un
guanaco, en muy buen estado de conservación, generando miles
de discusiones al respecto de la forma en que el animal llegó
hasta esa altura, donde no hay ni vegetación ni condiciones de
oxígeno necesarias para la vida. Para algunos, la presencia de
este guanaco aquí revelaría antiquísimas expediciones
precolombinas, tal vez motivadas por razones religiosas. No ha
podido establecerse, sin embargo, por métodos científicos,
esta presunción; y aún podemos suponer , como algunos otros,
que es improbable, por la mentalidad propia de las culturas
indígenas que sentían un temor reverencial por las altas
cumbres, en las que -pensaban-moraba la divinidad.
Se cuentan, por esta época,
numerosas anécdotas de alucinaciones que sufrían quienes se
aventuraban hasta estas alturas, como las narradas por Manuel
Pacheco (una mujer vestida de negro, con el rostro cubierto
por un velo, lo perseguía), o la de Alfredo Magnani (un
caballo blanco danzó ante él por espacio de cinco minutos), o
la de Francisco Fretes, que no pudo acceder a la cumbre, a
pocos pasos de ella, ¡por una reja que le impedía el paso!
En 1953 se abrió una tercera
ruta, por una expedición integrada por el recordado médico
suizo Federico Marmillod, su esposa Dorly, y los argentinos
Fernando Grajales y el Teniente Primero Francisco “Paco”
Ibañez, que alcanzó la muerte años después en el lejano
Himalaya, intentando el Dhaulagiri. El 23 de enero de 1953,
alcanzaron la cumbre por la cresta sudeste y el grupo atravesó
la arista que une las dos cumbres para descender por la ruta
noroeste. En esta expedición Ibañez cortó, para llevarse de
recuerdo, una pata del famoso guanaco momificado.
El 25 de febrero 1954 una
expedición francesa liderada por René Ferlet coronó con éxito
la mítica pared sur, ya entrevista como posible vía de acceso
por Lionel Terray y Guido Magnone, al precio de importantes
mutilaciones en pies y manos en los escaladores Robert Paragot,
Edmond Denis, Guy Poulet, Pierre Lasueur, Lucien Bernadini y
Adrien Dagory. Remontaron la pared hasta el filo que empalma
con el Glaciar de los Polacos, a 6800 metros, y desde allí se
dirigieron a la cumbre norte. 1966 fué el año en el que el
argentino José Luis Fonrouge, acompañado por el austríaco
Hans Schömberger, realizó la vía de la Pared sur en cuatro
días de escalada, abriendo, en la mitad de la pared, una
variante. Días antes otros argentinos, Pellegrini y Aiques,
habían alcanzado la cumbre por otra ruta que discurre a la
derecha de la pared.
En 1977 dos andinistas suizos
llegaron hasta el pié de la Gran Canaleta en moto, siendo la
altura máxima (6800 metros) alcanzada por motocicletas andando
en el terreno.
En 1980 un grupo esloveno
abrió -sin concluir- una directísima sur-sur, problema hasta
hoy no resuelto.
En enero de 1981 dos
franceses, Jean Marc Boivin y Dominique Marchal descendieron
desde la cumbre a Plaza de Mulas, en 30 minutos, volando en
sus aladeltas.
En fecha relativamente
reciente, que no conocemos, el ingeniero argentino Gabriel
Alberto Cabrera, de entonces 34 años subió a la cumbre
llevando al hombro una bicicleta Mountain Bike de 28
kilogramos, pedaleando algunos metros en la cumbre para
convertirse en el ciclista que más alto había andado en este
medio de transporte.
El 8 de enero de 1985 Gabriel
Cabrera, Los hermanos Juan Carlos y Fernando Pierobon, y
Franco y Alberto Pizzolón, ascendiendo por el filo sudoeste,
encontraron, a 5000 metros de altura, una momia incaica,
perteneciente a un niño de unos doce años, probablemente un
sacrificio ritual (un “capacocha”). La momia descansa hoy en
el Museo Universitario de Mendoza.
En febrero de 1985 el capitán
francés A. Steves descendió desde la cumbre hasta Plaza de
Mulas, en 25 minutos, en un parapente.
En febrero de 1986, una
expedición enteramente mendocina alcanzó la cumbre por la Pared
Sur. Esta expedición estaba integrada por Alejandro Randis, D.
Alvarez, D. Rodríguez, L. Sánchez y M. Barrios, en seis días
de escalada.
En 1987, un andinista
español, Fernando Garrido, permaneció con su tienda un mes
entero en la cumbre.
El italiano Vicente Chiaranda,
el mismo año, subió con una pequeña mesa plegable, y la armó
en la cumbre para encaramarse luego sobre ella y convertirse
así en el hombre que más alto llegó en los Andes,
circunstancia que certificó mediante la consabida fotografía.
Hasta aquí la historia, sin
que olvidemos los casi ochenta muertos que emprendieron su
ascenso definitivo en estas laderas en los últimos setenta
años. Algunos de ellos descansan en el cementerio andino de
Puente del Inca.
