HACIA LAS CUMBRESa

QUÉ ES HACIA LAS CUMBRES

OPINIÓN

CERROS DEL SUR (Montañismo)

RUTAS ARGENTINAS (Viajes en auto)

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FILOSOFÍA

TEOLOGÍA

TEOLOGÍA PALOTINA

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TEMAS DESTACADOS

Fotos de Cas, Seju,  Ivp  y más Lanín: datos útiles para llegar a la cumbre Ripios  patagónicos y  norteños Nuevo: La zona del Punta Negra, en Bariloche Nuevo: Los Cenáculos en la  vida   de la UAC

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Un nuevo CD de la Comunidad Adveniat, esta vez del grupo Lucas 2,14.

Para no perdérselo.

 

 
Matanza absurda de delfines como "ceremonia de iniciación": repugnante.
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Montañismo y Exploración Informa Nº 259

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Boletín Nº 16 del Centro Cultural Argentino de Montaña

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Nuevo: Calendario litúrgico 2010

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A los 100 años, ha muerto el inolvidable montañista Ricardo Cassin

En el montañismo hay nombres de hombres que son leyenda cuando aún están vivos. Ricardo Cassin es uno de ellos. El pasado 2 de enero, Cassin cumplía cien años de edad, pero el 6 de agosto fallecía en su casa en Italia.

Hablar de Ricardo Cassin llevaría mucho tiempo, pero para ponerlo en su sitio exacto, basta recordar que en la década de 1930, cuando los mejores escaladores de Europa intentaban una y otra vez las tres paredes norte que eran los “tres últimos problemas” de los Alpes, Ricardo Cassin y sus compañeros llegaron al refugio, preguntaron en donde se encontraban las Grandes Jorasses y se dirigieron a esa pared. Nadie les daba un ápice credibilidad, pero fue la primera cordada en escalar la cara norte el espolón Walker de la pared. Ver más

 

Los maleducados

 

Antiguamente los “maleducados” provenían de determinados sectores en los que, por distintas causas, no habían recibido una educación en buenas maneras de interactuar.
Hoy día, lamentablemente, los maleducados se han extendido, como una pandemia, en toda la sociedad.
Los modales, la cortesía, constituyen normas no escritas que sirven para vivir más placenteramente en la comunidad social. Imagínese viviendo en un lugar en donde nadie se salude, en donde nadie pida las cosas por favor, en donde nadie agradezca los servicios recibidos, en donde nadie, en una palabra, reconozca la existencia y el valor del otro. Sería una vida invivible. Pues bien: es lo que estamos construyendo.
¿Por qué se da este fenómeno de la mala educación, hoy, también en sectores instruidos, en sectores sociales de los que cabría esperarse otra conducta? Quizá porque muchos de los que recibieron buena educación cayeron en cuenta de que si actuaban educadamente “estaban en desventaja” respecto de los maleducados, y abandonaron sus costumbres educadas. Y hoy se suman a las hordas que “primerean” continuamente, que suben a los trenes por las ventanillas para burlar las colas y conseguir un asiento; que se ponen en segunda o tercera fila, por la derecha o la izquierda, en los pasos a nivel para pasar primeros. Y así la sociedad se va degradando. ¿Qué se puede esperar de una sociedad en donde los que mayor educación reciben la abandonan porque no le encuentran utilidad? Así es: hay muchos que se olvidaron de los buenos modales, porque piensan que no sirven para nada. ¡Y sí que sirven!: sirven para vivir mejor, para hacer más agradable la vida social. Para que sea lindo vivir en comunidad. ¿A usted no le gusta que lo reconozcan, que lo respeten, que le sonrían, que tengan atenciones con usted? Seguramente que sí. Pues a los demás también. Por eso: no sea usted de los que van por la vida maltratando a la gente pegándole trompadas morales con sus caras de malestar, de dignidad ofendida y todo el cuento. ¡Son muchos los caracúlicos permanentes, que se escudan en el caraculismo para que los demás no los molesten, no se les acerquen, no les pidan nada y les tengan miedo! (Y no se vaya a creer, eh!: es gente bien comida, demasiado bien comida muchas veces; gente bien tratada por la vida. No hablo de desocupados, o enfermos, o marginados, gente que si tiene cara de culo es porque la vida que les ha tocado lo amerita! No: estos son, generalmente, gente a la que no le falta nada, salvo altura espiritual).
No sea tampoco de los que embisten para pasar primeros; no sea de los que molestan a los demás impidiéndoles circular, caminar, estar tranquilos. No sea de los que escuchan música a tal volumen que obligan a los que están en un radio de 100 metros a escucharla también. Recuerde: hay otros, en el mundo. Y usted no tiene más derechos que los demás. Tiene los mismos derechos. Y los mismos deberes. 
Tómese un segundo más: conteste las siguientes preguntas, en intimidad y con absoluta sinceridad.

