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sinceramente que es así,
ellos fueron los primeros.
La
hazaña de Hillary y Tenzing coronaba 30 años de
intentos infructuosos por parte de muchísimas
expediciones, con muchas muertes ofrendadas al deseo
de ser los primeros en coronar la cumbre más alta de
la Tierra. En 1952 una expedición suiza había llegado
a apenas 300 metros de la cima, por la ladera
tibetana, pero fueron rechazados por una furiosa
tormenta. Un año después, una expedición de la Royal
Geographical Society comandada por el Coronel John
Hunt comenzó un intento por Nepal, cuya frontera había
sido abierta recientemente para estas expediciones.
El primer intento falló.
Hunt encargó la tarea de hacer el segundo (y último)
asalto a la esquiva cumbre a un escalador
relativamente desconocido (Hillary) y a un
experimentado Sherpa (Tenzing) que había hecho siete
intentos fallidos a la cima del Everest. Y lo
lograron. Ni ellos podían creerlo. Luego de abrazarse
y reír, dentro de sus mascarillas de oxígeno, tomaron
las fotografías que mostrarían la hazaña al mundo. Un
cielo azul que dominaba los 360° del panorama
himalayano sonreía a los triunfadores. Tenzing colocó
las banderas de Nepal, del Reino Unido, de la India y
de las Naciones Unidas en su piqueta larga. Y la clavó
en la cumbre. La misma piqueta que salvaría a Hillary
en una caída en un campo de grietas, en el descenso.
Estuvieron 15 minutos en la deseada cumbre. La Reina
recibió la noticia en el día de su coronación. Y la
hazaña le valió el título de Caballero a Hillary, y de
Lord al Coronel Hunt.
A la pregunta ¿Quién fue
el primero que pisó la cumbre? Hillary respondió:
“Subimos como un equipo”. Durante décadas se tejieron
distintas especulaciones. Aún sigue siendo un
misterio. Y mejor así. Porque la cumbre les pertenece,
ciertamente, a los dos.
Hace
50 años, estos dos hombres resolvían el problema
andinístico más excitante.
Luego de ellos, miles de
seres humanos (unos poquísimos argentinos entre ellos)
pisaron la cumbre del techo del mundo. |