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Entrenamiento |
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Para acometer con
posibilidades de éxito esta empresa, es menester contar con
una buena salud, fuerza de brazos y piernas, y estar
suficientemente entrenado. La diferencia entre el éxito y el
fracaso tiene mucho que ver con motivación adecuada, una
correcta reacción del organismo frente a la altura y un muy
buen entrenamiento físico. |
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Entrenamiento aeróbico |
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Es menester trabajar
físicamente la resistencia y la fuerza. Para la resistencia es
preciso un trabajo aeróbico casi diario. No bajar de una hora
de actividad, e ir incrementando cada vez más (entrenamiento
en escalera). Es importante entrenar y sostener un ritmo,
adecuando progresivamente al organismo al esfuerzo prolongado.
La cuestión de la fuerza se
trabaja con las piernas (de la cintura para abajo). Un buen
entrenamiento no puede dejar de tener actividad al menos
durante cuatro días a la semana, con más de cuarenta minutos
en cada sesión. Es menester cuidar de no pasar las 160
pulsaciones por minuto, regulando los ejercicios a nuestro
estado crecientemente más adaptado. Es importante llegar
primero a poder mantener mucho volumen de entrenamiento
(cantidad de tiempo que entrenamos sin desmayarnos), y luego
tratar de reducir los tiempos que empleamos (primero tratar de
correr sin parar durate una determinada cantidad de tiempo.
Luego de obtener este resultado, tratar de correr esa misma
cantidad de recorrido en menos tiempo).
Fuerza-resistencia: La
combinación fuerza-resistencia se trabaja corriendo con peso.
La natación es un complemento sumamente adecuado, por lo
completo. Lo importantísimo es que el entrenamiento sea
constante. |
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Recomendaciones de
Nicolás Arguinchona |
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Un buen entrenamiento prepara
la resistencia aeróbica y anaeróbica láctica.
Presentamos una tabla de entrenamiento para toda una semana.
1. En los trabajos de los
días miércoles y viernes se deben tomar las pulsaciones por
minuto, y se debe lograr estar trabajando entre las 160 y 180
pulsaciones por minuto.
2. El domingo es día de
descanso total.
3. Si los días lunes y martes
podemos correr más de cincuenta minutos, mejor.
4. Ojo: los trabajos
dinámicos con sobrecarga pueden traer lesiones (por ejemplo:
correr con peso, correr con mochila)
Conviene, antes de comenzar
el entrenamiento, hacerse un test de Cooper a fin de
establecer nuestra capacidad aeróbica. El test consiste en
correr la mayor -distancia- posible sin detenerse, durante 12
minutos, y comparar el resultado con las tablas de referencia
que damos a continuación. Estos resultados deben ser
comparados con los obtenidos en la repetición del test que
haremos en fecha próxima a nuestra partida hacia Mendoza, a
fin de advertir si hemos aumentado, con el entrenamiento,
nuestra capacidad aeróbica. |
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TABLAS
DE REFERENCIA |
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CONDICIÓN
12 Y 14 AÑOS 14 Y 16 AÑOS
16 Y 18 AÑOS
EXCELENTE *
2950
M 3050 3150
MUY BUENA
* 2750
2850 2950
BUENA
* 2350
2450 2550
SUFICIENTE
1950
2050 2150
MEDIOCRE 1350 1450
1550
INSUFICIENTE Menos Menos
Menos |
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CONDICIÓN MAS
DE 18 AÑOS |
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DÉBIL HASTA 2800 METROS
REGULAR 2800 - 3000
SUFICIENTE
* 3000 - 3200
BUENA
* 3200 - 3300
MUY BUENA
* 3300 - 3400
EXCELENTE
* 3400 o mas
(*) Para intentar con
razonable esperanza de éxito un 6000 |
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Documentación,
permisos, impuestos |
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Como era de esperar, no es
fácil llegar al Aconcagua y no sólo por las dificultades que
nos ofrecen el cerro o nuestro organismo, sino también ¡las
autoridades!. Pero en buena hora sea, si los requisitos
aumentan la seguridad, y los fondos recaudados por permisos e
impuestos sirven para brindarnos más y mejores servicios a
quienes practicamos los deportes de montaña.
Primera cosa a tener en
cuenta: los menores de 18 años ni sueñen con ir a Aconcagua,
salvo que estén acompañados por un mayor y cuenten con el
debido permiso de los padres, hecho ante escribano público,
mencionando el nombre y documento del mayor. Los menores de 18
a 21 años deben contar con un permiso especial de sus padres,
también certificado por escribano público.
Además, hay que gestionar un
permiso de entrada al Parque Provincial Aconcagua, que se
tramita en la Subsecretaría de Turismo de Mendoza, situada en
la calle San Martín 1143 de esa localidad, TE 061-202800. |
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Tiempos
Es conveniente no ir con el
tiempo demasiado acotado, esto es: estando “corridos” por la
necesidad de volver para reintegrarnos al trabajo, o lo que
sea. 15 días suele ser poco tiempo, ya que la meteorología
puede jugarnos una mala pasada, y tal vez no podíamos hacer
nunca el intento. El tiempo necesario para hacer cumbre lo
determina el propio organismo, aunque el grupo es un factor
que también incide. |
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Motivación
Es importante tener el
objetivo claro. Un proyecto concreto (no es bueno “ir a ver
qué pasa”) El grupo es importante: un buen equipo, que pueda
ser sostén de eventuales enfermos, desanimados, etc. Si son
dos personas y una enferma, puede ser el fin de la expedición
(además de atentar contra el factor seguridad).