¿Toma usted la iniciativa de saludar cuando entra en un lugar?
¿Da las gracias cuando hacen algo por usted, independientemente de que deban hacerlo? (como por en el caso de un acomodador, un mozo o un botones)
¿Pide las cosas por favor, incluso a sus familiares, amigos y subordinados?
¿Intenta tener una buena cara cuando interactúa con la gente?
¿Pide disculpas cuando involuntariamente molesta a alguien?
¿Mira a los ojos la persona que le habla?
¿Mira a la cara agradeciendo a la persona que le sirve en un bar o un restaurante?
¿Sonríe a menudo a los demás?
¿Trata bien a los empleados de una repartición cuando gestiona algo?
¿Evita hacer las cosas que están prohibidas, como fumar o hablar por teléfono celular en determinados lugares?
¿Evita hablar por celular en lugares públicos a los gritos?
¿Cede el paso, si es varón, a las damas, o en cualquier caso a la gente mayor?
¿Agradece cuando le ceden el paso o tienen con usted cualquier deferencia?
¿Cede su asiento a embarazadas, señoras mayores, ancianos?
¿Se preocupa de que lo que usted hace no cause molestias a los demás? (abrir una ventanilla del tren en invierno, sin preocuparse de si a los demás les molesta)
¿Respeta su turno en las colas?
¿Es puntual?
¿Devuelve en tiempo y forma lo que le han prestado, incluso películas, libros o discos?
¿Se preocupa por anotar sus compromisos y obligaciones para cumplirlos?

Cuantos más “no” haya cosechado, peor están sus modales. Si contestó “no” pocas o ninguna vez, entonces usted es de los que no se resignan a la degradación de las cosas buenas, como lo es, ciertamente, la buena educación. 
Lo lindo de esto es que siempre podemos mejorar. Siempre podemos modificar actitudes, si es necesario hacerlo. Y siempre podemos ayudar a los demás a cambiar, si lo necesitan.
Para bien de todos.
 

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La democracia republicana y las amenazas golpistas

 

La democracia republicana no es la panacea para todos los males, pero es el mejor sistema de gobierno, al menos mientras no ideemos algo superador.

Por eso cuando se atenta contra la democracia o contra la república, ninguna persona bienintencionada y sensata puede estar de acuerdo.

Y es preciso resistir activamente la acción de los golpistas. Los que golpean a la democracia o los que golpean a la república. Leer más...

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Enviado por Liliana Aimar a un matutino porteño, reproduzco para mostrar la clase de hombres que supo tener la Argentina:

 

En 1937, mientras demolían casas y manzanas enteras para abrir la avenida 9 de Julio, una cuadrilla de obreros se topó en una humilde pensión con un hombre mayor, en cama, enfermo. El hombre pidió unos días, hasta recuperarse, para abandonar la vivienda. Cuando dio su nombre, la demolición se detuvo de inmediato, a la espera de instrucciones. Se trataba de Elpidio González, que había sido vicepresidente de la Nación entre 1922 y 1928. A los pocos días el presidente Agustín P. Justo propuso al Congreso otorgar una pensión vitalicia a los ex presidentes y vicepresidentes, que fue aprobada por la ley 12.512. «González rechazó los beneficios de esa ley, que le estaba dedicada, y continuó vendiendo anilinas para ganarse el pan» ( Las mil y una curiosidades de Buenos Aires , de Diego Zigiotto - Editorial Norma).Cabe agregar que Elpidio González murió en 1951 en la más absoluta pobreza.

 

ALGUNAS PÁGINAS AMIGAS

Unión del Apostolado Católico (Uac) Brotes de Juventud (en construcción) Comunidad Respuesta Cristiana Adveniat Campamento Andino Saihueque