Es importante también la
estimulación psicológica recíproca. Otro factor a tener en
cuenta es el aburrimiento, que conspira contra la motivación.
Especialmente en los días de la aclimatación. En estos días es
bueno realizar caminatas cortas; mantenerse activos y no
tirados en la carpa. Es necesario relacionarse con otras
expediciones: adquirimos valiosa experiencia y el tiempo pasa
más rápido.
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Temas médicos |
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Uno de los problemas más
difíciles que debe afrontar quien realiza un intento a la
cumbre del cerro más alto de América, es el Mal Agudo de
Montaña (MAM), que puede desde obligarnos a cancelar el
intento hasta llevarnos a la muerte, si no tomamos las debidas
precauciones.
Cada uno debe ir siguiendo
con atención la propia evolución física, para detectar los
problemas de salud antes de que alcancen una gravedad extrema.
Nicolás Arguinchona
recomienda revisarse con el médico al llegar a Plaza de Mulas,
durante los intentos y al regresar.
-
El dolor de cabeza es
producido por la altura, y debería desaparecer con una
correcta aclimatación.
-
La deshidratación se
comprueba con el color del orín. Orina muy amarilla es signo
de deshidratación. Orina más traslúcida implica una
hidratación adecuada.
-
También el volumen de orina
nos da una señal en cuanto a nuestra hidratación. Un volumen
pobre de orina es síntoma de deshidratación, mientras que un
volumen normal es signo de hidratación adecuada.
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Otros síntomas de
problemas son: |
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Nauseas
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Vértigo
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Insomnio
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Vómitos
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Dolor de cabeza que no cede
con aspirina
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Falta de aire (disnea) ante
los esfuerzos
-
Fatiga muy intensa
-
Disminución del volumen de
orina
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La famosa “muerte blanca” es
un riesgo que no debe despreciarse. Muchos describen que llega
imperceptiblemente, con síntomas clásicos: decaimiento
general, dolor de cabeza seguido de mareos y vómitos, a veces
visión doble, para llegar más tarde a la pérdida de
conciencia, coma y muerte por edema cerebral.
A veces son síntomas a tener
en cuenta una especie de hormigueo seguido de calambres en
piernas y manos, en oportunidades con pequeños derrames y
pérdida de la sensibilidad.
La única posibilidad de
salvación frente a estos síntomas es un descenso rápido a
cotas de seguridad; como mínimo al campamento Base de Plaza de
Mulas.
De ser posible hay que
controlarse con el médico de Plaza de Mulas cada vez que se
regresa de un campamento de altura. Si estando en los
campamentos avanzados sentimos malestares, hay una frecuencia
de radio que nos comunica con los médicos (es preciso
averiguarla en Plaza de Mulas) y podemos consultar qué hacer.
Hay otra frecuencia que nos
comunica con el guardaparque de Plaza de Mulas, y de ser
necesario existe una Comisión de Auxilio, pero es PRIVADA, y
los rescates, según la altura en la cual deban ser realizados,
cuestan fortunas. Por eso es importante contar con un seguro
que nos cubra la Comisión de Auxilio. |
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Recomendaciones de Peter
Galli |
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Al momento
de concluir este informe, Peter Galli había dado su charla
sobre la influencia de la altura en la fisiología humana.
Estos datos son apuntes tomados rápidamente para ser incluidos
en este dossier, por lo cual no están revisados por Peter.
Peter Galli,
que nos prometió un informe escrito con fuerte fundamentación
científica, recomienda darle al cuerpo todo el tiempo que
éste necesita para efectuar la adaptación a la altura.
Justifica
esta afirmación diciendo que cuando el cuerpo sube por encima
de los 3000 metros, y la diferencial de presión disminuye (ver
artículo del Dr. Lentini, a continuación), el organismo
responde aumentando la frecuencia de ventilación (respiración
rápida, “agitada”), con lo cual el cuerpo, además de captar
mayor cantidad de aire para metabolizar el oxígeno, elimina
también mayor cantidad de Dióxido de Carbono (CO2) lo que
empobrece la presencia de Anhídrido carbónico a nivel
molecular. Los riñones tienden a restablecer el equilibrio de
los gases (el PH) a través del HCO3 (Bicarbonato de Sodio).
Este proceso de restablecimiento reclama 72 horas en la cota
alcanzada. Por lo tanto, recomienda permanecer 72 horas en la
cota 3000, otras 72 hs en la cota 4230 (Plaza de Mulas), y
luego 48 a 72 hs. a los 5200 y a los 5900 metros. Esto permite
-aclara el informante- que el cuerpo se adapte fácilmente al
ascenso, sin problemas de agotamiento y respiración.
Esta
adaptación debe ser complementada con una dieta equilibrada
(por la dificultad progresiva en la digestión), cuidando de
no tomar medicamentos antiácidos, que dificultan el
trabajo digestivo. También desaconseja el alcohol, que es
depresor del sistema nervioso central y es además
vasodilatador.
Recomienda,
por fin, que de cada integrante de una expedición a Aconcagua
se haga una Historia Clínica, para ser llevada a la montaña
por cualquier problema. |
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La altura y el cuerpo |
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Extractos de un artículo del
Dr. Néstor Lentini, sacado de la Revista “La Consigna”, de
Educación Física
La presión barométrica
desciende con la altura, resultando menor O2 por volumen de
aire. Es dcir que a nivel del mar la presión barométrica es de
760 mmHg., mientras que a 3000 mts. desciende por debajo de
600 mmHg., ello conlleva a unja disminución en la presión
parcial de O2: no es lo mismo el 20% de 760 que el 20 % de
600. El organismo ante esta situación produce determinados
mecanismos para ajustarse a la hipoxia.
Pero estas adaptaciones se
producen a expensas de algunas dificultades, como por ejemplo
la disminución en el consumo de O2 que comienza manifestarse
aproximadamente a los 1500 metros. La disminución es
aproximada al 3% cada 300 metros de elevación, aunque la
proporción aumenta severamente cuando la altura es mayor La
difusión a nivel pulmonar se transforma en el factor limitante
en altura, ya que la fuerza por diferencias de presiones entre
el aire ambiente y el capilar pulmonar disminuye, resultando
una dificultad poder realizar adecuadamente el intercambio
gaseoso. Como este intercambio entre el O2 y el CO2 se produce
gracias a un gradiente de presión importante, en la altura al
haber una disminución en la presión barométrica, esa fuerza de
difusión menor resulta en una menor transferencia de O2 desde
el medio ambiente hacia la sangre. Así, a nivel del mar la
sangre que llega a los capilares pulmonares desde los tejidos,
tiene un PO2 de cerca de 40 mmHg. En reposo, esa sangre toma
aproximadamente 0.75 segundos en atravesar el capilar y 0.25
segundos durante el ejercicio, siendo tiempo suficiente para
poder realizar la ventilación e intercambios correspondientes.
Es decir que a nivel del mar no hay mayores limitaciones en la
difusión en el ejercicio.
Un sujeto en reposo en la
altura, a pesar de la gran disminución de la presión del O2
puede tolerarse gracias al comportamiento en la curva de
disociación de la O2Hg (oxigemoglobina) Así, a una presión
parcial de O2 de 50 mmHg (por ejemplo a los 4300 metros) la
saturación de la hemoglobina se mantiene a niveles aceptables
(aprox. 85%). Esto explica por qué en reposo la población
puede estar confortable por cortos períodos de tiempo sin
necesidad de recurrir al O2 en forma externa. Pero la difusión
es afectada en forma severa durante el ejercicio en la altura.
Pues mientras que el tiempo que tarda el eritricito en pasar a
nivel alveolar se mantiene en 0.25 segundos, como sucede a
nivel del mar, la presión es mucho menor (60 mmHg vs 30 mmHg a
4000 metros), por lo que este tiempo de exposición para
recibir el O2 resulta demasiado pequeño. La fuerza de difusión
es igual a la diferencia entre la PO2 alveolar y la PO2
venosa; esto conlleva una reducción importante en la
saturación de la Hemoglobina, produciendo a su vez una
disminución en el consumo de O2. Como consecuencia de esta
dificultad (menor presión de O2) el aparato respiratorio
responde aumentando la ventilación (hiperventilación) para
tratar de aumentar, en primer lugar, la oferta de O2 a la
sangre. Pero ello lleva al mismo tiempo a una eliminación
exagerada por la ventilación de CO2, por lo que la presión del
CO2 disminuye con la hiperventilación, lo cual lleva a una
disminución en la concentración de iones hidrógenos (hidrogeniones
H+) produciendo de esta forma una alcalosis metabólica por
aumento de los niveles de bicarbonato y PH. El riñón deberá
responder con los dias de esta nueva situación eliminando una
orina más alcalina.
Los efectos de la exposición
aguda a la altura pueden resumirse:
Aumento de la frecuencia
cardíaca de reposo y ejercicio submáximo para aumentar el
transporte de O2 al tejido.
Aumento en la ventilación en
reposo y submáximo para tratar de aumentar la PO2 alveolar con
la disminución en la PCO2, y H+ en el líquido cefalorraquídeo
y en la sangre.
Disminución en el VO2 máximo
que lleva a una disminución en la capacidad del ejercicio y
algunos cambios mínimos agudos en sangre, músculos e hígado.
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La marcha de aproximación |
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En el camino Internacional
Argentina-Chile se encuentra Puente del Inca (2790 metros), un
pequeño caserío cercano a la quebrada de los Horcones, a 176
kilómetros de la ciudad de Mendoza.
Aquí se contratan las mulas
que han de llevar el material pesado hasta Plaza de Mulas.
Nosotros haremos el trayecto hasta este sitio, que será
nuestro Campamento Base con sólo una mochila de ataque para el
equipo del día.
Para comenzar la marcha hay
que pasar el edificio de la Aduana y llegar hasta la oficina
de acceso al Parque Provincial Aconcagua, donde es menester
presentar los correspondientes permisos. Poco más allá está la
laguna Los Horcones.
La senda avanza por la margen
derecha geográfica del río Horcones por espacio de dos
kilómetros, al cabo de los cuales un punte colgante nos
permitirá cruzar el río para seguir avanzando por su margen
izquierda geográfica. Este puente está a la altura del llamado
Valle del Durazno, que avanza en dirección noreste.
Durante aproximadamente una
hora caminamos con el río a nuestra vista. Luego lo dejaremos
de ver casi hasta llegar a Confluencia. La senda bordea ahora
el cordón Almacenes. Al llegar a Confluencia (3370) veremos el
río Horcones Inferior (que desagua el deshielo del glaciar del
mismo nombre) que se encuentra aquí con el Río Horcones
Superior (de esta circunstancia deriva el nombre del paraje).
En Confluencia existe, sobre el río Horcones superior, un
lugar para acampar, posibilidad que debemos evaluar ya que
desde Puente del Inca la marcha nos habrá insumido unas cinco
o seis horas (depende del entrenamiento), y la altura comienza
a avisar de su existencia a nuestro organismo. Para encontrar
el lugar del campamento hay que cruzar un puente sobre el río
Horcones Superior y avanzar por la senda, que tuerce en
sentido horario. En este sitio hay agua potable.
Es importante destacar que
desde Confluencia se bifurcan los accesos: por un lado la ruta
normal, que es la que estamos describiendo, y por el otro la
ruta llamada de los Franceses, que lleva a la Pared sur, para
seguir la cual deberemos remontar la senda que recorre la
margen del río Horcones Inferior y atravesar el glaciar del
mismo nombre para llegar a Plaza Francia (4000 o 4300 metros),
Campamento Base tradicional de las expediciones que realizan
esta vía.
Volviendo a la descripción de
la ruta normal: desde Confluencia parten dos sendas que llevan
a Plaza De Mulas. Si bién no es absolutamente imprescindible,
es frecuente que el trayecto Confluencia-Plaza de Mulas se
cubra en una sola jornada de marcha.
La primera senda obvia la
zona de acampaje, y es la utilizada por quienes hacen en una
sola jornada el trayecto entre Puente del Inca y Plaza de
Mulas.
La segunda comienza en la
margen derecha del río Horcones superior y sube en caracoles.
Pasaremos frente a la Playa Ancha, desde donde comienza a a
divisarse la Pirámide del cerro Aconcagua, y una de sus caras.
Unas dos horas más tarde el
valle se hace más estrecho, y termina la zona de altiplano.
Una gran roca nos indica que hemos llegado al paraje
denominado “Teniente Primero Ibañez”. estamos a 3690 metros.
Desde Confluencia hasta aquí no hemos ganado muchos metros,
pero sí distancia, con una fuerte exposición al sol.
Desde este sitio se ascienden
unos 300 metros de desnivel hasta Plaza Colombia, a 4000
metros. Hasta aquí, desde Confluencia, deberán emplearse unas
seis o siete horas de marcha.
Comienza a continuación la
llamada “Cuesta Brava” que nos deja, recorriendo un caracol,
en el Campamento Base de Plaza de Mulas Superior, a 4230
metros, lugar tradicional de armado de carpas. La senda entre
el Campamento Base y el Hotel Refugio Plaza de Mulas nos
insumirá unos 20 minutos a media hora de marcha adicional,
recorriendo otro sendero en un caracol bastante empinado, que
nos deja en este paraje a 4370 metros. En Plaza de Mulas uno
descansa de los esfuerzos realizados, y se aclimata a la
altura, que se deja sentir a través de dolor de cabeza,
mareos, vómitos, debilitamiento y dificultades para dormir.
Estos inconvenientes suelen desaparecer en 48 horas. |
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Travesías desde Plaza de Mulas |
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Desde el Campamento Base en
Plaza de Mulas es posible realizar algunas travesías y
excursiones, como por ejemplo el ascenso al Cerro Catedral, de
5335 metros, o a las dos cumbres del Cerro Bonete de 4850
metros, cuya senda de acceso comienza detrás del hotel (es
preciso informarse) y demanda unas cuatro horas de marcha. |
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Itinerarios a la cumbre por la ruta Norte o Normal |
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Itinerario de Daniel Hirsch |
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Luego de tres días en Plaza
de Mulas, se parte del Campamento Base con todo lo necesario.
El campamento 2 puede hacerse en “Cambio de Pendiente”, a 5100
metros y unas cinco o seis horas de marcha desde Plaza de
Mulas, o en “Nido de Cóndores”, a 5350 metros y seis o 7 horas
de marcha. Depende del resto físico. La marcha discurre por un
pedrero en zigzag, en el cual no es conveniente “cortar
caracoles”, ya que esto quita fuerzas.
Se dice que es difícil dormir
en estas alturas. Pero al menos hay que intentarlo, metidos en
la bolsa de dormir y en posición horizontal. Al menos,
estaremos más descansados a la mañana siguiente.
Hay quienes aseguran que es
bueno permanecer un día en Nido de Cóndores, a los efectos de
aclimatarse a la altura.
El siguiente tramo nos lleva,
tras unas cinco horas de marcha desde Nido de Cóndores, hasta
el refugio “Berlín”, en donde se puede establecer un nuevo
campamento. Estamos a 900 metros verticales de la cumbre, y
aquí quedará lo más pesado: carpa, bolsa de dormir,comida,
etc.
La jornada siguiente será
decisiva, además de larga. Habrá una lucha constante entre
motivación-voluntad y el deseo de abandonar, dado el desgaste
y los inconvenientes de la altura. Serán, desde Berlín hasta
la cumbre, unas 8 horas de subida más otras 4 de bajada. En la
mochila se carga solo lo más indispensable: grampones, máquina
de fotos, jugo, frutas seca, abrigo para la cabeza y las
manos.
Sobre los 6000 metros la
marcha se hace extremadamente lenta y cansadora. Unos 300
metros antes de la cumbre, el último obstáculo nos sale al
encuentro: la Canaleta, de 50º de inclinación, y piedras
sueltas, que no tiene más que estas dos dificultades objetivas
para atravesarla. Como contrapartida, sabemos que una vez
superada nos espera la cumbre. |
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Itinerario Bak -
Fernandez |
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De Puente
del Inca a Confluencia:
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De
Confluencia (3370) a Plaza de Mulas (4230):
-
7 horas de marcha (siempre
los tiempos de marcha son relativos al estado físico. Hubo
gente que salió al mismo tiempo que ellos y tardó 12 horas.
Atención a los tiempos para que no nos sorprenda la noche).
-
Casi 1000 metros de
desnivel
-
3 DIAS DE ACLIMATACION
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De Plaza de
Mulas a Plaza Canadá (4800/4900 metros)
-
700 metros de desnivel
-
Impresionantes zig zags
-
2 porteos
-
Pernocte en P. Canadá
-
Canadá es un buen lugar
para acampar y probar la altura de a poco. Está cerca de
Plaza de Mulas, es rápido para llegar, se puede dormir y
regresar a Plaza de Mulas. Luego se levanta ese campamento y
se lo lleva a Nido de Cóndores, pasando de largo Cambio de
Pendiente, ya que la diferencia a Nido de Cóndores es poca y
ganamos metros.
-
Regreso a Plaza de Mulas, a
pasar la noche
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Al día siguiente:
-
Plaza de Mulas a Nido de
Cóndores (5500 metros)
-
De Plaza de Mulas a Canadá:
Aprox 2 hs (depende del estado físico)
-
Canadá a Cambio de
Pendiente: 200 metros muy abruptos: Aprox. 4 hs.
-
De Cambio de pendiente a
Nido de Cóndores: 400 metros, 2 hs. aprox.
-
Total: 8 a 10 horas
-
Unos 1300 metros de
desnivel
-
Pernocte en Nido de
Cóndores
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Al día siguiente:
-
Se despiertan a las 7.00 hs;
desayunan bién, preparan todo y salen a las 8.00 hs. ya que
no es bueno caminar muy temprano por el intenso frío.
-
A Berlín: 2 hs aprox.
(depende de la carga y la aclimatación)
-
A Independencia: 4 hs más
-
De allí a la cumbre
-
Bajada
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Equipo recomendado |
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Recomienda Paulo Bak: |
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-
Assolo Viva soft (rígidas
dobles)
-
Botas de trekking
-
Medias de capilene y de
abrigo
-
Calzas de capilene
-
Pantalón corto o calzas
cortas
-
Pantalón impermeable
-
Enterito polar
-
Guantes de abrigo e
impermeables (los de pluma son muy buenos). Ojo con los
cubreguantes impermeables: la condensación de la humedad de
las manos, con muy bajas temperaturas, se congela)
-
Capilene (expedition weit)
-
Campera de duvé
(recomendable por el abrigo y por el poco lugar que ocupa)
-
Campera impermeable (que no
condense)
-
Pasamontañas
-
Cuellera
-
Anteojos (indispensables,
llevar dos pares, con proteccion lateral)
-
Carpa
-
Aislante
-
Bolsa de dormir (de duvé)
-
Bolsa de vivac
-
Mochila
-
Cubremochila
-
MSR (con nafta). Si es
calentador a gas, que sea propano o butano, otros pueden
congelarse
-
Linterna
frontal
-
Utensilios de
cocina
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Recomienda
Silvio Fernandez (Pil): |
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-
Guantes: 3
pares:
-
Patagonia de
Capilene
-
Hell y Hansen térmico
-
Cubremitones rompeviento
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Consigna su equipo
Nicolás Arguinchona: |
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Equipo mío a la hora del
máximo frío (no fué necesario):
-
Medias interiores de
polipropileno (finas)
-
Medias intermedias
Thermasat R (más gruesas)
-
Medias gruesas Patagonia
(puede usarse lana)
-
Botas: dobles, rígidas,
plásticas KOFLASH ARCTIC EXPEDITION
Nota: este modelo de Koflash
trae dos pares de botas interiores: una para mucho frío y
otras para muchísimo frío. Llevé éstas últimas. |
|
Pantalones:
-
Interiores: Capilene R
finos
-
Medios: Capilene R gruesos
-
Exteriores: Pantalón
impermeable (Ultrex R) con abrigo
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Guantes:
-
Interiores: finos Patagonia
-
Medios: Mitones de lana con
tratamiento Camp
-
Exteriores: Mitones
impermeables de Ultrex R
|
|
Torso:
-
Interior: camiseta de manga
larga Capilene R
-
Medio: Capilene R de manga
larga, grueso Campera Héctor Vieytes Duvé, doble
-
Exterior:
Campera Patagonia Storm, de Ultrex R
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Cabeza: gorro de lana todo
apolillado
Anteojos: CEBE muy buenos UV
UVB EEAPP |
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Notas de Nico: |
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1. Puede que con una buena
meteorología no se use parte de esta ropa, pero cuando el
clima no es tan bueno, conviene tener todo esto puesto, y si
tenés más también.
2. A la hora de combatir el
frío, tener en cuenta: Abrigarse en dos o más capas de ropa,
siempre de lo más fino a lo más grueso.
3. Tener en cuenta que la
ropa debe:
4. Asegurarse de que la ropa
impermeable lo sea realmente.
5. Llevar repuestos de medias
para cambiarse tras el ataque o el intento, si es que dormimos
a más de 5000 metros.
6. Llevar protección para la
piel, factor mayor a 20.
7. Llevar repuesto de
guantes.
8. Puede usarse bastones para
caminar (bajarlos luego) |
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Otro
equipo consignado por Nico Arguinchona: |
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-
Calentador MSR Multi Fuel
con nafta
-
Linterna frontal Antartic
Petzl con batería
-
Igloo Sierra Dising para 2
personas
-
Bolsa de Duvet Camp -25º
-
Aislante
-
Cantimploras plásticas!
¡Ojo!
-
Termo
-
Utensilios: jarro, cuchara,
cuchillo
-
Bolsas de Nilon (negras)
-
Mochila cómoda y grande (70
+ 20 lts o más)
-
Grampones de Travesía
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Recomendados por otros varios: |
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Bastones de Ski
-
Colchoneta aislante de
espuma de nilon con celdas cerradas
-
Sombrero
-
Pantalones tipo jogging de
polipropileno o similar
-
Anorak impermeable
-
Termo y caramañola
-
Pantalón de Pile o lana
gruesa
-
Polainas
-
Crema solar protectora
-
Cortapluma multiuso
-
Protector labial
-
Encendedor
-
Grampones
-
Elementos de aseo
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Alimentación |
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En un intento al Aconcagua
hay un tremendo desgaste de energías, y éstas deben ser
repuestas con una correcta alimentación, además del adecuado
descanso. Luego de los 3000 metros de altura, el cuerpo
consume 8000 calorías diarias.
15 días antes de la
expedición es bueno hacer una dieta rica en hierro: espinaca,
cáscara de huevo, lenteja, morcilla, carnes rojas. Y
complementar con vitamina “C” para la incorporación del
hierro.
Es importante un desayuno
abundante (cereales, miel, fruta seca, coco rayado, leche, etc),
más aún si se debe caminar el resto del día, ya que en este
caso el almuerzo debe ser sencillo.
Es fundamental la
hidratación. En el campamento base es menester ingerir unos
cuatro litros diarios.
Cada media hora: medio litro
de agua.
El jugo Tang produce acidez.
El más aceptable es el Tang de manzana.
El té es bueno. O las
infusiones en general.
Si no, simplemente agua.
Sales de rehidratación oral:
sirven para que el organismo incorpore el agua. No son
agradables. Un sobre por litro de agua. Complementar con miel
p azúcar (la miel y el azúcar son lo mismo: sacarosa, o sea
azúcares simples)
El café es bueno para aliviar
el dolor de cabeza (hablamos de café molido, no del
instantáneo)
Es menester también
recomponer: |
-
hidratos de carbono
(70/80%)
-
grasas
-
proteínas
|
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En campamento base hay que
comer bien, equilibradamente (hidratos, grasas y proteínas), y
rico. Una buena alimentación también ayuda en la motivación, o
al menos no juega en contra (no desmotiva)
Un menú de Campamento base
puede estar integrado por:
-
Pastas
-
Arroz
-
Puré Cheff
-
Carnes
-
Sopa
-
Pan
-
Gelatina
-
Lácteos
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A medida que ganamos altura,
se hace más difícil la digestión, por lo cual es menester
suprimir de la dieta todos los alimentos de difícil
digestión. Los hidratos de carbono se digieren rápido. La
dieta debe ser más líquida. Las gelatinas siguen sirviendo.
(en altura es menester llevar un calentador por persona, para
derretir la suficiente cantidad de nieve. Un calentador
recomendable es el MCR multifuel, y hacerlo funcionar con
nafta multifiltrada o solvente)
También es necesario aclarar
que en altura suele disminuir el aptetito, como resultado de
la desadaptación a la altura. No obstante, es necesario
motivarse para comer, ya que lo contrario implica una enorme
pérdida de nergía y el resultante deterioro físico. |
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Recomienda Nicolás Arguinchona: |
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1. Comer aún sin hambre
2. Hidratarse bebiendo de 3 a
4 litros por día
3. orden de consumo de
energías corporales durante un esfuerzo de envergadura:
a. Alimentos de fácil
digestión: hidratos de carbono (pastas, arroces, papas,
azúcares, galletitas, etc.)
DEBE MANTENERSE ALTO EL NIVEL
DE HIDRATOS DE CARBONO, PARA EVITAR EL DESGATSE DE LOS OTROS
DOS (GRASAS Y PROTEINAS), MUY IMPORTANTES.
b. Alimentos de mediana
digestión (mejor comerlos fríos): Grasas. Carnes animales
(grasas animales), lácteos, chocolates, golosinas, etc.)
c. Proteínas (ardua
digestión): Carnes, gelatinas, lácteos, soja, tofu (queso de
soja), etc. |
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Cotas de altura |
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Cumbre norte: |
6959 |
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Cumbre sur: |
6930 (aprox) |
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Plaza de mulas: |
4230 (Paulo 4200) |
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Hotel refugio Plaza de Mulas: |
4350 o 4370 |
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Teniente Ibañez: |
3690 |
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Cambio de pendiente: |
5100 (Paulo 5150) |
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Plaza de mulas inferior: |
4000 |
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Berlín: |
5926 o 6100 (Paulo 5900) |
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Nido de cóndores: |
5560 o 5350 (Paulo 5350) |
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Plaza Canadá: |
4800 (Paulo 4900) |
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Confluencia: |
3368 o 3370 (Paulo 3300) |
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Puente del Inca: |
2790 o 2716 (Paulo: 2700) |
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Plaza Francia: |
4300 |
|
Refugio Libertad: |
6400 |
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Aclaramos que no siempre coinciden los
datos altimétricos entre los distintos montañistas. |
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Testimonios |
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Los
siguientes testimonios, pertenecientes a algunos de quienes
hicieron la “historia” del Aconcagua, fueron consignados en
una nota escrita para la revista Week end por el andinista
Jorge González. Todas refieren a la ruta normal.
“Contrastando con las altas
montañas alpinas, de difícil acceso, la ascensión al Aconcagua
no exige ejecución de técnicas complicadas, sino que la
actividad del ascensionista debe caracterizarse por soportar
pasivamente los sufrimientos que causa la altura. La
dificultad de esta montaña está basada únicamente en su gran
altura, que acarrea los síntomas de la enfermedad de la
“puna”. Para cada zona, esta enfermedad es función del
desnivel y varía con la persona según una ley individual. Pese
al dominio del frío, los vientos, la puna y el cansancio, el
factor suerte es determinante. Ninguna fuerza humana es capaz
de vencer los elementos cuando se desencadena la tempestad
alta”. (Paul Güssfeldt, 1883)
“El Aconcagua no es un gran
obstáculo para un andinista, ya que sus escarpaduras sin
nieves no son difíciles de escalar: el inconveniente lo
constituyen las repentinas tormentas y la atmósfera
enrarecida. En verano soplan fuertes vientos desde la salida
del sol y durante todo el día, especialmente en las faldas más
altas. En invierno nieva abundantemente y las ventiscas son
intensas. Las tormentas estallan con terrible rapidez, y en
altura son verdaderos huracanes. En las noches pasadas a
grandes alturas no se puede dormir más de un cuarto de hora
sin despertarse por la opresión. En la primera parte de la
ascensión deben economizarse las fuerzas. El terrible frío de
antes del anochecer es realmente insoportable. Por eso
conviene iniciar las etapas desde el campamento alto después
que el sol está arriba. La atmósfera enrarecida y la baja
presión merman las energías para luchar contra el frío. La
digestión a elevados niveles es débil, por cuya causa conviene
seleccionar los alimentos. Las comidas envasadas no resultan
adecuadas. Una de las cosas mas curiosas del Aconcagua es que
nunca puede saberse de antemano lo que un hombre puede dar” (Fitz
Gerald, 1897)
“Un factor de éxito es la
alimentación a base de víveres livianos, ya que la disminución
de la presión atmosférica en las alturas reduce el apetito y
aumenta la indigestión” (Sir Guillermo Martin Conway, 1898)
“Antes de iniciar la marcha y
muy especialmente cuando la visibilidad es escasa es
imprescindible orientarse y buscar puntos de referencia
notables del terreno para no extraviarse posteriormente. Creer
que una estadía prolongada en la montaña facilita la
aclimatación y la protección contra los efectos de la puna es
un error. La permanencia prolongada produce un enorme desgaste
de fuerzas” (Federico Richert, 1906)
“Aunque el Aconcagua figura
incluso en los programas de alpinismo de las agencias de
viaje, ello no debe inducir al error de creer que la montaña
se haya vuelto más pequeña o menos tormentosa. La historia del
Aconcagua se compone de duras luchas, inauditos sufrimientos,
heroísmo, extenuaciones y delirio provocados por la altura y
las temperaturas muy bajas, por la homicida tormenta y los
cambios repentinos del tiempo” (Toni Hiebler, 1974)
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